Las ventas di­gi­tales crecen un 17%, el mismo por­cen­taje al que cierra su­cur­sales

FG empuja a los clientes a los canales digitales mientras fagocita la red de sucursales

El CEO Torres aún de­fiende la ofi­cina fí­sica frente a la gran apuesta de su pre­si­dente

Francisco González, presidente del BBVA.
Francisco González de retira.

El pre­si­dente del BBVA, Francisco González (FG), co­mienza a cum­plir con su ob­se­sión por los nuevos ca­nales ban­ca­rios que per­miten las nuevas tec­no­lo­gías o a las que se ven abo­cados los clientes del banco, sobre todo en España. El in­cre­mento de las ventas di­gi­tales en lo que va de año ha re­pun­tado un 17%, casi lo mismo que en 2016, el mismo por­cen­taje en el que la en­tidad se ha des­pren­dido de su red de ofi­ci­nas. Y aún quedan más por ce­rrar hasta di­ciem­bre.

El avance digital del que tanto presume el presidente del BBVA puede tener una doble lectura. En pleno desplome de sus acciones en una jornada aciaga para la banca española en general, la entidad ha indicado que sus ventas digitales en España han repuntado en lo que va de año lo mismo que durante todo 2016: un 17%.

El dato resulta significativo, pero la comparación también invita a pensar que sus clientes españoles se encuentra con una disminución porcentual idéntica en el número de sucursales que tenía en el mercado español en junio del pasado ejercicio: 3.788 frente a las 3.115 al cierre del primer semestre de este año.

En lo que va de año, el banco presidido por FG ha prescindido de unas 188 oficinas. Su consejero delegado, Carlos Torres, ya precisó durante la presentación de los resultados semestrales que la senda va en línea para cumplir el objetivo de cerrar hasta diciembre unas 262 oficinas en España.

La cuestión es si las operaciones digitales realizadas en los seis primeros meses del año son tan rentables para un banco de las dimensiones del BBVA. De las 700.000 ventas, el 40% se corresponden con préstamos al consumo. Es decir, la entidad se comienza a convertir, además de muy digital al gusto de FG, en una entidad financiera al consumo que puede prescindir de presencia física significativa.

El cierre de sucursales supera a lo que se había previsto con la integración de Catalunya Bank. Incluso, el grupo BBVA ha prescindido de un 8% de su red de oficinas en el conjunto de los países en los que opera, al pasar a contar tan sólo con 8.421 al cierre del primer semestre. En ese mismo periodo, el Santander, sin contar la integración del Popular, ha incrementado su presencia global un 14%, hasta 13.825 sucursales, mientras que su red en España se mantiene estable en 2.869.

Con 1.000, basta

El consejero delegado del BBVA, Carlos Torres, se ha mostrado en numerosas ocasiones más confiado en la necesidad de la oficina física que su propio presidente. Para FG, el nuevo negocio bancario pasa por convertir al tradicional banco en una tecnológica a imagen y semejanza de los grandes del sector a los que admira al mismo tiempo que los teme por si acaban con su negocio.

Pero la figura de Torres como número dos del BBVA responde de manera nítida a ese desarrollo tecnológico del que tanto gusta a hablar a su presidente. Por descuido o no, el consejero delegado del BBVA ya dejó entrever hace algo más de un año que a su grupo, a largo plazo, le sobraría la mayoría de las oficinas con las que contaba en aquellos momentos (3.800), ya que con un millar sería más que suficiente.

Las matizaciones posteriores a sus palabras tan sólo generaron más confusión y nerviosismo en una plantilla de empleados del BBVA que merma de manera casi proporcional, al menos en España, al del número de oficinas.

El papel de la sucursal como punto de una mayor relación entre el banco y los clientes para la contratación de productos de mayor valor añadido no parece haber dado sus frutos, según las cuentas presentadas por el propio grupo hasta junio. Otras cuestión serán los avances de la contratación de productos más simples por los nuevos canales tecnológicos desarrollados.

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