GEOPOLÍTICA

ELECCIONES ALEMANAS

Los equilibrios tradicionales de la política alemana saltan por los aires

Entran en el Bundestag Alternativa por Alemania y Liberales, y el SPD re­chaza una nueva coa­li­ción de go­bierno

Ángela Merkel, canciller alemana
Ángela Merkel, canciller alemana

El re­sul­tado de las elec­ciones ge­ne­rales de Alemania in­dican que el país líder de Europa en in­fluencia po­lí­tica y pro­ducto in­te­rior bruto entra en un pe­riodo de re­vi­sión de al­gunos de los su­puestos sobre los que se ha ba­sado su es­ta­bi­lidad y pros­pe­ridad du­rante los úl­timos doce años, los de los go­biernos de la can­ci­ller Merkel.

Esa introspección no conducirá a transformaciones profundas o radicales (esa no es la ‘cultura política’ de la República Federal), pero obligará a todas las fuerzas que entran en el nuevo Bundestag a hacer esfuerzos para adaptarse a una nueva composición entre gobierno y oposición.

Para empezar, formar coaliciones de gobierno será muy complicado, y exigirá intensos debates internos en cada partido. El socio del gobierno de Merkel, el socialdemócrata SPD, ya ha excluido la posibilidad de seguir formando coalición con los cristiano-demócratas de la canciller Merkel. Los socialistas deben lamerse las heridas del peor resultado electoral de su historia: 137 escaños y el 20,7 % de votos, lo que representa una pérdida del 5 puntos respecto de las anteriores elecciones.

La democracia cristiana debe preguntarse qué significan los resultados del domingo (32,8% de los votos y 217 escaños) de cara al futuro de unas políticas que han sido castigadas por el electorado con una sustancial pérdida de votos (8,7 puntos menos), como resultado probable de la política de inmigración durante la crisis de los refugiados de Oriente Medio, en 2015, que ha tenido una fuerte influencia en el avance de la extrema derecha populista.

El partido liberal, que avanza 5,6 puntos y obtiene el 10,4% de los votos, y 69 escaños, deberá examinar si tiene capacidad para aportar al nuevo gobierno experiencia, ideas todavía no probadas y personalidades de peso, lo que les pondría en condición de socio menor de una posible coalición, ya que ha estado alejado del poder y del parlamento muchos años.

Los Verdes, que obtienen el 9,1% de los votos (0,1% puntos más) y 60 escaños, deben decidir si se prestan a ser socios menores en un gobierno de coalición con los democristianos, y además en compañía con los liberales, de los que les separan las respectivas composiciones sociológicas e ideológicas de sus votantes. Los resultados electorales de este domingo auguran un aumento de su poder de negociación de cara a la formación del nuevo gobierno. No será fácil que sean considerados socios de gobierno por el partido mayoritario, la CDU-CSU, debido a la radicalidad de su programa de medio ambiente. La izquierda (Die Linke) conserva su posición relativa en el nuevo parlamento, en comparación con el anterior. Ha obtenido 9% de los votos, y ha mejorado su posición en 0,4 puntos, con 60 escaños. Identificados con el antiguo régimen de Alemania del Este, no es probable que sean invitados a entrar en la necesaria coalición de gobierno.

Pero la mayor introspección a que debe someterse la clase política alemana es cómo acomodarse a la fuerte presencia parlamentaria de Alternativa por Alemania, un partido contrario a varias líneas esenciales de la política conducida hasta ahora por la coalición CDU-PSD, sobre todo en relación con las políticas europeas diseñadas entre Berlín y Bruselas. Con el 13,2% de los votos, ha avanzado nada menos que 8,5 puntos, lo que a su vez representa un avance sobre el 7% de los votos que las encuestas le atribuían durante el verano. Sus 85 diputados serán un duro bloque de oposición a principios fundamentales del pacto constitucional alemán.

Los resultados numéricos por escaños revelan la dificultad de lograr una nueva composición de gobierno. La coalición CDU-CSU (cristiano-demócratas y socialcristianos bávaros) necesita dos socios para encabezar el gobierno. El SPD, no será uno de ellos. Martin Schulz, su líder, basa su promesa de pasar a la oposición en que “no podemos tener a un partido de extrema derecha (Alternativa por Alemania) liderando la oposición, ya que ha entrado en el parlamento en una posición muy fuerte”, dijo al comentar los resultados. Schulz atribuyó a su coalición con Merkel el retroceso de los dos partidos, como resultado de la política sobre los refugiados, que diseñaron juntos. “Esta es una cuestión – añadió – que aún divide a los alemanes”. El impacto de la entrada de dos partidos hasta ahora extraparlamentarios (liberales y Alternativa) en el nuevo Bundestag rompe equilibrios internos y exigirá nuevas definiciones políticas respecto de Europa, políticas de desarrollo, etc.

La situación económica dará estabilidad a los ajustes de gobierno y parlamentario. El crecimiento económico sigue basándose en buenos fundamentos y los intereses son bajos, asegurando la estabilidad del sistema. Pero la política del Banco Europeo no durará mucho más, y la prolongada pero lenta depreciación del euro no puede ser eterna. Algunos mercados externos, como el chino, se debilitarán, con menores exportaciones alemanas.

Un reto importante que Alemania tiene por delante es no perder la hegemonía de su industria automovilística en un mercado nuevo movido por la electricidad y otros avances tecnológicos, cuyas claves de expansión no están ni en Alemania ni en Europa. Después de los tres mandatos ya agotados de la canciller Merkel, parece inevitable una revisión a fondo de sus políticas y de su estrategia de alianzas.

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