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Ránking mundial de idiomas: 1 chino, 2 español, sin Trump, 3 inglés, 4 árabe, 5 hindi

El Ayuntamiento de San Antonio, Texas, ce­lebra una se­sión ple­naria sólo en es­pañol

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Este pró­ximo sá­bado 26 a las 9 de la mañana, hora de San Antonio, Texas, el al­calde y con­ce­jales del Ayuntamiento de esa ciudad fa­mosa por El Álamo ce­le­brarán una se­sión ex­tra­or­di­naria para de­batir el pre­su­puesto mu­ni­ci­pal. Por pri­mera vez en la his­toria desde que San Antonio dejó de ser es­pañola pri­mero y me­xi­cana más tarde, la reunión tendrá lugar ex­clu­si­va­mente en cas­te­llano.

Bueno, en el español que se habla por esas tierras. Puede ser español con fuerte acento del norte de México. Puede ser ‘spanglish’, que al sur de la frontera y del muro que ya existe y que Trump pretende fortificar, llaman ‘casteyanqui’, o ‘argot sajón’. Pero la sesión municipal da la medida de la pujanza del español, que hasta hace poco parecía imparable y ahora está un poco a la defensiva y a la expectativa.

La razón de celebrar una sesión plenaria exclusivamente en español no se debe sólo a la gran población hispanoparlante de San Antonio. Por si puede servir de ejemplo para algunos tan ridículamente celosos de lo suyo, incluido el inglés, el Consistorio de la ciudad texana tiene una explicación impecablemente democrática: porque ‘sea cual sea la lengua que usted hable, tiene derecho a saber cómo se va a gastar el Ayuntamiento los dólares de sus impuestos’.

Como cuenta Simón Romero este jueves en primera plana de The New York Times en un repaso a la vitalidad del español en EEUU, es un idioma que a pesar de los pesares florece con vigor en EEUU. Ese pesar de los pesares se llama en primer lugar Donald Trump, que nada más llegar a la Casa Blanca eliminó la versión española de la página web y hasta ahora.

Dice Romero en su reportaje, que ya apareció hace días en la edición internacional del NYT: ‘Mucho antes de que el presidente Trump fuera elegido, el crecimiento y la perdurabilidad del español habían causado preocupación y llevaron a las leyes de idioma oficial que en algunos casos limitan el uso de cualquier otro idioma que no sea inglés en oficinas gubernamentales y en documentos; en otros casos son prácticamente simbólicas’. Un idioma oficial que se planteó en algunas localidades y estados, pero no a nivel federal: no existe tal idioma oficial en EEUU, aunque hay un movimiento para proclamar el inglés de hecho en inglés de derecho.

Este martes, Trump estaba en otro territorio que también fue español. Protagonizó un mitin o ‘performance’ en Phoenix, Arizona, y la volvió a armar con sus insultos a la prensa cada vez con menos recato. Además, estaba en tierra amiga, en el condado de Maricopa, donde un personaje llamado Joe Arpaio se ha pasado muchos años de caza de hispanos. De caza y de humillación: en un exceso de su autoridad de sheriff, obligaba a los detenidos a vestir uniformes de color rosa.

Ya dejó la estrella, pero Arpaio está condenado por desacato al no obedecer a los jueces que le exigieron que abandonara esa política xenófoba. El ex sheriff escribió el guión de la arenga de Trump, quien le pasó la mano por el hombro y anunció que probablemente firmará pronto su indulto.

Da igual: el español sigue adelante. En un segundo reportaje de Romero en el NYT, más personal, reflexiona sobre la condición del español como ‘atractivo para los hablantes de otros idiomas’. Es decir, ejercer una poderosa atracción para su estudio en todo el mundo como segunda lengua. Incluso ‘las autoridades chinas lamentan la escasez de profesores de español’.

El periódico neoyorquino recuerda los datos de unos estudios autorizados: ‘Ethnologue, Languages of the World’. Su último recuento de idiomas, de este mismo año, contabiliza un total de 7.099 lenguas en todo el mundo. Desde las ocho con más de cien millones de hablantes como lengua materna, hasta las 144 usados por no más de nueve personas.

El Top Five, de acuerdo con Ethnologue, lo encabeza el chino, en sus trece variantes desde el mandarín hasta otras dominantes en zonas remotas. En total, hablantes nativos de chino hay actualmente 1.284 millones. En segundo lugar, el español, con 437 millones. En tercero, el inglés, con 372 millones. Cuarto, el árabe, con 295 millones entre sus 19 variantes. Y en quinto, el hindi, con 260 millones.

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