Los nuevos mi­no­ri­ta­rios pro­ce­dentes de fi­liales han visto subir su valor como la es­puma

Borges: las 84.770 acciones más rentables de los últimos tiempos

Los re­sul­tados del año fiscal ter­mi­nado en junio mues­tran una gran for­ta­leza del cash flow

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Planta de Borges Nuts.

El salto al con­tinuo de la com­pañía ca­ta­lana Borges se ha sal­dado con una re­va­lo­ri­za­ción del 227% en tan sólo diez se­sio­nes. Venía del mer­cado de co­rros, donde movía menos de 50 ac­ciones dia­rias, y ahora ha mo­vido más de 40.000 tí­tulos en su pri­mera se­mana com­pleta de co­ti­za­ción. El es­treno se pro­dujo con 84.770 ac­ciones nuevas en cir­cu­la­ción real, que se han con­ver­tido para sus pro­pie­ta­rios (antiguos so­cios in­di­rectos de la propia Borges) en una au­tén­tica mina de oro.

Borges Agricultural & Industrial Nuts se estrenó en el mercado continuo el pasado 24 de julio, dejando atrás el casi irrelevante mercado electrónico de corros. Inició la sesión a 16,65 euros y cerró igual. Después de tres días completamente plana, la cotización comenzó a subir como la espuma hasta cerrar su primera semana completa en el continuo con un rally que llevó la acción a los 50,5 euros.

La compañía no había negociado más de 50 acciones diarias de media durante meses en el mercado de corros pero en su nueva situación movió en cinco sesiones 42.088 títulos. No son muchos, si se comparan con los 3,3 millones de acciones con los que cuenta la sociedad, pero han protagonizado un auténtico récord de revalorización.

En los meses previos al salto al continuo, la empresa realizó una profunda reestructuración societaria en dos pasos. El primero consistió en absorber a cuatro filiales en las que tenía la mayoría del capital. Se trata de Frutos Secos Españoles (Frusesa), en la que ostentaba la propiedad del 99,73% de las acciones; Frutos Secos Andaluces (Frusansa), en la que tenía el 82,67%; Palacitos S.A. (72,38%) y Almendras De Altura S.A.(90%). El segundo fue la absorción de la cabecera por su filial al cien por cien Borges, que luego volvió a cambiar de nombre y adoptó el de siempre: Borges Agricultural & Industrial Nuts.

El consejo de administración emitió un informe favorable a estas fusiones por absorción con fecha 31 de marzo, en el que decía textualmente que el proceso de reestructuración tenía como objetivos principales “optimizar la estructura del grupo para mejorar la eficiencia global a través de una simplificación de la operativa y una reducción de los costes; y Incorporar en la cabecera del grupo la mayor parte de la estructura operativa, de gestión y comercial del Grupo, y que sea desde esta posición desde la cual se realicen la mayor parte de las ventas. Incrementar el free float de la sociedad a través de un aumento del número de socios, todo ello con el objetivo de favorecer la liquidez de las acciones y la entrada de nuevos accionistas en el capital”.

Grupo familiar

Un poco de historia ayudará a entender mejor este proceso. Borges es un grupo familiar en el que hasta antes de la reestructuración la familia Pont ostentaba la propiedad del 94,5% del capital y el otro 5,5% estaba en manos de minoritarios pero parece que controlados también por el clan familiar a juzgar por el escaso movimiento que ha generado durante años en el mercado de corros. Ahora, al absorber a esas cuatro filiales de frutos secos, los accionistas minoritarios de las mismas recibieron en pago por su parte del capital acciones de la cabecera de Borges. No se les pagó en metálico, sino con canje de títulos.

Esto, junto a la amortización de las 60.000 acciones propias que la cabecera de Borges tenía como autocartera, hizo que en el momento del cambio de mercado (del de corros al continuo) la familia Pont hubiera reducido su participación al 89,08% a través de su vehículo inversor Pont Family Holding, una sociedad limitada en la que están presentes todos los miembros del clan familiar. Los minoritarios de las cuatro filiales de frutos secos habían recibido entre medias 84.770 acciones emitidas por Borges mediante una ampliación de capital ad hoc escriturada en el registro mercantil el 29 de mayo de 2017.

