DESDE EL PARQUET

Amadeus, presión externa

Pocos va­lores hay en el mer­cado es­pañol con la pro­yec­ción de Amadeus. La com­pañía tec­no­ló­gica, que cumple su 30 aniver­sario desde su fun­da­ción, no ha hecho más que crecer en su se­gundo pe­ríodo en Bolsa desde su re­greso al mer­cado en 2010.

Los accionistas, sin embargo, andan con la mosca detrás de la oreja después de que Air France Finance decidiera concertar hace unos meses con el Deutsche Bank una operación de derivados sobre 4,95 millones de acciones de su titularidad en Amadeus. Con esta decisión que afecta al 1,13% del capital el grupo francés pretende gestionar su exposición al grupo, protegerse ante posibles caídas, mediante un préstamo de valores sobre dicho número de acciones.

Aunque el porcentaje no es un volumen alto, los bolsistas consideran que sí estaría afectando al normal desarrollo de su cotización. Las acciones de la compañía llegaron a tocar máximo por encima de los 55 euros por acción a mediados de julio y desde entonces han sufrido un severo ajuste de más del 6%. Del cual, poco es achacable, según dicen, a los efectos negativos de los atentados en Barcelona ni a la evolución de las cuentas del grupo.

Al contrario, el beneficio del grupo al cierre del primer semestre se ha elevado hasta los 574 millones de euros, un 16,1% más que en igual período del pasado ejercicio. El resto del balance también se ha mantenido en positivo. Los ingresos han crecido un 9,5%, hasta los 2.491 millones de euros, y el Ebitda ha experimentado una mejora del 10,1%, hasta cerca de los 1.000 millones de euros. A ello se suma el aumento de la generación de caja del 7,6%.

Cifras que llevan a la compañía a estimar que el margen de Ebitda se mantendrá estable este año, en torno al 38% que se registró el pasado año 2016, mientras que flujo de caja libre se situará entre 850 y 900 millones de euros. El futuro a medio plazo del grupo es además excelente gracias al esfuerzo por mantener actualizado el sistema de distribución y su tecnología enfocada a aportar las soluciones necesarias, lo que ha permitido mantener un crecimiento constante.

Por este motivo, solo la recogida de beneficios podría justificar los recientes descensos al margen del posible efecto negativo que achacan, algunos pocos bolsistas, a la puesta en marcha de los derivados de Air France Finance.

Si se tratara de una simple recogida de beneficios (lo más probable) cabe esperar un próximo rebote desde los 51 euros por acción. En caso de que sean realmente factores exógenos los que estén presionando al valor aumentaría la preocupación. El valor se está acercando peligrosamente hacia la parte baja del canal alcista y de romperlo podría sufrir una severa caída para buscar soporte sobre el nivel de los 43 euros.

Artículos relacionados