La trans­for­ma­ción di­gital está co­men­zando a pesar sobre sus ba­lances

Las televisiones entran en barrena y temen la llegada de la nueva crisis

La caída de las au­dien­cias y la si­tua­ción del en­torno pu­bli­ci­tario re­baja las ex­pec­ta­tivas de be­ne­fi­cios de Mediaset y Atresmedia

Uteca, patronal de televisiones en abierto
Uteca, patronal de televisiones en abierto

La si­tua­ción ha cam­biado, y de qué ma­nera, para los me­dios de co­mu­ni­ca­ción. Aunque para las te­le­vi­siones de una forma mucho más preo­cu­pante si nos ate­nemos a los úl­timos acon­te­ci­mien­tos. Solo basta con ver como Mediaset y Atresmedia han per­dido por el su­mi­dero más de 1.100 mi­llones de euros en los mer­ca­dos. El mo­tivo está claro: el temor de la lle­gada de una crisis en el ám­bito pu­bli­ci­tario y los re­sul­tados en tér­minos fi­nan­cieros que han pre­sen­tado hasta ahora. Su fu­turo es in­cierto.

El año pasado, cuando todo iba viento en popa para el sector de los medios, nadie se aventuraba a presagiar el escenario que tenemos en estos momentos. Las compañías relacionadas con la industria del entretenimiento mejoraban todas las partidas de su balance con ingresos y beneficios crecientes. Una muestra de que el panorama había cambiado y que el sentimiento recesivo había quedado atrás.

Poco tiempo después nos hemos vuelto a dar de bruces con la realidad. Primero fue la revisión de estimaciones a la baja del gigante de la publicidad WPP, que generó un estrés a toda la industria, y luego fue la confirmación de otras agencias, principalmente en Estados Unidos, aunque también en Europa. Basta con ver las advertencias de recortes publicitarios de la agencia francesa Havas o del grupo alemán ProSiebenSat.

Este último, precisamente, avisó de que su inversión en publicidad se podría reducir hasta un 5% sobre sus estimaciones anteriores. Un hecho que no provocó sino más dudas aún al resto de competidores, que también están viendo lastradas sus aspiraciones en los últimos días. Y es que las casas de análisis ya empiezan a recortar notablemente las proyecciones sobre las cadenas. También de las españolas.

En cuanto a Mediaset, firmas como JP Morgan ya han actuado rebajando las expectativas sobre su crecimiento en ventas y ganancias para este ejercicio y el próximo, a tenor del enfriamiento publicitario. “Hemos reducido marginalmente nuestra previsión de ingresos netos de publicidad de la compañía de cara a 2017”, explicaba la gestora.

De hecho, iban más allá, puesto que consideran que tiene bastante complicado ajustarse a las previsiones que el consenso establecía para los dos próximos años en cuanto a la generación de beneficios. Es decir, las dudas sobre una caída de la actividad de la publicidad hacen que se haya “impulsado a la baja también en un 2,2% nuestras estimaciones de beneficio por acción de cara a 2017 y 2018”.

De igual manera a Atresmedia le afecta este entorno de gran preocupación por la transformación de la publicidad a medios digitales. Las ganancias que se esperan para el grupo por parte del consenso de mercado se han recortado un 4,7%, en relación a lo que se preveía a comienzos de año. Con todo, los analistas aún esperan que tenga un resultado neto de 150 millones de euros este año.

En definitiva, más de tres partes de la facturación de los grandes grupos de comunicación en nuestro país y en el resto del mundo llegán a través del sector minorista, según apuntaba en un análisis la agencia de noticias Bloomberg. Un sector que en las últimas fechas está viviendo cambios estructurales que se están trasladando en estimaciones más bajas para las publicitarias, pero también, en efecto, para los medios.

Se trata de una variable que se está notando de manera muy agresiva en Estados Unidos, arrastrando a muchos centros comerciales y a cadenas de ventas minoristas a echar el cierre por la enorme competencia del comercio electrónico. Algo que podría suceder en Europa si se mantiene esta misma tendencia.

Audiencias decrecientes

Los últimos datos de audiencia también han sido un aviso a navegantes tanto para Mediaset como para Atresmedia. Sobre todo, por la consolidación de la televisión de pago que, según apunta el equipo de análisis de Renta 4, “es una tendencia que se acentuará de cara al futuro”. Un problema añadido para las dos televisiones.

Mediaset registró una fuerte caída en audiencia, según los últimos datos publicados, mientras que Atresmedia obtuvo un descenso abrupto principalmente en la franka del “prime time”, llegado a los mínimos del 2016. Unas cifras que se explican por el aumento de la televisión de pago, que avanzó en un 0,5% y hasta un 1% en “prime time”.

El auge de esta competitividad se ha trasladado en retrocesos para las cadenas en abierto y es otra piedra que añadir en su mochila por el devenir que les puede deparar. La consolidación de las plataformas de streming como Netflix o HBO también repercute en sus intereses por el cambio de hábito de los consumidores. El futuro de Mediaset y Atresmedia, a día de hoy, es una incógnita por resolver.

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