Habitat, Nozar y Noriega fueron tam­bién arras­tradas por la bur­buja in­mo­bi­liaria de 2008

Reyal Urbis, del pelotazo del ladrillo a la liquidación

Rafael Santamaría ha co­rrido la misma suerte que Fernando Martín, de Martinsa Fadesa

Reyal Urbis
Rafael Santamaría, Reyal Urbis.

Reyal Urbis, la em­presa que Rafael Santamaría creó tras com­prar la fi­lial Urbis a Banesto, ha en­trado en li­qui­da­ción con una deuda que su­pera los 4.600 mi­llo­nes. Es La se­gunda gran des­apa­ri­ción de una in­mo­bi­liaria des­pués de que Martinsa Fadesa fuera arras­trada con un en­deu­da­miento de más de 7.000 mi­llo­nes. En el ca­mino de la crisis de 2008, se han que­dado otras como Habitat, Nozar y Noriega. Todas ellas hun­didas por culpa del es­ta­llido de la bur­buja.

La compañía se ha llevado cuatro años con el agua al cuello hasta que, en junio pasado, no aguantó más y se vio abocada a la liquidación, tras no lograr el respaldo de los bancos acreedores. Entre las entidades afectadas, se encuentran el Santander a quien adeuda unos 500 millones de euros, la Sareb unos 1.066 millones y Hacienda unos 363 millones.

El juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid ha dictado el auto de liquidación de la segunda gran inmobiliaria que es arrastrada por la crisis que se desató a finales de 2017 y que ha hundido a un gran número de empresas.

Según el comunicado enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el pasado 1 de septiembre se notificó a la sociedad el auto con fecha 28 de julio dictado por el juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid en el que se dispone la apertura de la fase de liquidación de Reyal Urbis S.A. En el mismo auto, se declara disuelta la sociedad.

La empresa soporta un patrimonio negativo de 3.494 millones de euros según los datos publicados a cierre del primer semestre. Los activos inmobiliarios están valorados, en cambio, en unos 1.170 millones de euros. La compañía registró unas pérdidas de 79,8 millones de euros hasta junio pasado.

Martinsa Fadesa, la quiebra más sonada

Pero si sorprendente ha sido la caída de Reyal Urbis, fue aún mayor el hundimiento sufrido por Martinsa Fadesa tras confirmar el Juzgado número 1 de lo Mercantil de A Coruña en abril de 2015 su disolución. La compañía inmobiliaria, símbolo de la mayor burbuja inmobiliaria que ha sufrido este país, se vio abocada a su desaparición una vez que los bancos le han dado la espalda y no poder hacer frente a los pagos. La compañía arrastraba entonces una deuda próxima a los 7.000 millones de euros, lo que la convierte en la mayor quiebra del sector.

Los propios intereses que generaban tal endeudamiento y la propia atonía del mercado inmobiliario acabaron por lanzar al abismo a la compañía y con ello a su presidente, Fernando Martín.

Igual que en el caso de Reyal Urbis, los bancos no aceptaron la oferta de la empresa de quedarse con hasta el 70% del capital mediante la capitalización de su deuda La compañía arrastraba un pasivo 6.995 millones de euros, de los cuales unos 3.200 millones de euros son débitos contraídos con la banca. Entre los principales bancos a quienes más adeudaba, estaban la Sareb, el Banco Popular, Caixabank y Abanca.

El principal accionista de la inmobiliaria es el propio Fernando Martín con un 60% del capital, convertido en el gran derrotado de la crisis del sector. Martinsa Fadesa se creó en marzo de 2007 cuando el empresario vallisoletano y su socio Antonio Martín lanzan una OPA por 4.000 millones de euros sobre la constructora gallega Fadesa, propiedad del empresario gallego Manuel Jove.

Esta operación le convertía a Fernando Martín en el gran constructor que había salido en su día de la política de UCD y del ayuntamiento de Madrid para hacerse empresario. Fue la compra más sonada del sector por la dimensión de la misma y por el riesgo que suponía. En esos momentos, empezaban a aparecer ya los primeros síntomas del derrumbe inmobiliario debido al calentamiento de la burbuja.

Otros símbolos del ‘pelotazo’ del ladrillo

Como se ha visto después, Martinsa Fadesa no fue la única que se vio arrastrada por la fuerte crisis del ladrillo y por el pelotazo que muchos empresarios quisieron dar en los años del boom inmobiliario. Varias empresas como Habitat corrieron la misma suerte. A finales de 2008, la sociedad fue a la quiebra al no poder hacer frente a la deuda de 2.840 millones de euros. Al igual que las demás, vendió parte de su patrimonio pero no logró refinanciar los préstamos que tenía contraídos con la banca. Entre los accionistas mayoritarios, se encontraba la familia Del Pino con un 20% del capital.

Otra de las fuertes en caer fue Nozar, que entró en concurso en 2008 y en liquidación en 2015. En el momento de la liquidación, presentaba un pasivo de 1.500 millones. Santander, Banco Popular, BBVA y Caixabank figuraban entre las entidades acreedoras.

La constructora Noriega fue liquidada en 2012 después que en 2010 suspendiera pagos y entrase en concurso voluntario de acreedores. La deuda acumulada ascendía a 1.162 millones. La empresa cordobesa fue fundada por el empresario Eugenio Sánchez-Ramade Villegas. ¿Las causas de la quiebra? Las mismas que el resto: arriesgadas operaciones inmobiliarias y con mucha deuda al descubierto.

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