BT, Vodafone, Hutchison y O2/Telefónica pugnan por el con­trol del 4G y 5G

Guerra a muerte entre las operadoras del Reino Unido por la subasta de espectro móvil

Telefónica quiere po­ten­ciar su fi­lial bri­tá­nica O2 de cara a una sa­lida a Bolsa

Álvarez Pallete
Álvarez Pallete, pte. Telefónica.

La subasta de es­pectro móvil que se ha abierto en Reino Unido para el fu­turo del 5G y 4G ha desatado un gran con­flicto entre las cuatro grandes ope­ra­doras que se disputan el mer­cado. BT, Vodafone, Hutchison y O2/Telefónica están li­brando una dura pugna con acu­sa­ciones mu­tuas por lo que se juegan las cuatro en este ne­go­cio. La guerra no ha hecho más que em­pezar y afecta de lleno al fu­turo de O2, la fi­lial bri­tá­nica de Telefónica.

La licitación abierta en julio pasado deberá cerrarse en octubre o, a más tardar, en noviembre próximo, y puede que el regulador británico de telecos Ofcom tenga que ampliar el plazo por la serie de demandas y recursos que se están planteando por diferentes motivos. Reino Unido presentó hace un mes el pliego de condiciones para que las compañías realizasen sus ofertas y, hasta ahora, lo que se ha producido es un continuo cruce de acusaciones y guerras soterradas entre todas las empresas interesadas.

La primera en abrir el fuego cruzado ha sido la multinacional BT que, a través de su filial Everything Everywhere, ha amenazado con emprender acciones legales contra el propio organismo regulador Ofcom, por considerar que ha impuesto unas condiciones leoninas que les perjudica frente al resto.

Ofcom ha marcado para el año 2020 un límite del 37% del espectro que cualquier teleco puede tener para evitar así que una sola compañía se haga con el monopolio del mercado y que el resto de las mismas no puedan competir. Actualmente, el mercado se lo reparten BT que tiene un 43% del espectro disponible; le sigue Vodafone que posee un 30%, y a mucha distancia se encuentran ya Hutchison que, a través de su filial Three, tiene un 15%, y en cuarto lugar se encuentra O2, filial de Telefónica, con un 12%.

Juego de intereses

Hutchison se ha quejado, a su vez, del límite del 37% marcado por el organismo competente británico por considerar que es un tope excesivo, y que da mucha ventaja tanto a BT como a Vodafone respecto a los demás. La multinacional china Hutchison ha pedido que ese tope se establezca en el 30% de forma que permitiría al resto acercarse a BT y Vodafone.

En la pelea, está también Telefónica que acusa a la compañía británica de estar intentando paralizar de forma intencionada el proceso para que todo se retrase. A igual que Hutchison, quiere que el regulador reduzca el tope del 37%, ya que piensa que es una cuota demasiado elevada para poder competir. El tope que demanda Telefónica para todos es del 30%.

Reducir deuda y salida a Bolsa de O2

Y es que, la compañía española está muy interesada en la nueva subasta de espectro en un momento en el que el presidente José María Álvarez-Pallete sigue apostando por sacar a Bolsa la filial británica. Esta inversión es uno de los grandes objetivos que Álvarez-Pallete se ha marcado para este ejercicio. La empresa estaría dispuesta a invertir unos 500 millones de euros.

Precisamente, uno de los proyectos que tiene en cartera en el nuevo consejero delegado, Ángel Vila, es potenciar O2 para que tenga más músculo patrimonial y revalorizar al máximo la filial con vistas a su venta.

La operadora española necesita recibir ingresos para reducir su deuda y acotar su nivel de apalancamiento, de ahí que haya grandes intereses creados en la nueva subasta británica de espectro. Con la ampliación de la cartera de espectro, O2 es mucho más atractiva para atraer inversores ante una posible Operación Pública de Venta (OPV).

Cuando se produjo el acuerdo de venta de O2 con Hutchison -la operación fue abortada por Bruselas- la filial británica se valoró antes del Brexit en más de 12.000 millones de euros. Un informe posterior del Banco Santander estima que la compañía británica tiene un valor de unos 10.500 millones de euros.

O2 es el gran activo que Telefónica tiene actualmente para recortar de forma rápida su deuda. A cierre de 2016, la compañía registraba una deuda de 48.525 millones de euros y su objetivo es utilizar parte del capital de la filial para mejorar sus ratios financieros.

Según señaló Álvarez-Pallete en la pasada junta de accionistas, la teleco aspira en 2017 a crecer en resultados y en generación de caja, con expansión de márgenes, manteniendo unos niveles de inversión elevados, pero reforzando el balance y el desapalancamiento.

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