En es­tudio otros pro­yectos trans­pi­re­naicos eléc­tricos y el en­lace ga­sís­tico Midcat

Rajoy desbloquea la conexión eléctrica vasca con Francia pero se 'olvida' de la catalana

La in­de­pen­dencia de Cataluña for­zaría a la UE a mo­di­ficar toda la po­lí­tica ener­gé­tica me­di­te­rránea

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No habrá cables por Cataluña.

Los go­biernos es­pañol y francés han dado luz verde de­fi­ni­tiva a la in­ter­co­ne­xión eléc­trica entre España y Francia por el golfo de Bizkaia, pero cau­te­lar­mente se han 'olvidado' de Cataluña. Respaldado por la UE, el pro­yecto pre­ci­saba tan solo del ca­len­dario de eje­cu­ción. Pero la pri­mera in­ter­co­ne­xión sub­ma­rina entre ambos países -que per­mi­tirá au­mentar la ca­pa­cidad de in­ter­cambio desde los 2.800 me­ga­va­tios (MW) hasta los 5.000 MW- deja fuera a Cataluña, de mo­mento.

La preocupación que desde hace tiempo subyace en Bruselas es muy grande y el proyecto por Cataluña se ha querido llevar, por el momento, con sumo sigilo ante las incertidumbres que subyacen. Lo que suceda a partir del 1-O, puede hacer modificar muchos aspectos. Un posible cambio en la situación de Cataluña obligaría a revisar toda la política energética de la Unión Europea sobre el eje mediterráneo.

Hasta el mismo comisario de Energía europeo, el español Arias Cañete, ha intentado evitar en todo momento cualquier alusión al proyecto catalán dado lo delicado de la situación actual. Cañete es comisario europeo pero no deja de ser un ex ministro del Gobierno de Mariano Rajoy y, cualquier pronunciamiento sobre los efectos de la independencia de Cataluña, podrán crearle un serio problema ante Bruselas.

Desde que en 2002, Bruselas aprobase el objetivo de que los Estados miembros alcancen un nivel de interconexión de, al menos, el 10% de la capacidad de producción instalada en 2020, los dos países implicados llevaban trabajando desde entonces en varias opciones. Una era el estudio de instalar un cable submarino que cruzaría por el Golfo de Vizcaya y que podría permitir alcanzar una capacidad de intercambio eléctrico entre España y Francia de unos 5.000 megavatios.

Otros proyectos en estudio

Además, están en estudio otros proyectos transpirenaicos eléctricos y el proyecto gasístico Midcat. En la cumbre que los tres jefes de Estado y de Gobierno de España, Francia y Portugal mantuvieron en Madrid en marzo de 2015 con el presidente de la Comisión Europa, Jean Claude Juncker, se firmó entonces el compromiso de crear un grupo de técnicos para que trabajasen diferentes alternativas.

La creación de dicho grupo permitirá el incremento en sí de las interconexiones con los tres países firmantes y superar así progresivamente el aislamiento energético de la Península Ibérica con el resto de Europa. El objetivo es alcanzar cuanto antes las metas fijadas en el Consejo Europeo de octubre de 2014 en el que todos los países europeos se comprometieron alcanzar el 10% de interconexión energética en 2020 y el 15% en 2030.

En febrero de 2015, se inauguró la nueva línea de interconexión eléctrica entre España y Francia, que une las localidades de Santa Llogaia, en Gerona, y Baixàs, en Francia. Dicho proyecto permite duplicar ya la capacidad de interconexión entre ambos países hasta los 2.800 megavatios, cerca de un 6%. Con la futura interconexión submarina, la capacidad de intercambio alcanzará los 5.000 MW y se llegaría al 10% de capacidad de interconexión que exige Bruselas.

Este nuevo enlace permitirá mejorar la gestión de las energías renovables y que España pueda exportar mucha más energía a Europa y viceversa, importar energía de Francia, lo que supondría un efecto positivo en la rebaja del precio de la electricidad.

Subvención del 40%

De momento, Red Eléctrica de España (REE) y su homóloga francesa Réseau de Transport d’Électricité (RTE) han comenzado la consulta pública. El presupuesto inicial es de unos 1.750 millones de euros y su fecha de finalización está prevista para 2025, con lo que España y Francia no podrán cumplir el objetivo de la Comisión Europea de llegar en 2020 al 10% de capacidad de interconexión eléctrica.

Tanto la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) como el organismo regulador francés CRE han reiterado la necesidad de apoyar financieramente el proyecto por parte de la Unión Europea y de REE y RTE por valor de hasta el 40% del coste del proyecto.

Ambos organismos consideran que, al haber sido declarado de interés común por parte de la UE, debería lograrse una subvención europea de unos 700 millones de euros, equivalentes al 40% del coste del proyecto.

Francia reacia al proyecto Midcat

El organismo francés CRE ha cuestionado siempre las interconexiones de gas y electricidad con España por una posible relación desfavorable entre costes y beneficios. Concretamente, el proyecto gasista Midcat está evaluado en unos 3.000 millones de euros, de los que Francia debería aportar en torno a 2.000 millones. Por esta razón, la entidad reguladora francesa exige se haga un análisis riguroso de los beneficios que aportará antes de tomar una decisión definitiva.

En su momento, solicitó tanto a los gobiernos español y francés como a la propia Comisión Europea y a las propias empresas gasistas de ambos países un estudio que determine si, realmente existe necesidad de estas infraestructuras o, si por el contrario, tendrá un efecto negativo sobre los consumidores.

En el caso de la interconexión con el golfo de Bizkaia, CRE pidió también aclaraciones técnicas y un informe sobre los costes y los beneficios que aportará una obra de esta envergadura. En su día, Red Eléctrica cuantificó las inversiones en unos 1.900 millones de euros y ahora esta cifra se ha reducido a 1.750 millones.

La interconexión tendrá una longitud de 370 kilómetros. La extensión del tramo submarino será de 280 kilómetros aproximadamente, mientras que el tramo terrestre será de solo 10 kilómetros en España y de 80 en Francia. Enlazará las subestaciones de Gatika, cerca de Bilbao, y de Cubnezais, cerca de Burdeos.

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