El ex mi­nistro ha sido nom­brado con­se­jero in­de­pen­diente con la mente en sus "dotes" de lo­bista

Más leña en Abengoa tras el fichaje de Piqué y las dudas sobre su gestión

Sus años al frente de OHL fueron un fiasco y con Vueling tam­poco con­si­guió des­pegar

Josep Piqué
Josep Piqué

Abengoa, la atri­bu­lada em­presa an­da­luza, no ter­mina de salir del ato­lla­dero y los úl­timos apuntes que la en­vuelven no in­vitar a pensar en un op­ti­mismo real, sino más bien a ser más cau­tos. Josep Piqué ha sido nom­brado con­se­jero in­de­pen­diente, lo cual ge­nera cierta in­cer­ti­dumbre y re­celo a di­fe­rentes agentes del mer­cado. Detrás se en­cuentra su etapa en OHL donde realizó un tra­bajo bas­tante cues­tio­nable con mayor en­deu­da­miento y falta de ge­ne­ra­ción de caja.

Parece que la polémica no desaparece en Abengoa. Después de salvar la quiebra in extremis le han perseguido una serie de acontecimientos no exentos de polémica. Entre otros, el último fue la falta de quorum en la junta de accionistas para realizar el contrasplit y también la imposibilidad de saber quién manda realmente en el grupo con la amplia división que existe en sus acreedores.

Ahora el debate se enciende con la llegada de Josep Piqué, ex ministro de Industria, Ciencia y Tecnología en la etapa en la que José María Aznar fue presidente del gobierno. La designación se produjo a propuesta de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones y con la meta de cubrir por cooptación la vacante existente.

Piqué también será miembro de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones, sustituyendo así a José Luis del Valle Doblado. En el consejo de administración compartirá espacio, sin ir más lejos, con Pilar Cavero, que es cuñada de Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid y ahora investigado.

La sombra de OHL es alargada

Y es que el empresario catalán entra en el consejo de Abengoa como independiente con unas dudas que no agradan especialmente a inversores y analistas. Los títulos de la compañía no se tomaron especialmente bien este nombramiento y los expertos tienen mucho recelo por su pasado. Principalmente por su etapa más reciente como consejero delegado de OHL, donde la compañía tuvo que destinar en torno a 670 millones a saneamientos por el agujero que dejó Piqué al frente.

El ex ministro fue consejero delegado de la compañía constructora desde 2013 hasta que presentó su dimisión en octubre del año pasado. Su paso por el grupo dirigido por Villar-Mir no fue un nido de rosas, sino más bien lo contrario. En gran parte por la época de crisis en la que tuvo que moverse y por la incapacidad de acertar en las medidas adoptadas.

Muestra de ello fueron los últimos resultados empresariales correspondientes al 2016, en los que OHL perdió 432,3 millones de euros, mientras que facturó hasta un 11,6%. Todo ello, por el fuerte apalancamiento que sufría la empresa, unido a la baja calidad crediticia de la deuda, y con un ebitda que no logró superar los 223 millones de euros. Es decir, un ejemplo de que su paso terminó por agravar la situación de la compañía.

OHL, desde que abandonara Piqué su puesto y le relevara Tomás García Madrid, se puso manos a la obra para intentar sanear una compañía bastante tocada y cuya gestión iba de mal en peor. De ahí a todas las desinversiones que ha ido realizando el nuevo equipo gestor con el objetivo de avanzar en la disminución de la deuda, la mejora de su calificación y la generación de ventas y beneficios crecientes de más de doble dígito. Entre otras medidas, planea un ERE que afectaría hasta al 29% de su plantilla.

A esto hay que añadir que además de dejar la compañía en tal estado Piqué se marchó con más de dos millones de euros de indemnización. Un finiquito que llamó mucho la atención y que generó bastante ruido. Por eso, los inversores siguen mostrándose bastante escépticos en cuanto a la llegada del ex ministro.

Fuentes del mercado a las que ha tenido acceso Capital Madrid comentan que lo que sucede con este tipo de decisiones es que “ninguno de los inversores minoritarios quiere que tenga asiento en el consejo miembros cuyo pasado ha sido tan discutido”, como es el caso de Piqué con su etapa en la constructora.

Su paso por Vueling no despertó pasiones

Pero también hay que añadir que Piqué fue presidente de Vueling hasta agosto de 2013. Momento en el que decidió bajarse del barco. Desde 2007, en el instante de su llegada, hasta su salida, se centró en convertir a esta low cost en la principal aerolínea del Aeropuerto del Prat, objetivo que logró.

Por el contrario, no suscitó grandes pasiones a los inversores. La compañía, después de haber vuelto a beneficios tras sobreponerse a varios ejercicios de números rojos, cedió en los mercados hasta un 70% desde el mandato de Piqué. En definitiva y hasta el momento, con la experiencia del pasado, el fichaje de Piqué por Abengoa no alienta positivismo.

Artículos relacionados