Los pro­blemas po­lí­ticos de la pri­mera eco­nomía de la zona, prin­cipal ca­ta­li­zador ad­verso

Argentina y Brasil vuelven a ser un factor de riesgo para las empresas españolas

Santander, Telefónica, Mapfre, DIA o Iberdrola re­sis­tirán el tirón como lo hi­cieron antes

Dilma Roussel,  ex Presidenta Brasil
La caída de Dilma Roussel, detonante.

Algunas sen­sa­ciones han cam­biado con res­pecto a Latinoamérica y con lo que puede re­sultar de la re­gión de aquí en los pró­ximos me­ses. De apuntar de nuevo alto hace unos meses a con­ge­larse por fac­tores ex­ternos que en un prin­cipio no se es­pe­ra­ban. El fu­turo ha pe­gado un cambio re­pen­tino en poco tiempo. Sobre todo en Brasil, aunque tam­bién se tienen re­la­tivas dudas sobre Argentina. Por eso, las em­presas es­pañolas con ex­po­si­ción a estos dos países sienten que ahora tienen que atarse los ca­bos.

Los economistas y las casas de análisis han vuelto a pisar el pie en el freno de Latam. Se estimaba que gran parte del crecimiento generado en el mundo llegaría por parte de los emergentes y por los países del sur de América en particular, pero ahora todo ha cambiado. La escena se ha puesto patas arriba dando un giro de 180 grados y la expansión económica latinoamericana apunta a que será inferior a lo que en un principio se había previsto por parte del consenso. Algo que podría torpedear las cuentas de las empresas españolas.

Por lo pronto, la economía de Latinoamérica podría crecer un 0,8 % este año y un 1,7 % el próximo ejercicio, tal y como proyectó un estudio elaborado por BBVA Research. Menos de los que se había proyectado previamente. Según explicaba Juan Ruiz, economista jefe para Sudamérica, en buena medida esa reducción de la previsión de crecimiento en América Latina “tiene más que ver con factores internos en la región”.

¿Y cuáles son esos motivos domésticos por los cuales se está produciendo este enfriamiento de países como Brasil o Argentina? Según expone Ruiz, uno de ellos es “un avance de las exportaciones (intrarregionales) que ha desilusionado un poco respecto a lo que anticipábamos".

Esa caída de las exportaciones no se notó tanto en grandes compradores como China o Estados Unidos, pero sí en el mercado latinoamericano, lo cual afectará de manera adversa en los próximos trimestres, pesando sobre el consumo y sobre la evolución al alza que habían desempeñado las empresas que allí operan entre las que se encuentran Santander, Telefónica, Mapfre, DIA o Iberdrola.

Además, a todo esto se le une el descenso de la confianza empresarial y a la corrección a la baja en el precio de materias primas. Aquí juega un papel importante el petróleo (ya sabemos de su importancia en países como Brasil o Argentina), la soja o el cobre. Todo esto, provoca una reducción de las estimaciones de crecimiento de la región, especialmente en Brasil, Chile, Colombia y Perú.

En particular Brasil, que es la mayor economía del país latinoamericano, se prevé que su economía avanzará un leve 0,5% este año y un 2,1% en 2018, según datos del consenso de mercado. Porcentajes que se encuentran por debajo de las cifras proyectadas durante el pasado mes de abril.

Así pues, este cambio de escena principalmente en el país carioca y que afectará ligeramente a otras regiones donde las empresas españolas tienen un peso importante, como el caso de Argentina, tendrá su repercusión en los grandes nombres españoles. “Principalmente habrá que ver cómo evolucionan las divisas de esos países, que pueden tener riesgos bajistas, a sus cuentas de resultados”, comenta un analista español. “La ralentización del crecimiento puede trasladarse a un menor consumo, por lo que DIA, Telefónica o Mapfre podrían encontrarse entre las más penalizadas”, añade.

Brasil se enquista

Los problemas políticos del país pueden ser el principal quebradero de cabeza para las firmas españolas con intereses en la región. La inflación descendería en el mes de septiembre por debajo del 3% por primera vez en los últimos diez años, mientras que la demanda por parte de los consumidores sigue en niveles de bastante debilidad, después de la contracción económica del primer trimestre del año.

De esta manera, el banco central tendría que reducir los tipos de interés al 8,25% este año para situarlo en niveles de mínimos históricos. Algo que no se había visto hasta ahora y que podría afectar a compañías que tienen relación con el sector financiero como es el caso de Banco Santander o de Mapfre.

A todo esto, habría que sumarle que la crisis política cada vez está más disparada. El presidente brasileño, Michel Temer, tiene tras de sí especulaciones de corrupción que amenazan con terminar con su mandato. Un hecho que pondría en cuarentena la aprobación de una reforma al sistema previsional propuesta por el gobierno y que es absolutamente vital para el mercado.

Mientas no se obtenga una solución sobre todas estas incertidumbres Brasil seguirá sufriendo, “arrastrando a economías bilaterales”, apunta un gestor de fondos del mercado español, y teniendo repercusión “como no podía ser de otra manera”, sobre los valores cuya exposición a Brasil es “alta”. Caso de grandes de las compañías que cotizan dentro del Ibex 35.

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