DESDE EL PARQUET

Montebalito en la encrucijada

El mer­cado ha puesto en “stand by” a Montebalito a pesar de su gran pro­yec­ción. Una pre­cau­ción que ha desatado la ru­mo­ro­logía en los pa­tios te­niendo en cuenta los buenos re­sul­tados que viene pre­sen­tando.

El año pasado multiplicó su beneficio por más de 14. Una mejoría que ha consolidado en el primer trimestre del ejercicio.

Con el balance ya saneado, la compañía inmobiliaria y de energía renovable está centrando ahora sus esfuerzos en invertir en nuevos proyectos de promoción y desarrollo de nuevas oportunidades de negocio. El objetivo es crecer como empresa por primera vez en muchos años. Todo ello además rebajando su apalancamiento en un período de marcado carácter inversor.

La deuda financiera neta se situaba en 1.2 millones de euros a finales de marzo, un 21% inferior a la del cierre de 2016 Todas estas buenas intenciones parecen insuficientes para un amplio sector del mercado que observa con desconfianza el duro ajuste de más del 30% sufrido por el valor desde el mes de marzo.

Sin embargo, al grupo no le faltan valedores. Algunos bolsistas insisten en señalar que las recientes caídas se deben más a una toma de beneficios tras los máximos en más de siete años que a las dudas en la actividad de negocio de Montebalito.

Gran parte de las subidas de principio de año, recuerdan, fueron motivadas por las especulaciones sobre la posibilidad de recibir una OPA. El sector donde cotiza y su escasa capitalización, se encuentra por debajo de los 80 millones de euros, siempre han situado al grupo en boca de los operadores como un posible objetivo de adquisición. Y más ahora en pleno proceso de concentración del mercado.

Las mejores perspectivas de la compañía, no obstante, podrían haber enfriado todos estos dimes y diretes al reducirse el interés de una posible venta por parte de José Alberto Barreras, con más del 80% del capital. Motivo que serviría para justificar las caídas, al alejar a la inversión más especulativa.

Sea como fuere, desde un punto de vista técnico, el valor se enfrenta en el corto plazo a una importante encrucijada. Tal y como refleja su perfil, estaría a punto de alcanzar un nivel crítico en torno a los 2,2 euros por acción que supondría la ruptura a la baja del canal alcista que venía desarrollando desde el verano del pasado año.

Un nivel importante al que se enfrentará antes de llegar a la próxima presentación de resultados por lo que los expertos aconsejan maximizar la prudencia y mantenerse alejado del valor. En estos momentos, de hecho, la acción se encuentra ante un cruce de caminos.

Por un lado, se enfrenta a una fuerte caída hasta el soporte que encuentra sobre los 1,6 euros y, por otro lado, puede iniciar un importante rebote con una primera barrera en los 3 euros por título. De tener mayor liquidez, señalan los expertos, la oportunidad de negocio podría compensar el riesgo, pero no es el caso.

Artículos relacionados