DESDE EL PARQUET

Repsol y la paradoja del crudo

El sector pe­tro­lí­fero anda un tanto re­vuelto tras el paso del hu­racán Harvey por las costas de Texas, pro­vo­cando uno de los ma­yores desas­tres na­tu­rales de la his­to­ria.

Gran parte de las refinerías de la zona se han visto afectadas y han tenido que parar su actividad. Un parón que ha provocado un fuerte descenso de los inventarios.

A ello se han sumado las fuertes tensiones geopolíticas tras el nuevo desafío de Corea del Norte con el lanzamiento de un nuevo misil por encima de Japón.

Los precios del crudo, lejos de reaccionar con fuertes alzas como hubiera sido habitual en otros tiempos, se han mostrado débiles y sin consistencia. Una evolución muy preocupante que demuestra, según los expertos en petróleo, la enorme inestabilidad que viene mostrando el sector en los últimos meses.

El mercado de renta variable no es ajeno a la incertidumbre del sector petrolífero y ya está pasando factura a las empresas del sector a uno y otro lado del Atlántico. En España, la preocupación se centra en torno a Repsol, al ser la más afectada, Cepsa, una empresa no cotizada y dependiente de un solo accionista, IPIC.

Los analistas de la firma de inversión Jefferies han reducido recientemente su estimación de precio objetivo sobre la petrolera española desde 11,25 a 10,75 euros por acción. Esta valoración se sitúa casi un 25% por debajo de la actual cotización de Repsol, por lo que la firma ha reiterado su recomendación de vender.

Los expertos vienen observando además altos niveles de sobreventa en el valor en las últimas semanas, similares a los de enero de 2016, en una de las mayores crisis del petróleo. El valor, sin embargo, mantiene una impecable trayectoria alcista en el último año y medio.

Ahora se enfrenta a una fuerte resistencia en las inmediaciones de los 15 euros por acción que marcará el devenir inmediato de las acciones de la petrolera. Si las condiciones externas acompañan –mayor tranquilidad geopolítica, mejora general del mercado y recuperación de los precios del crudo–, los bolsistas no dudan en que la compañía podría avanzar hacia los máximos absolutos de 2006.

Al respecto, recuerdan que después de un intenso proceso de reestructuración, Repsol ha aumentado su capacidad para aguantar períodos de bajos precios de la materia prima. Además sus fundamentales son de los mejores del sector con un PER de apenas 11,6 veces y una rentabilidad por dividendo del 5,33%, una de las más altas del mercado español.

En caso de producirse una recogida de beneficios, sin embargo, estos operadores advierten de que se debería extremar la vigilancia en torno al soporte que encuentra en torno a los 13,7 euros por acción. De perder este suelo la corrección se podría intensificar hasta los niveles de los que hablan los expertos de Jefferies.

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