Monitor de Latinoamérica

La mayor parte de las grandes po­ten­cias del área ano­tarán avances me­dio­cres

La economía mejorará en la región durante 2017, pero sin grandes alegrías

Toda la re­gión salvo Venezuela re­gre­sará al cre­ci­miento, pero su­birá el paro

Presentación de Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe
Cepal.

Todos los países ame­ri­canos re­co­brarán la senda del cre­ci­miento en 2017 -salvo una Venezuela en­vuelta en graves con­vul­siones po­lí­ticas y eco­nó­mi­cas-, pero el avance se an­toja in­su­fi­ciente y solo al­can­zará un mo­de­rado 1,1%. Así lo señala la Cepal en su ‘Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2017’, en el que re­clama po­lí­ticas an­ti-­cí­clicas de­ci­didas y firmes para com­pensar la caída de la in­ver­sión pri­vada.

Estas políticas, según se deduce del informe, no solo deben reducir las fluctuaciones, sino que a la vez cambien las características específicas que deterioran el crecimiento y la estructura productiva y fijen avances hacia marcos contra-cíclicos en fiscalidad para promover la inversión.

Con todo, Latinoamérica se expandirá tras dos años consecutivos de contracción “gracias a un contexto internacional que, pese a los riesgos geopolíticos muestra mejores expectativas de crecimiento, y una mejora en los precios de las materias primas que exporta”, según el informe, que llama a revisar las normas fiscales para que permanezcan como instrumentos pro-estabilidad y pide que sean también pro-inversión. “Este marco fiscal deber ir acompañado de una política financiera de estabilización del crédito y una política monetaria que apoye el crecimiento de la inversión”, según la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena.

Panamá (5,6% tras un 4,9% en 2016), Dominicana (5,3% tras un 6,6%); Nicaragua (4,7%), Costa Rica (4,1%) y Paraguay y Bolivia (4%) serán los países que más crecerán en 2017 en una región que evolucionará de forma desigual: mientras que Sudamérica apenas avanzará el 0,6%, Centroamérica lo hará el 3,6% (2,5% si se incluye a México) gracias al alza de los ingresos por remesas y las mejores expectativas de crecimiento en EEUU, y el Caribe, al 1,2%. Algo positivo para una región que sumó en 2015 y 2016 (-1%) dos años de recesión, pero aún insuficiente.

Una Venezuela en caída libre y las principales economías del área, que no acaban de despegar, serán las principales responsables de esta modesta recuperación en 2017. Brasil superará la recesión del año pasado, pero apenas progresará el 0,4%, mientras que México reducirá el paso del 2,3% al 2,2%; Colombia apenas mejorará (del 2% al 2,1%); Perú retrocederá del 3,9% al 2,5%, afectado por los desastres causados por El Niño y Chile perderá fuelle del 1,6% al 1,4%. Solo Argentina recobrará el pulso, con una progresión del 2% tras la recesión de 2016 (-2,2%). Venezuela caerá el 7,2% tras el hundimiento del 9,7% de 2016, y los actuales acontecimientos que vive el país pueden agravar la previsión. Y acabará el año con una inflación superior al 700%.

De acuerdo con la Cepal, entre los factores que afectarán positivamente al desempeño del área están la moderada recuperación de la economía global, que cerraría 2017 con un crecimiento de 2,7%; un leve repunte del volumen del comercio mundial (2,4%) y un mayor nivel de precios de los productos básicos, que serán un 12% más altos que en 2016. Además se prevé una leve mejora de la inversión y un mayor dinamismo del consumo privado. El organismo pide al área que evite castigar la inversión pública y fortalezca la capacidad de subir los ingresos públicos con cambios en la estructura tributaria, fortalecimiento de las administraciones tributarias y reducción de la evasión y elusión.

Tras indicar la importancia de las políticas macro para dinamizar el crecimiento a largo plazo y avanzar hacia el necesario cambio estructural de las economías, el informe muestra especial inquietud por el deterioro del empleo y señala que las condiciones laborales han empeorado, como muestra la caída interanual de la tasa de ocupación urbana. Para la región en su conjunto se espera que la tasa de paro urbano aumente del 8,9% en 2016 al nivel récord del 9,4% en 2017, lo que marcará un alza de 2,5 puntos porcentuales entre 2014 y 2017.

Es decir, la región, en la que el trabajo informal constituye una auténtica lacra, cerrará el año con 23 millones de parados. En el ámbito fiscal, el déficit medio se mantendrá estable en 2017, en torno al -3,1% del PIB, aunque con tendencias distintas según la subregión.

Ante este panorama de modesto crecimiento, la propia organización de la ONU acaba de instar a la región a diversificar su matriz productiva con urgencia y ha señalado que este cambio de estructura debe de ir acompañado de mayor innovación tecnológica `para lograr un mayor valor agregado.

La región debe diversificar su matriz productiva a “sectores más sostenibles desde la perspectiva ambiental y moverse hacia la energía renovable y la agricultura sostenible. Si queremos seguir produciendo commodities está bien, pero con valor agregado y también diversificarnos a otros sectores tecnológicos de más contenido, información y conocimiento”, según Bárcena.

La funcionaria destacó que es preciso invertir en educación e investigación si el área quiere impulsar su desarrollo. “No podemos seguir basándonos solo en la bonanza de los productos básicos y con ellos sacar las ventajas competitivas, necesitamos subir al carro del nuevo paradigma tecnológico”.

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