El Barça también es más que un referéndum y el bono español es un remanso de paz

Javier Solana: ‘Esto ya está fuera de con­trol; ya no es­tamos en una si­tua­ción normal de con­flicto po­lí­tico, donde los po­lí­ticos lu­chan pero al menos res­petan las re­glas de juego’

Protestas a favor del referendum en Cataluña
Protestas a favor del referendum en Cataluña

Aparte del di­ver­ti­mento en las ter­tu­lias de­por­tivas es­pañolas en las úl­timas ho­ras, hasta la fecha del re­fe­réndum ilegal en Cataluña con­vo­cado para el 1-O pa­rece el re­sul­tado de un par­tido. Incluso Zidane ha en­trado al trapo al co­mentar que no se ima­gina una Liga es­pañola sin el Barça. Javier Tebas se rasga las ves­ti­duras sólo con pen­sarlo. Y en Francia al­gunos ya han em­pe­zado a fro­tarse las ma­nos.

Cecile Thibaud, que es corresponsal no de un medio deportivo sino del respetado diario financiero Les Echos, rumia la hipotética posibilidad de que una eventual independencia de Cataluña daría de bruces a los Messi y compañía a competir con Neymar y los suyos. ‘¿Y si el Barça jugara en Francia?, pregunta en el título de su crónica sobre lo último del desafío separatista. La agencia AP analiza la situación: ‘La Liga, mosqueada por el futuro del Barcelona si hay ruptura de Cataluña’.

Eso, en fútbol. En otros sectores hay menos frivolidad y más goles de cabeza, como puntualiza el titular del análisis de Mark Gilbert en Bloomberg: ‘Cataluña grita ‘libertad’ y el mercado dice ‘no tan deprisa’. Añade: ‘Se aproxima un referéndum, pero la rentabilidad de los bonos españoles es un paisaje en calma’.

Frase escrita después de la aprobación a trompicones en el Parlament de las dos leyes de ruptura: ‘La secesión significaría casi con certeza que Cataluña se hará cargo de parte del 1,2 billones de euros de deuda, aparte de los 6.000 millones que ya debe a los tenedores de sus propios bonos. Pero aunque la prima de riesgo entre el tipo para la región y el del Tesoro español ha subido las últimas semanas, permanece bastante por debajo de los niveles que se vieron a primeros del año pasado’. De todas formas, no es moco de pavo: ese diferencial está en casi 300 puntos básicos.

Aun así, las reacciones de estos días en la prensa internacional son contenidas. Con todo el caos, el patetismo, el fanatismo y la aceleración de acontecimientos de estos días, hay quien no se ofusca. Unos parecen aliviados por la inmediata respuesta de Rajoy a la insumisión, como titula Le Monde: ‘Independencia de Cataluña, Madrid enseña sus músculos’. Otro destacan la posición en defensa de la Constitución Española del Europarlamento, del Gobierno de Merkel en Alemania, del de Macron en Francia.

El mismo Les Echos, en otro análisis de Florence Ranard-Gourdon, se pone más seria con el secesionismo: ‘Cataluña: un independencia tendría pesadas consecuencias económicas’. Para todos, claro. Subraya que la esotérica Cataluña independiente tendría como consecuencia ‘probable’ la salida de la UE. Pese a que los catalanes siempre se han mostrado tan europeístas que incluso en sus leyes de desconexión dan gratuitamente por hecho que se quedan en la Unión, ‘ninguna potencia europea contempla apoyar un divorcio que no sería aceptado por Madrid’.

No faltan, sin embargo, visiones algo más miedicas. O ignorantes. Como la de Josh Lowe en Newsweek, que titula algo alarmado: ‘El referéndum en Cataluña amenaza el futuro de España’. Su comentario no tiene de notable más que la desinformación sobre la Historia de España. Puede tener una explicación: Lowe, a quien la revista presenta como redactor para temas de Europa, escribe de lo que se ponga a tiro, ya sea del terremoto en México, del huracán Irma, de Corea del Norte, de la inmigración en Texas, de la emigración de Libia… La prensa está bastante achuchada.

En The New York Times, Raphael Minder también se muestra algo agitado este sábado. ‘El intento de independencia de Cataluña empuja a España a una crisis’. Se apoya en un comentario de Javier Solana: ‘Esto ya está fuera de control; ya no estamos en una situación normal de conflicto político, donde los políticos luchan pero al menos respetan las reglas de juego’…

…Sólo que Minder no utiliza esa frase para describir la vulneración en el Parlament de todas las normas, incluías las suyas propias y el mismísimo Estatut catalán, sino que incluso parece cargar la responsabilidad en Rajoy con la querella del fiscal general contra los responsables del desaguisado y con la impugnación del Gobierno ante el TC para ‘paralizar el referéndum’.

Dice el NYT: ‘Esto ha hecho que el actual asalto de la pelea sea considerablemente más peligrosa’. Además, Minder anticipa lo que él supone que va a pasar en la Diada: ‘El lunes, Día Nacional de Cataluña, se espera que cientos de miles de ciudadanos a favor de la independencia salgan a las calles de Barcelona en una demostración de fuerza, lo que agitará más las aguas’.

Michael Stothard, flamante nuevo corresponsal de Financial Times, lo que en su crónica es preguntar. Empezando por el título: ‘¿Cuáles son las posibilidades de una Cataluña independiente?’. Y luego: ‘¿Estallará esto en una gran crisis política y constitucional?’; ‘¿qué pasa ahora, cuáles son los próximos pasos tras la aprobación de la ley del referéndum?’; ‘¿se frenará el referéndum?’; ‘¿qué más puede hacer Madrid?’; ‘¿qué bazas tiene Cataluña?’; ‘¿hay una vía intermedia?’; ‘¿será Cataluña independiente el 2 de octubre?’; ‘¿por qué quiere la independencia el Govern catalán?’.

A cada pregunta, Stothard trata de exponer las dos posiciones, en una equidistancia que revela su bisoñez en los asuntos españoles. Ni siquiera cita que no es que Rajoy diga que el referéndum es ilegal y que el TC lo suspenda por anticonstitucional: es que la Constitución establece la ‘indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles’.

Si hubiera leído un poco más, no habría cometido este craso error: ‘Los tribunales españoles han fallado varias veces que el referéndum es ilegal y que sólo el Gobierno central tiene poder para convocar tal votación’. ¿De dónde se saca eso? Si Rajoy accediera a un referéndum en el que una parte de españoles decidiera por todos los demás, incurriría en prevaricación. El novato corresponsal de FT no es único en suponer erróneamente esa inexistente facultad, pero por lo menos él tiene la atenuante de que acaba de llegar.

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