VENEZUELA

Maduro cede y acepta dialogar con la oposición venezolana en Santo Domingo

La Unión Europea lo res­palda según las re­co­men­da­ciones de Rodríguez Zapatero

NIcolás Maduro, presidente de Venezuela
NIcolás Maduro, presidente de Venezuela

La opo­si­ción ve­ne­zo­lana no había dado señales cla­ras, to­da­vía, de par­ti­cipar en la mesa de diá­logo con re­pre­sen­tantes del go­bierno de Venezuela, que en­ca­be­zados por el al­calde de Caracas, Jorge Rodríguez, un firme aliado del ré­gimen cha­vista, acu­dieron este miér­coles a Santo Domingo, República Dominicana. La ma­yoría de países de la OEA, el Vaticano y la Unión Europea, han apo­yado algún tipo de diá­logo go­bier­no-o­po­si­ción, mien­tras la ac­titud de Washington es más bien ex­pec­tante, si no es­cép­tica.

La oposición dio muestras de descoordinación, o posiblemente de división. El diputado de la Asamblea Nacional, por la Mesa de Unidad Democrática (MUD), Henry Ramos Allup, denunció que lo informado sobre el diálogo entre la oposición y el gobierno “es absolutamente falso”, aunque también reconoció que en la República Dominicana se encontraban varios miembros de la oposición, que acudían por linvitación del presidente dominicano, Jorge Borges, líder de la oposición y presidente de la Asamblea Nacional clausurada por el gobierno chavista, que también acudió a Santo Domingo, había advertido a mediodía del miércoles que para que la oposición se reuniese con la delegación del gobierno, éste debía cumplir las condiciones enumeradas en un comunicado del día anterior, emitido por la MUD.

Esas condiciones incluyen el anuncio de un calendario electoral completo, nuevas elecciones a la presidencia del país, liberación de los presos políticos y levantamiento de las inhabilitaciones decretadas por la fiscalía general contra los miembros de la Asamblea Nacional disuelta. La actual presidenta de la ‘madurista’ Asamblea Nacional Constituyente (que reemplaza a la otra), Dalcy Rodríguez, forma parte de la delegación gubernamental.

La ‘mesa de diálogo ha sido minuciosamente promovida por la diplomacia europea. El ministro de Exteriores venezolano, Jorge Arreaza, visitó el pasado martes el ministerio de Exteriores francés, y el miércoles el Palacio de Santa Cruz. El ministro francés, Jean-Yves LeDrian, declaró este miércoles que le había transmitido al ministro venezolano “la preocupación por la situación política, económica y humanitaria en Venezuela”. También le recordó el riesgo de que la Unión Europea impusiera sanciones al régimen.

En Madrid, Arreaza, después de reunirse con el titular de Exteriores, Alfonso Dastis, quiso transmitir la impresión de que el encuentro no tenía el dramatismo del encuentro de París, sino que había sido una “cordial y sincera reunión”, para avanzar “en relaciones de respeto y trabajo”.

Tanto las cancillerías mencionadas como el gobierno dominicano ponen el origen de esa apertura diplomática en los trabajos de mediación desarrollados por J. L. Rodríguez Zapatero, ex presidente del gobierno español.

Lo mismo que la oposición no se sentará a la mesa si no tiene garantías de un significativo cambio de curso político, el gobierno venezolano, probablemente, no entrará en cuestiones políticas de fondo si no se despeja y garantiza el futuro personal del presidente Maduro. Para la oposición, él es el primer y principal obstáculo a cualquier arreglo, por ser el causante de la alteración del orden institucional venezolano, incluso contra la propia constitución chavista, y por la represión de las protestas populares durante los últimos meses, que ha causado más de cien víctimas mortales. Maduro, en Caracas, quiso aparecer como principal padrino del encuentro de Santo Domingo, declarando que “Zapatero y el presidente Medina (nota: presidente de la República Dominicana y anfitrión de la reunión), saben muy bien que yo he sido el promotor de este diálogo, y que acepto este nuevo día de diálogo”.

Delcy Rodríguez, sin embargo, no vio la reunión de Santo Domingo en un marco tan rosado como Maduro. Al llegar allí arremetió contra el ministro francés de Exteriores, declarando que “no aceptamos chantages de ningún gobierno, de ningún funcionario imperial”.

La causa de aparente división entre los opositores puede deberse a diferentes posiciones respecto de la continuidad de la presidencia de Maduro. Se estima que el Vaticano ha indagado sobre si el abandono de la presidencia por Maduro podría contribuir a la pacificación. Para que éste lo aceptase, al menos debería obtener la promesa de inmunidad respecto de los crímenes que se le atribuyen. Esto puede interesar o no a los Estados Unidos. A su vez, Maduro debe contar con el apoyo de La Habana. Pero Cuba tiene implantados en Venezuela poderosos instrumentos de influencia, que con Maduro o sin Maduro seguirán ahí de momento. Y Cuaba debe, además, asegurar la continuidad de los ventajosos suministros de petróleo que obtiene gracias al régimen chavista. Rusia desea proteger a toda costa sus negocios en el petróleo venezolano, y así hasta el infinito.

Visto to lo cual, cabe preguntarse si la misión negociadora de la oposición está en condiciones de operar con eficacia en este tablero diplomático y político tan complejo. Su llegada a Santo Domingo sin dar muestras de unidad desconcierta a los observadores.

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