Los ‘hedge’ toman po­si­ciones cortas a ni­veles his­tó­ri­cos, muy por en­cima de má­ximos

Los bajistas lanzan un ataque visceral contra Bankia y su techo

El mer­cado es­pe­cula con una co­rrec­ción de su co­ti­za­ción antes de in­tentar otra subida

Jose Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia
Jose Ignacio Goirigolzarri, pte. de Bankia

Pocas veces se ha pro­du­cido en Bolsa una con­ca­te­na­ción de fac­tores po­si­tivos para un valor en tan poco tiempo. En pocos días, la de­pri­mida co­ti­za­ción de Bankia ha cam­biado to­tal­mente tras el res­cate de Banco Popular por parte de Santander y tras la va­lo­ra­ción de BMN en 825 mi­llones de euros de cara a la in­te­gra­ción con la en­tidad que pre­side José Ignacio Goirigolzarri. En solo cuatro se­ma­nas, la co­ti­za­ción se ha dado una ale­gría al­cista de más de un 10%, muy por en­cima del resto de bancos co­ti­za­dos.

A cambio, el banco nacionalizado ha asistido a un desembarco sin precedentes de inversores bajistas en su capital. Según el último recuento de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) los fondos más especulativos del mercado cuentan con el 2,70% del capital. La subida es de medio punto porcentual respecto al registro anterior (2,22%) y supera en 0,28 puntos básicos los máximos anteriores alcanzados a mediados del pasado mes de mayo.

Entonces, las razones del ataque eran otras. Hace dos meses, los fondos más especulativos jugaban con la posibilidad de una ecuación de canje poco ventajosa en el proceso de absorción de BMN, que sería valorado en más de 1.000 millones de euros. Y jugaban también con el presunto interés de Bankia en Banco Popular, que ya se encontraba en una situación límite. Aunque desde la entidad nadie había dicho esta boca es mía, todo el mundo daba por favorito a Bankia en el posible proceso de venta.

“Posiblemente no estaba justificado poner a Bankia en la primera línea de salida, pero quien más quien menos se barruntaba que De Guindos estaba por la labor de que fuera Bankia quien se quedara con Popular. Cuando la entidad fue rescatada por Santander, el mercado sintió un profundo alivio. Los cortos cerraron parte de sus posiciones bajistas y los fondos nacionales e internacionales entraron en Bankia, que se había descolgado de la ganancia media en bolsa del resto de bancos”, señalan fuentes bursátiles.

Luego, la valoración de BMN pondría la guinda al pastel y situaría la cotización de Bankia en la pista de despegue en bolsa. Pero la gran subida ha puesto en guardia a los bajistas. Ahora no esperan hitos negativos en el valor, sino que creen que directamente está caro. Nada que no compartan también los analistas bursátiles, que creen que el banco está bien valorado alrededor de los 4 euros por acción. Sin embargo, Bankia ha volado por encima de la resistencia de los 4,50 euros, muy cerca de sus máximos del año.

“Hace falta un descanso a corto plazo. Hablamos de uno de los bancos que junto a CaixaBank más se va a beneficiar de futuras subidas de los tipos de interés, pero la carrera alcista de las últimas semana ha sido muy intensa”, aseguran en una de las principales casas de bolsa españolas, que apuesta porque muchos fondos que han entrado en el banco cuando a mediados de junio cayó hasta los 4 euros realicen al menos una pequeña parte de los importantes beneficios acumulados desde entonces.

Una corrección a corto plazo que no significa que Bankia haya agotado todo su potencial alcista. Tras la presentación de las condiciones de la integración con BMN las firmas de bolsa están elevando sus recomendaciones sobre el banco. Kepler ha subido el precio objetivo hasta 5 euros y la recomendación desde mantener a comprar. Es la última firma que se ha ‘mojado’ en el valor, en un contexto general de mejoras de las expectativas de beneficio por acción e incluso de dividendo.

Esta mejora de expectativas respecto a Bankia a permitido a la entidad colocar 750 millones en Cocos en la primera operación de este tipo tras la resolución de Banco Popular. Una operación avalada por el mantenimiento en ‘Baa3’ del rating de la entidad por parte de Moody’s. Es la última exhibición de fuerza del banco, que ha vuelto por la puerta grande a las carteras institucionales. Eso sí, con los inversores bajistas al acecho.

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