DESDE EL PARQUET

Los riesgos de un petróleo barato

El crudo Brent se ha si­tuado en los 48 dó­la­res, algo más de diez dó­lares por en­cima de su precio a pri­meros de año. En el am­biente hay una cre­ciente preo­cu­pa­ción por la de­bi­lidad que muestra el sector ante la in­ca­pa­cidad de man­tener bajo con­trol la oferta de crudo.

La demanda, por su parte, pese al reciente repunte continúa sigue manteniéndose débil y los analistas ya empiezan a dar crédito a la posibilidad de que los precios vuelvan a caer por debajo de los 40 euros por barril y a valorar las posibles consecuencias negativas de ello.

De llegar a confirmarse la pérdida de este nivel, no solo sería un problema para las empresas de energía, sino para la renta variable en su conjunto. Según un estudio realizado por la firma suiza UBS, la caída de los precios por debajo de los 40 dólares podría afectar a los beneficios de las empresas de todo el mundo.

 La salud del sector energético, señalan en la firma, sigue siendo crítica para el crédito cooperativo, generando un riesgo para el conjunto de los beneficios empresariales. Según sus cálculos, el sector de la energía representa aproximadamente el 15% del mercado de crédito de alta rentabilidad en EEUU y el 10% del mercado de grado de inversión.

Eso implica que la debilidad de los precios pudiera provocar el incumplimiento de los créditos tal y como ocurrió hace unos pocos años atrás, elevando los riesgos  para los acreedores corporativos que podría dar lugar a un desplome en cadena como fichas de dominó. A ello se suma la caída de las inversiones que afectarán seriamente a las empresas de servicios ligadas al sector petrolífero.

Un cisne negro que no ha sido suficientemente valorado por el mercado al considerar que el proceso de reestructuración y concentración acometido por el sector estos años le libra de este peligro. Sin embargo, señalan algunos analistas, si los precios del crudo Brent caen por debajo de los 40 dólares o de los 30 dólares en el caso de West Texas se generarían serios problemas a nivel general.

Entre ellos destacan un impacto sobre los beneficios corporativos en sectores vitales para la economía mundial, un mayor estrés en el mercado de deuda y posiblemente un endurecimiento de los préstamos bancarios que afectaría al resto de sectores económicos. Un panorama crítico que podría poner en peligro la recuperación económica de las principales economías mundiales.

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