Los di­versos frentes ju­di­ciales abiertos restan esa buena repu­tación ante los clientes

Los bancos españoles son muy sostenibles pero con su reputación en mínimos

Mientras, el Banco de España da por per­dido el grueso de las ayudas al sector

Dow Jones
Dow Jones

La ma­yoría de los bancos es­paño­les, con un Bankinter re­cién in­cor­po­rado, pre­sumen del re­co­no­ci­miento de sos­te­ni­bi­lidad que les con­cede o re­nueva el Dow Jones Sustainability Index, pero con una mala imagen ante la clien­tela por los ex­cesos o abusos co­me­tidos en los tiempos de vino y ro­sas. De aquella época, se arras­tran más de 54.000 mi­llones de ayudas pú­blicas de los que el Banco de España ya da por per­didos hasta unos 40.000 mi­llo­nes. Y la re­cu­pe­ra­ción im­por­tante (Bankia-BMN) aún no se ha ini­ciado de pleno.

Los bancos españoles gozan de mejor imagen internacional de la que logran cosechar en el ámbito doméstico. Los reconocimientos del Dow Jones Sustianability Index (DJSI), en el que en esta ocasión ha logrado incorporarse Bankinter, por sus comportamientos sostenibles en las dimensiones económica, medioambiental y social chocan con la baja reputación ante sus clientes.

Desde luego, los distintos frentes judiciales que la mayoría de las entidades tienen que afrontar desde hace tiempo, tanto por asuntos del pasado (cláusulas suelo, multidivisas, etc...) como más recientes (la resolución del Popular y su adjudicación al Santander), empañan la imagen del sector bancario español.

Fuentes relevantes del sector, pero que optan por el anonimato, asumen ese lastre que pesa sobre la banca española, con mayor o menor justicia. "Todas las demandas judiciales en curso ponen en entredicho a todo la banca, sin diferenciar entre aquellos que han actuado de manera correcta o los que han podido incurrir en algunos desmanes o excesos", sostienen.

Esa pérdida de reputación de la banca, en su conjunto y sin diferenciaciones, es un asunto que preocupa a los máximos responsables de la banca española desde los años más duros de la crisis económica. Esa percepción es más complicada de gestionar en sus manos que la histórica morosidad alcanzada por los bancos en los últimos años.

Precisamente, el Banco de España publica este viernes la ratio de morosidad del conjunto de la banca española alcanzado al cierre de junio. Como ya adelantó Capital Madrid el pasado 3 de junio, el organismo gobernado por Luis Maria Linde optó por aplazar de "manera excepcional" ese dato, que se cumplimentará con la mora al cierre de julio el próximo 26 de septiembre, según su calendario oficial.

Coste del rescate

La mala imagen de la banca no se limita a determinadas malas práctica comerciales con la colocación de determinados productos que han llevado a sus clientes a la ruina en un buen número de casos. La millonaria inyección de ayudas públicas a aquellas entidades con mayores dificultades, más de 54.000 millones de euros, al final tendrá un coste para todos los contribuyentes.

Según los últimos cálculos del Banco de España, de ese montante ya se dan por perdidos más de 40.000 millones de euros. Por tanto, tan sólo sería posible recuperar unos 14.000 millones de euros, sobre todo por la desinversión de la participación estatal en Bankia-BMN, que en una semana deberán aprobar su integración en sus respectivas juntas de accionistas.

Las previsiones del Banco de España pecan de cierto optimismo, a tenor del castigo que sufre Bankia en las últimas sesiones bursátiles y que aleja el precio de su acción del valor similar al que ya deshizo el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) de un 7,5% a finales de febrero de 2014.

En cualquier caso, la banca española inicia un nuevo curso con varias asignaturas pendientes. La de la rentabilidad, dependerá de cada uno de los gestores de las respectivas entidades. El de la reputación, sin embargo, será una reválida que el sector deberá acometer de manera conjunta.

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