Efecto di­visa, pro­blemas en EEUU y riesgos ba­jis­tas, los prin­ci­pales ca­ta­li­za­dores ad­versos

Optimismo desenfrenado de las constructoras de cara al futuro

Los nú­meros las ava­lan, pero po­drían verse trun­cadas por un menor cre­ci­miento del es­pe­rado

Florentino Pérez, presidente de ACS
Florentino Pérez, cinco partidos.

El sector cons­tructor está su­mido en un ciclo ex­pan­sivo desde hace unos me­ses. La reac­ti­va­ción en Europa y la con­so­li­da­ción del con­sumo en el resto del mundo se ha po­dido ver re­fle­jado en sus cuentas co­rres­pon­dientes a los seis pri­meros meses del año. Todas ma­nejan pers­pec­tivas que in­vitan a su mayor for­ta­leza para el resto del año, aunque hay riesgos a tener en cuenta y que pueden ejercer de obs­táculos im­por­tantes para tor­pe­dear sus es­ti­ma­cio­nes. El op­ti­mismo está casi des­con­tro­lado.

Que la industria del ladrillo está rompiendo todos los esquemas es algo que ya ningún analista duda. Se encuentra en un momento dulce y las perspectivas son bastante positivas para su negocio. La recuperación después de la dura crisis inmobiliaria ha sido larga, pero al final se empiezan a recoger sus frutos. Al menos, a tenor de los resultados financieros correspondientes a la primera mitad del año.

Estamos en el ecuador y ya se pueden sacar conclusiones. Y estas pasan porque desde los equipos gestores de las principales constructoras del país ven con un enorme optimismo lo que está por venir a partir de ahora. En parte, razones no les faltan, puesto que la tendencia es favorable, la recuperación del inmobiliario es sólida, la inversión en infraestructuras es ascendente y las previsiones sobre el crecimiento mundial respalda el ‘momentum’ del ciclo. Sin embargo, todavía hay impedimentos que pueden aparecer.

Entre los factores de mayor peso que pueden ejercer como penalización se encuentra el efecto sobre el tipo de cambio. El euro ha llegado con respecto al dólar a superar el 1,18 por primera vez en dos años y eso puede tener una clara penalización en la facturación externa de las constructoras españolas.

A ello habría que añadirle que en Estados Unidos están apareciendo más problemas de los esperados. Donald Trump aún no ha puesto en marcha su plan estrella de infraestructuras en el que iba a invertir más de 450.000 millones de dólares. Se hace esperar y, más aún, cuando las sospechas sobre la interferencia rusa en las elecciones estadounidenses siguen en el ambiente. Compañías como ACS, Ferrovial u OHL esperaban como agua de mayo este programa, pero aún no llega.

Otra de las dudas para las empresas más importantes del sector del ladrillo español es los riesgos a la baja por parte de las principales economías mundiales. En Norteamérica la inflación se ha visto pausada (en los niveles del 2%) y se espera que el PIB aún no crezca a los ritmos del 3% que antes se descontaba.

“Los riesgos de un estancamiento de la evolución del crecimiento mundial no son altos, pero están ahí”, comenta un analista de una casa de análisis española. Por eso, la visión sobre el futuro no es excesivamente clara. Pero la cuestión es… ¿Cuál es la fotografía actual de las firmas del sector y de cara al futuro?

ACS: Momento positivo, pero con el pie en el freno

Con todo, las constructoras manejan pronósticos de esperanza para los próximos meses y ejercicios a futuro basándose en cómo han funcionado sus cuentas en el primer semestre del año. En el caso de ACS, lo más relevante resulta el fuerte descenso de la deuda neta, hasta un 56% que hace un año, apoyado por la sólida generación de caja de las operaciones y por el acuerdo de venta de Urbaser.

Asimismo, se aprecia una notable mejora del capital circulante en el trimestre, en más de 156 millones de euros, incrementándose el saldo acreedor en los últimos doce meses en 654 millones de euros, debido principalmente a las mejoras en Hochtief. No obstante, el 43,7% de su facturación llega a través de América del Norte. Una congelación del “Plan Trump”, le sentaría como una losa a sus aspiraciones.

Ferrovial, deberes pendientes

Los resultados del primer semestre estuvieron marcados por el cambio de perímetro y la buena evolución de Autopistas y Aeropuertos, “los cuales mostraron un sólido comportamiento operativo, aportando elevados dividendos”, señala el equipo de análisis de Renta 4.

Con respecto al negocio de construcción sigue mostrando presión en los márgenes por la mayor presencia de proyectos en fases iniciales y el menor peso de infraestructuras en la cartera. Y en servicios se observa una mejora en la rentabilidad de Reino Unido esperando que continúe la tendencia en lo que resta de 2017.

Por su parte, el fondo de maniobra evoluciona negativamente, con unas inversiones de 126 millones de euros y una remuneración al accionista de 129 millones de euros. No se compensa por los dividendos recibidos de participadas (259 millones de euros). Esto provoca un deterioro en la posición neta de Tesorería hasta los 509 millones de euros, aunque su comportamiento es sólido y la deuda se sitúa en línea en los 4.310 millones de euros.

OHL, mira hacia México

La constructora mantiene una vista de reojo hacia el país latinoamericano. Las cuentas del primer semestre estuvieron marcadas por el fuerte crecimiento del tráfico y las tarifas que permite mejorar significativamente el Ebitda, a pesar del descenso del peso mexicano.

No obstante, en la división de ingeniería y construcción muestra cierta debilidad que se prevé que mejore con el plan de reestructuración del grupo. Con todo, pese a las desinversiones, en los seis primeros meses del ejercicio la deuda neta con recurso se elevó por la estacionalidad típica del capital circulante. Le faltan muchas tareas pendientes y tiene riesgos en el camino.

FCC: A velocidad crucero, pendiente de cementos

Los resultados del primer semestre del 2017 cumplieron las estimaciones de los analistas en todos los niveles de la cuenta. Disminución de la caída de las ventas del 3,4% con respecto al 2016 lastradas por la fortaleza frente a gran parte de las monedas en las que opera y por el mal comportamiento del área cementera, totalmente atribuible al impacto de la consolidación de Giant.

Sin tener en cuenta ambos impactos, la evolución de la cifra de negocio registró un aumento del 2,1% en relación al mismo periodo del año anterior. La evolución del área constructora sigue siendo favorable y se mantiene la tendencia positiva observada en el primer trimestre, gracias a la mayor actividad en Latinoamérica. Con todo, seguirá capeando los vientos en contra.

Sacyr se centra en el doble dígito

El grupo batió en un 3% sus previsiones de ingresos y en un 2% en Ebitda, al mismo tiempo que su beneficio neto se situó en línea con lo esperado. La evolución es positiva en todas las áreas. La deuda avanzó un 1,6%, hasta los 3.788 millones de euros. Además, estaría incluidos los 773 millones de euros relacionados con la participación de Repsol, que se amortizó hace tres meses. Los riesgos son similares a los de sus homólogas.

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