Estas acciones, que fueron financiadas sin desembolso dinerario, ya que su precio fue cargado a la cuenta de reservas por primas de emisión de la cabecera del grupo, fueron emitidas con un nominal de 3,01 euros de valor nominal y una prima de emisión de 17,9 euros, lo que elevaba el precio de cada una a 20,91 euros por título. Con ese valor se calcularon los canjes de los minoritarios de las filiales, que pasaron de ser socios de pequeñas empresas a accionistas del grupo Borges.

Cuando Borges se estrenaba en el mercado continuo el pasado 24 de julio, lo hacía con la misma cotización que había mantenido durante los últimos meses en el mercado de corros (16,65 euros), que dejaba la capitalización de la empresa en una cifra casi exactamente igual a la de su valor en libros (patrimonio neto).

Pero claro, los accionistas procedentes de las filiales absorbidas veían como el precio de cotización era menor al que se había utilizado para el canje. Bastó una semana más para que la tortilla se diera la vuelta y ahora Borges (con precio del cierre de 4 de agosto de 2017) tiene una capitalización bursátil de más del triple que su patrimonio neto y esos minoritarios han visto crecer como la espuma el valor de sus nuevas acciones de Borges.

Ampliación pendiente

Dentro de los planes de la empresa previos a su salto al mercado continuo se encuentra una ampliación de capital que reducirá más la participación de la familia Pont y aumentará el free float hasta aproximadamente el 25%, que fue pospuesta en 2016 y que ahora parece que va a tener que esperar todavía un poco. Con estas cifras en la mano, elevar el free float al 25% supondría reducir la participación de la familia propietaria has niveles del 75%, lo que implicaría poner en el mercado algo más del 14% del capital actual del grupo.

En cuanto a los plazos, el informe emitido por el consejo de administración el pasado 31 de marzo señalaba textualmente que “una vez haya tenido lugar la fusión y posterior admisión a negociación de las acciones de la nueva Borges Agricultural & Industrial Nuts, S.A. (antigua Borges, S.A.U.), la sociedad tiene previsto realizar, sujeto a las condiciones de mercado y a las autorizaciones correspondientes, un aumento de capital dinerario con el objeto de incrementar el free float de la sociedad. En este sentido, la sociedad ha contactado con diversas entidades colocadoras y asesores financieros al objeto de definir la estructura del referido aumento de capital. A estos efectos, una vez se determinen los términos y condiciones del aumento de capital, se informará al mercado mediante el correspondiente Hecho Relevante”.

Sin embargo, en el informe de gestión de sus cuentas correspondientes a 30 de junio pasado (presentado a analistas e inversores el pasado 3 de agosto), dentro del apartado de objetivos pendientes de cumplir, sólo se presentaba esta operación, de la que el grupo manifestaba que “el consejo de administración ha considerado necesario ejecutar la reorganización del grupo y disponer de un ejercicio completo de 12 meses para posteriormente plantear la ampliación de capital”. Si la reorganización acabó a finales de mayo último, todo parece indicar que aún quedan muchos meses para que la ampliación sea un hecho.

Y mientras tanto, en esas cuentas a 30 de junio (que son las del ejercicio fiscal completo 2016/2017, ya que esta empresa empieza sus años fiscales el 1 de julio y los termina el 30 de junio del año siguiente debido a la temporalidad de sus negocios), Borges ha presentado unas buenas cifras que aún no están afectadas por los previsibles impactos positivos de la reestructuración societaria ni del previsible aumento del control sobre su filial californiana, de la que el grupo quiere llegar a tener el cien por cien del capital.

En términos de balance, las cuentas de Borges lucen un crecimiento del patrimonio neto crece en 2,7 millones de euros por el resultado del ejercicio y el impacto de algunas operaciones financieras de cobertura. El endeudamiento financiero neto ha aumentado en 3,4 millones de euros, a pesar de haber efectuado inversiones por valor de 11,5 millones, que han sido financiadas en su mayoría mediante el cash flow neto procedente de las actividades.

En cuanto a la cuenta de resultados, el beneficio neto consolidado ha aumentado en un 149,7% hasta alcanzar los 3,5 millones de euros, mientras que el beneficio bruto de explotación (Ebitda) ha crecido en un 31,1% al pasar de 6,6 a 8,7 millones de euros, y todo ello a pesar de una caída de los ingresos por ventas.

La sociedad está recién llegada al mercado continuo y aún no hay recomendaciones ni consenso del mercado sobre sus acciones ni precios objetivo. Habrá que estar atentos a los movimientos de los analistas y ver cómo evoluciona la cotización que, al menos de momento, ha protagonizado una de las subidas más rápidas del año.

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