Se ex­tienden por los sec­tores de 'telecos', quí­mico, dis­tri­bu­ción, pu­bli­cidad o in­dus­trial

La oleada de 'profit warnings' en Europa cuestiona el buen fondo de las bolsas

Aparte de Gestamp, Carrefour o Akzo Nobel tam­bién re­visan a la baja sus pre­vi­siones

Carrefour
Carrefour

Inversores y ana­listas asisten ató­nitos a una oleada de 'profit war­ning' (revisiones a la baja de las es­ti­ma­ciones de in­gresos y be­ne­fi­cios) en Europa que pone en en­tre­dicho el pre­sunto buen fondo de los mer­cados bur­sá­tiles del Viejo Continente. ¿Se trata de pro­blemas par­ti­cu­lares y ais­lados de un grupo de em­presas o son sua 'profit war­ning' un in­di­cador ade­lan­tado de que las va­lo­ra­ciones de mu­chas com­pañías se han pa­sado de vueltas en los úl­timos me­ses?

La lista de decepciones es muy amplia. Gestamp en España, Akzo Nobel en Holanda, Carrefour en Francia, ProsiebenSat.1 en Alemania o Interserve, Carphone Warehouse y Provident Financial en Reino Unido han presentado sendas rebajas de previsiones de ganancias o de ventas que en los casos más extremos se han llevado más del 50% de su valor en bolsa en un solo día. Y de paso ha impactado seriamente en el resto de las compañías del sector, en pleno efecto contagio.

"No recuerdo una oleada de 'profit warning' como la que estamos viviendo en Europa. Lo normal sería que esto ocurriera en Estados Unidos, donde la bolsa ha subido mucho más que aquí. Me temo que nos estamos pasando con las expectativas de crecimiento de las empresas. Muchas de las compañías que han incurrido en rebajas están reduciendo expectativas de beneficios y ventas por encima del listón del 10%. Eso es mucho", señalan en fuentes bursátiles.

Las rebajas contrastan con la buena velocidad a la que crece la economía europea en 2017. Las cifras del primer semestre del año han superado las expectativas y países como España y Alemania han revisado al alza sus estimaciones mientras la tasa de confianza empresarial crece a los niveles más altos de la década. Por eso, los analistas tratan de detectar que está pasando en los resultados de un grupo de compañías muy sólidas que están incurriendo en ‘profit warning’ sorprendentes.

En España, cuando los inversores todavía se estaban reponiendo del susto protagonizado por Almirall en julio (el grupo anticipó que sus ingresos totales y sus ventas netas registrarán un descenso porcentual de un doble dígito bajo), un recién llegado a la bolsa como Gestamp ha sorprendido a todos con un ‘profit warning’ provocado por la actualización de sus operaciones en Estados Unidos que rebaja su previsión de mejora del ebitda para este año desde una horquilla entre el 9% y el 11% hasta otra nueva entre el 5% y el 8%.

Efecto sorpresa

“Es una revelación sorprendente en una compañía que solo lleva cinco meses cotizando”, señalan fuentes financieras, que creen que la empresa sufrirá para recuperar el precio de colocación (5,60 euros por acción) al que se estrenó en el mercado de valores el pasado mes de abril. También lo harán para recuperar sus antiguos niveles gigantes europeos como el grupo de distribución Carrefour, que cayó en bolsa un 13% tras presentan los resultados del primer semestre y desvelar que el beneficio para este año podría caer un 12%.

La vuelta de las vacaciones también está siendo muy dura para las televisiones. Las rebajas de estimaciones de gigante la publicidad WPP y de la cadena alemana ProsiebenSat.1 han tenido un gran impacto en el sector. Con los analistas rebajando sus expectativas de ingresos, las cadenas españolas Mediaset y Atresmedia están sufriendo hasta niveles insospechados en Bolsa. El efecto contagio en el sector audiovisual está resultando especialmente llamativo y provoca númerosas rebajas de recomendación continuas sobre los valores.

En el caso de las compañías británicas Interserve, Carphone Warehouse y Provident Financial, a las altas valoraciones se une esa nebulosa llamada ‘Brexit’ que reduce sensiblemente la visibilidad de las compañías del país. Más leña al fuego para el debate sobre la sobrevaloración de las bolsas (amplificada por la negativa del BCE a terminar con la era de los tipos de interés cero en Europa) tanto a un lado como a otro del Atlántico.

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