La junta sí saca ade­lante las cuentas y el pro­grama de re­tri­bu­ción a sus di­rec­tivos

Abengoa se hunde en el desgobierno por falta de sintonía entre sus accionistas

La falta de quorum en la junta de ac­cio­nistas im­pidió la apro­ba­ción del ‘contrasplit’

Abengoa
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Nuevo va­ra­palo para la com­pañía an­da­luza una vez se ha ce­le­brado su junta de ac­cio­nis­tas. Un en­cuentro en el que se pre­veía que se iba a dar por ce­rrado el car­pe­tazo a las es­pe­cu­la­cio­nes, pero que aviva aún más el fuego que se vive en el seno del grupo. Finalmente, no se ha lo­grado sacar ade­lante la me­dida del con­tras­plit de sus tí­tu­los, con lo que su­pone otro duro golpe que puede ser el pre­ludio de lo que está por venir de cara al fu­turo.

Abenoga mantiene un grito agónico y lento. Es la historia que nunca acaba. Los analistas más optimistas esperaban que tras la celebración de la junta de accionistas se iba a dar, por fin, el paso a una nueva etapa. Sin embargo, se han alimentado más las incertidumbres al ver la incapacidad de la empresa de conseguir obtener la aprobación de sus medidas más importantes.

En este caso, la firma andaluza se presentaba ante sus inversores con el propósito de hacer el contrasplit de sus acciones, con una fórmula de una acción nueva por cada 100 acciones en posesión. Con este mecanismo, tenían la pretensión de aumentar el valor nominal y reducir la volatilidad a los mercados. Se pretendía, por tanto, que las acciones de clase A hubieran pasado a tener un valor de 2 euros desde los 0,02 euros mientras que las de clase B de 0,02 euros desde 0,002 euros.

Pero todo ha quedado ahí: en meras intenciones. La falta de quorum en el encuentro ha sido absolutamente palpable y la proposición ha fracasado estrepitosamente. No ha convencido ni a los minoritarios, poseedores del 1% de Abengoa, que previamente habían mostrado sus reticencias ante una medida que les perjudicaba seriamente al reducir su número de acciones, ni tampoco a los mayoritarios, entre los que se encuentran varios de los bancos más representativos de España. Por ello, no se ha votado pese a figurar en el orden del día.

Se trata de la segunda ocasión en la que la compañía fracasa en su intención de aumentar el valor nominal de sus acciones. El año pasado, en el mismo espacio, tampoco se llegó a un consenso para unificar las acciones clase A con las de clase B, por lo que se volvió a generar un nido de incertidumbre. Ahora la película se ha visto repetida.

Según fuentes del mercado consultadas por Capital Madrid, a Abengoa aún le queda mucho camino por delante en cuanto a “su modelo de generar negocio”. Un modelo que aún no ha convencido a ningún tipo de inversor porque “pese a presentar beneficios cuantiosos en sus últimos resultados, aún no hay claridad en sus cuentas”. Por tanto, no alcanzar un quorum en la votación “es otro añadido más que congela sus aspiraciones de golpe”.

Vuelven los bajistas

A todo esto, hay que añadirle que los especuladores bajistas se han vuelto a posicionar dentro del capital de Abengoa. Según la última actualización de datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se ha producido un incremento de las posiciones cortas en Abengoa, tras haber tenido un devenir calmado en los últimos tiempos una vez logró reestructurarse y tras empezar a implantar el plan de viabilidad.

Así pues, el fondo Hutchin Hill Capital se posicionó a la baja dentro de la compañía andaluza sobre el 0,630% de su capital. Con la nueva posición agregada, el porcentaje de bajistas dentro del grupo vuelve a rondar una vez más el punto porcentual. Un porcentaje no visto desde el mes de marzo del presente ejercicio.

“Esta evolución ascendente de los cortos es una muestra más de que Abengoa no tiene para nada su camino despejado y que aún tiene que mostrar a los agentes del mercado que es viable de cara a los próximos años”, analiza un gestor español en relación a la situación actual de la compañía.

Con sabor amargo

Por otra parte, la junta sí dio el OK, aunque con cierta amargura tras el fallido intento del contrasplit, a varios puntos del orden del día que también consideraba primordiales. Por un lado, aprobó las cuentas anuales del grupo correspondientes al pasado año y también la aprobación de la gestión social y la aplicación del resultado del ejercicio.

También, el visto bueno a los “estados de resultados globales consolidados, estados de cambios en el patrimonio neto consolidados, estado de flujos de efectivo consolidados y memoria consolidada) y del informe de gestión consolidado correspondientes al ejercicio 2016 de su grupo consolidado”, remitió la firma a la CNMV.

Asimismo, Abengoa reeligió a Deloitte como el auditor para sus cuentas para el presente año, además de nombrar a PricewaterhouseCoopers Auditores SL como auditor para los próximos tres ejercicios. Es decir, 2018, 2019 y 2020. En última instancia, acordó mantener la vacante que dejó libre el consejero Miguel Antoñanzas tras realizar su dimisión. También, la junta sacó adelante el programa de retribución a los consejeros para los tres próximos años con el objeto, según Gonzalo Urquijo, presidente de la compañía, de “retener y vincular al personal clave necesario para desarrollar el Plan de Reestructuración de la compañía, y a través del cual, se busca incentivar al equipo gestor necesario para llevarlo a cabo".

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