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La proeza les ha va­lido el primer premio en el con­curso de la em­presa de Elon Musk

Estudiantes alemanes ponen un prototipo de Hyperloop a 320 km/h

Hyperloop es un pro­yecto libre y SpaceX anima a desa­rro­llar los con­ceptos exis­tentes

Hyperloop
Hyperloop

Hyperloop es una cita obli­gada de los trans­portes del fu­turo. Pero el sis­tema ideado por el mag­nate sud­afri­cano Elon Musk, tests aparte, por el mo­mento no pasa de ser un plan­tea­miento teó­rico al que to­davía le queda un largo ca­mino para pasar del verso a la prosa. Para acortar ese tra­yecto, SpaceX, la com­pañía de Munsk apa­drina el con­curso uni­ver­si­tario Hyperloop Pod, que este año ha sido ga­nado por un pro­to­tipo capaz de su­perar los 320 ki­ló­me­tros por hora.

El equipo que ha desarrollado el proyecto está formado por una treintena de jóvenes alemanes de la Universidad Técnica de Munich, cuya cápsula alcanzó los 324 km/h en un trayecto de 1,3 kilómetros, pulverizando las marcas de los otros dos finalistas, sendas agrupaciones de estudiantes de Suiza y EEUU.

Los integrantes de WARR Hyperloop -así se hacen llamar los vencedores-, quienes ya habían alzado el galardón en otra ocasión, fueron felicitados por el 'padre' del sistema, quien ya ha confirmado una tercera edición del certamen.

¿Una nueva era en los transportes?

Fue Musk -a la sazón cofundador de PayPal y Tesla Motors el primero en soñar con los 'trenes bala' que, desplazándose por tubos de vacío a velocidades casi supersónicas, harían más pequeño el mundo. La clave de su funcionamiento es el vacío que se forma en los conductos, a través de los cuales la ausencia de rozamiento permite alcanzar elevadísimos picos de velocidad.

Se prevé que las cápsulas lleguen a moverse a 1.200 kilómetros por hora, permitiendo a sus pasajeros cubrir la distancia que separa Madrid de Barcelona en poco más de media hora. Los buenos resultados obtenidos en las primeras pruebas realizadas en el desierto de Nevada y en el concurso apadrinado por SpaceX animan a los que ven en Hyperloop mucho más que un gigantesco 'hype'.

Musk concibió el sistema como un proyecto de libre utilización y desarrollo, por lo que compañías y centros técnicos pueden utilizar las ideas existentes para generar nuevos conceptos y soluciones a las trabas técnicas y logísticas que presenta el ingenio.

Esto es precisamente lo que ha hecho el equipo WARR, que debe el triunfo a un motor de 50 kW y 80 kilos de peso. Para ellos, supone reconocimiento profesional y un premio en metálico. Para Hyperloop, un gran paso en la difícil transición de entelequia técnica a medio de transporte operativo.

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