UN BANCO EN EL RETIRO

Europa y España: entre la subida del euro y la política errática de Trump

Las san­ciones a Rusia pueden vol­verse contra la UE por la anu­la­ción de pro­yectos ener­gé­ticos

euro en España
Euro en España.

Europa, primer cliente de España, como señala el FMI en su úl­tima con­sulta, man­tiene una firme re­cu­pe­ra­ción sus­ten­tada por la de­manda in­terna sin que ello im­pida man­tener un su­pe­rávit de su ba­lanza de pagos por cuenta co­rriente con el resto del mundo del orden del 3% del PIB, suma de los PIB de los Estados miem­bros. El tipo de cambio del Euro ha vuelto al nivel de 1.20 dó­la­res.

Los riesgos, sin embargo, están por ahí fuera y son temibles. El caos generado por el presidente Trump en política interna, pero sobre todo sus dudosas amistades rusas han provocado que el Congreso de los EEUU haya endurecido las sanciones a Rusia.

Sanciones que afecta a proyectos de cooperación europea en materia energética como los gaseoductos en construcción o en proyecto, North- Stream 1 y 2 a través del Báltico y Alemania o el Blue Stream vía Turquía. En todo caso esta iniciativa del Congreso deja una oscura sombra de duda sobre si Europa puede decidir de manera autónoma en su política energética.

La acusación a China de manipulador del tipo de cambio de su moneda no se ha producido en el mejor momento, precisamente cuando se le invita a mediar en el contencioso militar con Corea del Norte. Una iniciativa que ha provocado una crítica sin contemplaciones del, hasta ahora, principal asesor del presidente. Stephan Bannon insistió que en el caso de Corea no hay “solución militar”. Bannon es un nacionalista proteccionista que cree en “American first”. Una alternativa sólo alcanzable a través de la primacía económica de los EEUU.

La política industrial de China amenaza esa primacía si llegara a ocupar una posición dominante en sectores de alta tecnología, subvencionados por ayudas públicas y privilegiados por la reserva de cuotas de mercado.

Un mercantilismo al que los EEUU pueden responder no sólo frente a China si no también comprometiendo sus relaciones con la UE y Japón. Además, la política industrial de China está chocando con el liberalismo europeo. No sería descartable medidas de represión por parte de la UE. En cualquier caso, los 70 años de colaboración de EEUU con Europa no es seguro que puedan consolidarse.

Trump, lo ha dicho Robert Zoellick (expresidente del Banco Mundial y exsubsecretario de Estado), “es un político transaccional no institucional”; Sus preferencias se inclinan por la confrontación de la que espera obtener ventajas; un político que no cree que las instituciones sean más fuertes que él. De ahí el interrogante de quien va a ser más fuerte, si América y sus instituciones o el propio Presidente.

La Eurozona -y por extensión la UE a través de un ejercicio de habilidades por parte del BCE junto al favorable viento de cola generado por la bajada de los precios de los carburantes-, ha pasado de la crisis a la recuperación. Todo ello ha sucedido sin dar un paso decisivo hacia el reclamo de “más Europa”. Las economías funcionan. Crece el empleo y la producción y los desequilibrios fiscales se van corrigiendo mientras mejora la situación del sistema financiero. El óptimo, no obstante, no se ha alcanzado. El propio FMI subraya un “output gap”, es decir, una brecha entre crecimiento real y potencial del orden del 3%.

La inversión en el sector productivo marcha todavía lentamente mientras el empleo, todavía en gran medida, corresponde a trabajos a tiempo parcial o temporal. Crece el empleo, pero todavía no reaccionan los precios porque la abundancia de mano de obra descarta cualquier encarecimiento general de los salarios.

Todavía no se han descontado los efectos del Brexit y el poder destructivo de un proteccionismo estadounidense. Hoy por hoy Europa marcha y también España, a nivel macroeconómico. No hay más que verlo.

El consumo crece a pesar de las desigualdades y el empleo precario y también avanza el crédito. Las preocupaciones políticas exteriores, efecto Trump y mercantilismo chino o internas, en nuestro caso corrupción y separatismo son las alertas que siguen sin despejarse.

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