El di­nero para las má­quinas y re­duce la ac­ti­vidad por de­bajo de las me­dias anuales

La banca reacciona en bolsa pero la contratación se apaga ante el referéndum catalán

Los in­ver­sores in­tentan mi­ni­mizar los riesgos aunque tam­poco se pro­ducen ventas sig­ni­fi­ca­tivas

Bancos en la Bolsa
Bancos en la Bolsa

“Hacía mucho tiempo que no se veía tan poca ac­ti­vidad en los bancos do­més­ticos es­paño­les. Los grandes in­ver­sores han de­ci­dido parar las má­quinas porque el re­fe­réndum ca­talán del 1 de oc­tubre im­pone res­peto. No es que ha­yamos de­tec­tado miedo, pero sí hay mucha pre­cau­ción. Los fondos han de­ci­dido darse una tregua en la banca me­diana porque creen que la ten­sión po­lí­tica se va a man­tener du­rante va­rias se­manas aún”, ase­guran en un gran ‘broker’ na­cio­nal.

El sector reaccionó este miércoles con mucha fuerza en bolsa tras los episodios de debilidad de días anteriores. Un informe de Barclays que suaviza los miedos al impacto del 1-O porque considera "exageradas" las preocupaciones sobre la imposible independencia de Cataluña y "manejables" los riesgos respecto al beneficio del banco a medio plazo, permitió una recuperación general liderada por los bancos que peor lo están pasando en septiembre.

El rebote fue especialmente notable en las entidades que más bajaron desde la semana pasada: Caixabank subió un 4,39%; Mapfre, un 5,18% y Sabadell un espectacular 6,86%. Este rebote de las entidades catalanas ha coincidido con algunas declaraciones de analistas (como los de Barclays) que han advertido de la excesiva preocupación del mercado respecto al conflicto político en Cataluña, informa Self Bank..

Pero no solo las cotizaciones notan en todas las direcciones el impacto del desafío independentista catalán. Las dudas se han trasladado a las cifras de contratación, que en las últimas jornadas se han venido abajo. Sabadell apenas negoció 13 millones de acciones el martes, la cifra más baja de las tres últimas semanas y casi 10 millones de acciones por debajo de su media anual.

También se reactivó la contratación del banco que preside Josep Oliu, pero CaixaBank y Bankia (el banco público marca en las cuatro últimas sesiones los niveles más bajos de actividad del mes) están en la misma situación deprimida de las últimas jornadas.

Debilidad palpable

La debilidad de las cotizaciones durante un mes de septiembre de ajuste a la baja para casi todo el sector está siendo acompañada por un volumen de contratación bajo. Pero la situación se ha repetido en las jornadas como la de este miércoles en el que las cotizaciones de los bancos más castigados rebotaron con fuerza. La caída de la actividad también dota de mayor volatilidad a las cotizaciones, que se están moviendo a impulso y de forma muy nerviosa en las últimas semanas.

Para quienes ven el vaso medio lleno, la lectura más positiva es que los inversores no están saliendo en estampida de la banca doméstica española antes del 1-O. Más bien, están optando por esperar y ver. Es decir, que han dado orden de reducir la actividad en las entidades medianas españolas a la mínima expresión hasta que se aclare el ahora muy enrarecido panorama institucional.

“No se ven ventas de paquetes significativos en estos últimos días. Hay mucha prudencia, pero en ningún momento hemos detectado un aumento potente de la presión vendedora. Nadie quiere salir de los bancos españoles, porque han ganado mucho dinero con ellos este año y los inversores creen que lo pueden seguir haciendo en un entorno que apunta, aunque no a corto plazo a una normalización de los tipos de interés en Europa, quizá a principios de 2019”, señalan fuentes bursátiles.

En un ambiente muy enrarecido, los dos bancos catalanes están liderando las caídas (son los únicos en pérdidas a pesar de la reacción del miércoles) en el mes de septiembre. Y Bankia está sufriendo mucho para consolidarse por encima de los 4 euros por acción. Las expectativas de una próxima privatización de hasta el 9% del capital en manos del Estado están pesando como una losa sobre el banco. Los inversores temen que la previsible avalancha de papel pase una dura factura a la cotización.

La sequía negociadora no llega a los dos grandes bancos. Mucho más diversificados geográficamente, Santander y BBVA están esquivando las pérdidas en septiembre con cifras de contratación totalmente estándar. “El hecho de que el volumen se mantenga en sus niveles habituales ha dado mucho más estabilidad a sus cotizaciones. El mercado valora que el impacto del reto independentista catalán, que es difícil de medir, es mucho mayor en los bancos domésticos expuestos a un pinchazo de la economía nacional”, señalan en una sociedad de valores extranjera.

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