WannaCry y Petya solo han mos­trado el inicio de una nueva guerra que se es­pera

Los ataques cibernéticos, la mayor amenaza de telecos y servicios de streaming

Las ope­ra­doras es­pañolas se en­cuentra entre las grandes em­presas en el punto de mira

Piratas
Piratas informáticos.

Los grandes ata­ques por parte de pi­ratas in­for­má­ticos que han ati­zado a di­fe­rentes com­pañías, aunque con más afec­ción para el sector de te­le­co­mu­ni­ca­ciones y pla­ta­formas por strea­ming, si­guen siendo una ame­naza. La pi­ra­tería in­for­má­tica es el mayor mal en­dé­mico para sus in­tereses y su cre­ci­miento está su­pe­di­tado a que pueda con­te­nerse en gran me­dida. En España, las ope­raotas te­le­fó­ni­cas, Netflix o HBO se en­cuen­tran cada vez más en el punto de mira de los nue vos pi­ra­tas. La lucha se prevé larga e in­tensa.

Si en algo no están empezando a escatimar costes las grandes compañías es en la protección cibernética. La llamada ciberseguridad es la nueva coraza ante las amenazas externas, que a medida que avanza el tiempo son más cuantiosas. Unas amenazas que pretenden acabar con años de duro trabajo y que pueden penalizar duramente a la evolución económica de las firmas.

El hackeo es el método más eficaz para torpedear una evolución positiva durante el Siglo XXI. Por eso, la protección ante los ataques externos resulta absolutamente vital.

Todo ello, en un contexto en el que supuestamente la piratería masiva ha descendido. Según el último informe desarrollado por la Coalición de Creadores, los ataques cibernéticos se redujeron en España un 4% con respecto a los datos recogidos de hace un año. De hecho, el lucro de la industria avanzó un 6,8% durante el 2016. Cifras que no se observaban desde antes del estallido de la crisis.

Sin embargo, la dureza de los ciberataques cada vez es más potente. Solo basta con ver los virus WannaCry (que llegó a afectar a empresas de 74 países de todo el mundo entre las que se encontró Telefónica) y Petya, además del último hackeo masivo que ha sufrido la americana HBO. Con “Juego de Tronos” como producto estrella se llegó a filtrar uno de sus capítulos y material sensible de la compañía. Los piratas pedían una recompensa a cambio. Algo a lo que la firma estadounidense se negó.

En definitiva, un chantaje que se presume puede ser una de las mayores amenazas para el sector de las telecomunicaciones y audiovisual de cara al futuro. Aunque tampoco nada nuevo viendo la tendencia que hemos atravesado desde el surgimiento de internet, desde el P2P hasta las descargas directas. Uno de los grandes inconvenientes que pueden tener las telecos y los servicios de streaming, como HBO o Netflix, es la enorme fragmentación que existe en la industria. Eso podría dar aún más alas a una piratería que, aunque ha decaído no ha dejado que su fantasma termine por diluirse.

Muestra de ello es la última ruptura entre Disney y Netflix en Estados Unidos, reduciendo en gran cantidad el volumen de oferta de su catálogo, en aras del nuevo lanzamiento de visualización online que está preparando la firma del ratón. Y lo mismo se presume que suceda con Sky o AMC, de tal manera que, a mayor dispersión en la oferta, mayor impedimento para que los usuarios opten por una opción amplia y de calidad. Es decir, caldo de cultivo para el crecimiento de la piratería.

Telefónica se prepara y el gobierno actúa

Entretanto, empresas como Telefónica ya han mostrado su intención de hace frente a esta amenaza. Tanto es así que desde que se viera arrastrada por el ataque mundial del WannaCry el equipo gestor ha incidido mucho en la necesidad de dotar de presupuesto a la ciberseguridad. Es vital para conseguir sus aspiraciones de cara al futuro.

Con todo, el gobierno también quiere poner su grano de arena para perseguir los ciberataques informáticos. El primer paso, a través de nueva legislación que debe sacarse adelante, será con auditorias de seguridad informática.

Tanto el Departamento de Seguridad Nacional, como el Ministerio del Interior, el CNI y la Secretaría de Estado de Sociedad de la Información y la Agenda Digital, buscarán ir acorde con la normativa europea. Esto es, la Directiva NIS, que obliga a realizar un listado de los principales proveedores de servicios digitales, privados y públicos, puesto que se trata de potenciales ataques futuros.

Las compañías tendrán un especial control mediante auditorías con el fin de salvaguardar su capacidad de seguridad. Asimismo, para desarrollar una guía que pueda ayudar a proteger los sistemas informáticos. Estas deberán dar parte de cualquier incidente que ponga el servicio que se ha prestado.

Así pues, el borrador escrito por el ejecutivo español no expone aún la serie de medidas concretas, pero se estima que vayan en consonancia con el nivel de gravedad de los ciberataques. Una gravedad que se establecerá en relación a la cantidad de usuarios afectados, la extensión geográfica o su efecto en otros sectores que puedan tener relación. Lo que está claro es que el hackeo se erige, a día de hoy y pensando en el futuro, como la principal amenaza.

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