DESDE EL PARQUET

Fluidra, la piscina tiene agua

Pocos po­dían ima­ginar hace un año que el ne­gocio de las pis­cinas y el tra­ta­miento de agua pueda tener tanta ren­ta­bi­lidad en Bolsa como para du­plicar su di­nero en tan corto es­pacio de tiempo. Pues es eso exac­ta­mente lo que ha ocu­rrido con Fluidra.

La mejora de la confianza económica y la consecuente recuperación del consumo han disparado la actividad de la compañía y el interés inversor en los últimos meses. Al cierre del primer semestre, Fluidra obtuvo un beneficio récord de 34,1 millones de euros, con un crecimiento del 39,2%.

Un avance sustentado en el aumento general de los volúmenes de actividad, gracias a que las ventas han evolucionado al alza en todos los mercados donde opera.

La compañía, especializada en piscinas y aplicaciones para el uso sostenible del agua, registró unas ventas de enero a junio de 452,5 millones de euros, un 13,9% superior al del mismo período del año anterior, mientras que el Ebitda creció un 27,3%, hasta los 74,4 millones.

Las perspectivas para el corto y medio plazo son casi aún mejores para el grupo. Hace solo unas semanas ha cerrado un acuerdo para la instalación de las cuatro piscinas que se utilizarán durante los Juegos Asiáticos de 2018 en Yakarta (Indonesia).

Aunque la importancia económica de este contrato es muy limitada –asciende a cuatro millones de euros, apenas un 0,1% de las estimaciones de venta de los expertos de Ahorro Corporación– también permite al grupo reforzar su expansión internacional, especialmente en Asia, con el consiguiente prestigio para la firma.

Con estos datos sobre la mesa, la multinacional catalana ha elevado la previsión para el conjunto de este año, con estimaciones de alcanzar entre 775 y 790 millones de euros de facturación y un beneficio bruto de explotación (Ebitda) superior a los 100 millones. Cifras nunca vistas antes en la historia de la compañía, lo que permite anticipar en 18 meses los objetivos de ventas y rentabilidad fijado en su plan estratégico 2015-2018.

A ello se suma además los esfuerzos del grupo por contener su apalancamiento. La compañía ha logrado reducir en cerca de un 10% su deuda financiera en el primer semestre.

La capitalización de la compañía ronda en la actualidad los 900 millones de euros, pero los expertos consideran que con la fortaleza mostrada no sería raro verla por encima de los 1.000 millones a final de año. Su perfil técnico es absolutamente alcista y solo una fuerte recogida de beneficios, bastante descartable teniendo en cuenta su escaso “free float”, podría frenar su trayectoria hacia los 9 euros por acción.

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