Los ana­listas creen que en de­ma­siados casos no hay más que ra­zones de ca­rácter fiscal

Las socimi inundan el parqué pero abren la incógnita sobre su vocación bursátil

Las in­mo­bi­lia­rias de nuevo cuño llegan al mer­cado con una li­quidez muy es­casa en mu­chas oca­siones

Socimis en Bolsa.
Socimis en Bolsa.

Más de una de­cena de so­cimis pre­para su pró­ximo salto al mer­cado bur­sátil en lo que queda de año. La ma­yoría de ellas lo con­se­guirán y otras -las me­nos- se que­darán en el ca­mino, porque los re­qui­sitos para em­pezar a co­tizar en el mer­cado bur­sátil (sólo es su­fi­ciente un solo in­mueble en car­tera y 5 mi­llones de ca­pi­tal) les abre de par en par las puertas de un Mercado Alternativo Bursátil (MAB) el que ya hay al­re­dedor de 40 so­cimis co­ti­zando.

O mejor dicho haciendo, en muchos casos, un simulacro de cotización en bolsa. La razón es que hay muchas sociedades que cuenta con un 'free float' (la parte del capital que se mueve libremente en el mercado) tan reducido (en algunos casos de apenas el 1%) que mueven un volumen de contratación menos que testimonial. Sin liquidez, estas sociedades transitan por el MAB como auténticos zombies bursátiles que no aportan profundidad alguna al mercado.

La situación apenas ha cambiado desde que Entrecampos se convirtió en 2013 en la primera socimi cotizada. Cuatro años después hay una enorme cantidad de socimis cotizadas, pero son pocas las que cumplen con unos ratios de liquidez aceptables. "Nunca cantidad y calidad, entendida esta última en términos de liquidez y por lo tanto de atractivo para los inversores, fueron tan poco de la mano en bolsa como en el caso de las socimis", señalan fuentes bursátiles.

"Está bien que las socimis tengan una puerta abierta tan grande en bolsa, pero la realidad es que la inmensa mayoría sólo cotiza por las ventajas fiscales. Si la bolsa deber ser sobre todo un mecanismo de financiación de las empresas, en este caso solo cumple su cometido en muy escasas ocasiones", señalan en una sociedad de valores nacional que recuerda que más allá de las cuatro grandes -Merlin, Hispania, Lar y Axiare, que sí han captado a través de la bolsa grandes cantidades de liquidez vía ampliación de capital- y de Colonial hay poco atractivo real para los inversores.

Las ventajas fiscales (tributan a un tipo especial del 0% en el Impuesto de Sociedades y tienen una bonificación del 95% en el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados y en el Impuesto de Trasmisiones Patrimoniales para las ganancias patrimoniales) permiten que hayan llegado al mercado muchas sociedades sin apenas actividad en bolsa. Y no es solo una cuestión de tamaño.

Es el caso de la socimi General de Galerías Comerciales. El vehículo inversor del empresario Tomás Olivo concentra activos por valor de más de 2.000 millones de euros y tiene un valor de mercado de más de 2.500 millones, de euros, por encima de varias compañías del Ibex 35.

Sin embargo, en Bolsa es un valor inactivo. En el mes de agosto solo ha cotizado en dos ocasiones y ha movido apenas 24 acciones. Es quizás el ejemplo más ilustrativo de la vida bursátil del grueso de unas compañías que han encontrado en el MAB un hábitat perfecto. Con menos requisitos de información y transparencia que el mercado continuo, las socimis han encontrado en la Bolsa un refugio fiscal ideal a cambio de repartir dividendos de forma obligatoria.

En definitiva, todo queda en casa (en muchas ocasiones el 99% del capital está en manos de un solo propietario o grupo familiar) para unas sociedades a las que muchos califican como las sicav del mercado inmobiliario. Lejos de la hiperactividad de las grandes socimi, que tienen activos por un valor cercano a los 25.000 millones de euros y que mueven su cartera con mucha agilidad, el mercado se ha llenado de sociedades sin liquidez y cerradas para el inversor de a pie.

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