Su sa­lida a Bolsa le sirve para man­tener los ra­tios de ca­pital y ali­gerar gastos fi­nan­cieros

El reto de Unicaja no es financiero, sino comercial

Tiene que ren­ta­bi­lizar la ab­sor­ción de Caja España Duero y vin­cular a la clien­tela

Sede de Unicaja
Sede de Unicaja

La sa­lida a Bolsa de Unicaja ha hecho co­rrer ríos de tinta sobre si el precio es alto o bajo, sobre si el des­cuento sobre el valor en li­bros es ex­ce­sivo o no, y sobre la suerte que tiene el FROB de re­cu­perar los 604 mi­llones de euros de bonos con­ver­ti­bles que vencen en abril de 2018. Pero el éxito de este banco no de­pende de su sa­lida a Bolsa, sino de cómo asuma en el fu­turo su ac­ti­vidad co­mer­cial. De mo­mento pa­rece te­nerla en­ca­rri­lada, pero ne­ce­sita un em­pujón adi­cio­nal.

En el propio folleto de salida a Bolsa, Unicaja ya se marca algunos objetivos claros, como reducir el ratio de eficiencia (la parte de los ingresos que se van para pagar gastos generales) por debajo del 50% desde el 56,1% con el que cerró 2016. También habla de metas genéricas como el “crecimiento del crédito en los sectores más rentables”, la plena integración de Caja España Duero y la “obtención de sinergias”, así como el logro “de beneficios de negocios auxiliares que se espera aporten diversificación de ingresos”.

Pero, ¿cuál es la foto actual de Unicaja y dónde tiene que apretar los puños para mejorar su cuenta de resultados? Su puesta de largo en el mercado traerá consigo un logro importante. Los bonos convertibles CoCos, que ahora cuentan como recursos propios a efectos de solvencia, serán sustituidos por capital social con las nuevas acciones a emitir para salir a Bolsa, y todos contentos: el FROB recupera su dinero y Unicaja mantiene el nivel de capital regulatorio.

Además, la Fundación Bancaria Unicaja seguirá ostentando la categoría de accionista mayoritario, ya que tendrá entre el 49,7% y el 51,7% de Unicaja Banco después de la colocación, dependiendo de que los aseguradores ejerzan su opción de quedarse con un paquete de acciones para ellos mismos (green shoe).

Y aún hay más. La amortización de los CoCos y su pago al FROB eliminan del balance de Unicaja Banco una deuda que paga la nada despreciable cifra del 9,75% anual en intereses. Ello hará desaparecer de la cuenta de resultados del banco un cargo anual de 59 millones de euros en costes financieros que irán directamente a beneficio.

Y una vez en el mercado, el banco podrá buscar fórmulas más baratas para refinanciar sus emisiones de deuda que, por cierto, una vez eliminados los CoCos del FROB, tiene un calendario bastante cómodo, con vencimientos de bonos por importes de 889 millones en 2018, 668 millones en 2019, 325 millones en 2010 y 690 más en 2021.

A por clientes

Una vez resuelto el panorama financiero y accionarial, con la promesa de intentar subir desde el 13% actual al 40% el porcentaje de beneficio a repartir en dividendos, a Unicaja Banco le queda ahora la guerra comercial.

Para empezar, el 55% de sus clientes de pasivo llevan en el banco más de 20 años como depositantes y sólo el 4% tiene menos de un año de historia como clientes. Esto es a su vez causa y consecuencia de la disminución de la clientela de la entidad, que en 2016 ha perdido 1.500 clientes de pasivo y 2.700 clientes de créditos.

Por la parte del pasivo, tiene un pequeño problema heredado de Caja España Duero, que mantiene en su balance hasta 1.300 millones de euros en depósitos a plazo que pagan un interés medio del 4,3% y que vencen entre 2020 y 2021.

Aún así, el banco está haciendo los deberes y los nuevos depósitos que ofrece a sus clientes tienen una remuneración del 0,10% en lugar del 0,37% que venían ofreciendo. A lo largo de 2017 vencen 7.000 millones de euros en depósitos a plazo, lo cual llevará aparejada una reducción del coste del pasivo y un aumento proporcional en el margen de intereses.

Volviendo a la calidad de los clientes, el 57% de ellos tiene un escaso grado de vinculación con el banco, ya que 36 de cada cien sólo tienen la cuenta corriente y otros 21 de cada cien tienen la cuenta y un producto más. Sólo el 15% de la clientela tiene contratados más de cinco productos entre cuentas, depósitos, tarjetas, fondos o seguros. El 13% tiene tres productos y el 9% tiene cuatro. La media del sector, según un estudio realizado por Inmark, es de 5,2 productos por cliente.

Red comercial

Esto tiene mucho que ver con una red comercial de 1.279 oficinas en España, de las que un 48% se encuentran en Andalucía y un 34% en Castilla y León, dedicada en su mayor parte a la banca minorista y muy enfocada hasta ahora a los clientes individuales. De hecho, de los 3,1 millones de clientes que tiene Unicaja Banco, 2,4 millones son personas físicas individuales.

Otros 371.000 son particulares con negocios o autónomos, sólo 65.000 son pymes y únicamente 5.900 son grandes empresas. En banca personal tiene 258.000 clientes y en banca privada apenas alcanza los 5.800.

Todo esto es lo que lleva al banco a plantearse para el futuro inmediato un esfuerzo comercial adicional en la búsqueda de más clientes entre las pymes, así como aumentar el grado de vinculación y tratar de incrementar la cartera de préstamos para el consumo y a las empresas para ganar margen de intereses y un aumento gradual de los ingresos fijos por comisiones de los productos contratados.

En el campo de los créditos, Unicaja Banco tiene en la actualidad una cartera en la que el 59% del volumen de préstamos son hipotecas individuales, el 14,2% son créditos a pymes y el 9% son préstamos al consumo.

Otro ejemplo de por dónde va a ir también el esfuerzo comercial en los próximos meses y años es el de los recursos fuera de balance que la banca está utilizando como fuente de liquidez y, sobre todo, de ingresos adicionales para la cuenta de resultados. Estos recursos, procedentes en su mayor parte de fondos contratados a través de la red comercial del banco, apenas se han movido en los últimos años, ya que han pasado de 10.900 millones de euros en 2014 a 11.600 millones en 2016.

Para Unicaja Banco, la liquidez no es problema, ya que el ratio de créditos sobre depósitos se sitúa en el 83% con cifras de diciembre de 2016, lo que implica que aún tiene margen para aumentar la cartera crediticia sin tener que buscar recursos adicionales. Pero un refuerzo en los productos fuera de balance sí le permitirían llevar a la práctica uno de los objetivos que señala en el folleto de salida a Bolsa cuando habla de “diversificar ingresos”.

Integración y sinergias

Otro de los retos comerciales a corto plazo es la integración total de Caja España Duero y la obtención de las sinergias correspondientes. Hasta ahora, la absorción de la caja castellanoleonesa ha convertido a Unicaja Banco en uno de los dos bancos líderes por número de clientes en doce provincias españolas, lo que le da un volumen de negocio casi cautivo que puede explotar en su oferta de productos y servicios.

En cuanto a las sinergias, la entidad espera sumar en cuatro años 638 millones de euros, de los que 118 corresponden a 2017, otros 145 se sumarán en 2018 y en los dos ejercicios siguientes tiene previsto obtener por esa vía 187 y 188 millones, respectivamente.

La reestructuración prácticamente la tiene hecha, ya que el número de oficinas ha pasado de 568 a 431 entre 2011 y 2016 en Castilla y León, mientras que en Andalucía han pasado de 739 a 618 en el mismo período. El número total de empleados ha pasado de 8.495 en 2014 a 7.560 en 2016.

De momento parece que los mercados le han dado un voto de confianza, como lo demuestra el hecho de que tenía asegurada la colocación de la salida a Bolsa una semana antes incluso de fijar el precio definitivo de la oferta. Una vez en el mercado, serán los resultados de los próximos trimestres los que vayan marcando el camino de su nueva andadura.

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