La vo­la­ti­lidad en los pa­trones de con­sumo, una de las va­ria­bles que quiere evitar

Inditex tropieza con el nuevo formato de sus tiendas 'flagship'

Sigue su cre­ci­miento ex­po­nen­cial, pero los ex­pertos ven va­rios riesgos en su ca­mino

Inditex
Centro de Inditex.

Inditex puede echar por tierra su his­toria de éxito. Su úl­timo for­mato de tien­das, im­pul­sado a es­cala glo­bal, no está dando re­sul­tados y preo­cupa a sus di­rec­ti­vos. Aunque re­cibe el aplauso de la ma­yoría de los ana­lis­tas, co­mienzan a apa­recer crí­ticas a su nuevo mo­delo a me­dida que surgen obs­táculos que debe sor­tear para se­guir jus­ti­fi­cando los exi­gentes múl­ti­plos a los que co­tiza. Ya se sabe: en el ne­gocio al de­ta­lle, del éxito al fra­caso sólo hay un paso.

La firma textil avanza a un ritmo con paso firme y constante. Hay que echar solamente un vistazo a sus últimos resultados, en los que volvió a mostrar una solidez realmente elevada al situar su caja neta por encima de los 4.000 millones de euros, un 3,4% más con respecto al trimestre anterior. Recibe el aplauso de la mayoría de los analistas, aunque aún puede tener obstáculos que debe sortear para seguir justificando los exigentes múltiplos a los que cotiza.

La caja neta de Inditex está por encima de los 4.000 millones de euros, un 3,4% más con respecto al trimestre anterior. Además, la dinámica de los últimos años, con una expansión internacional espectacular, los números son positivos: ventas, Ebitda, flujo de caja neta, inversiones… son positivos. Todo ha sido un suma y sigue que se ha perpetrado a través de un modelo de gestión que muchos expertos califican de “ejemplar”.

La compañía fundada por Amancio Ortega se sitúa a la cabeza de las cadenas minoristas de su industria y abriendo cada vez más la brecha con sus directos rivales: tanto GAP como H&M. Se ha sabido adaptar a las circunstancias negativas y a las realidades económicas de cada país en el que opera.

Futuro, las flagship Stores

Este contexto le sirve para elaborar su estrategia de futuro. Los expertos aún ven ciertos obstáculos que Inditex tiene que sortear durante los próximos años y más de cara al medio plazo. Casi todo se ha hecho bien, hasta ahora, y el punto de partida es halagüeño para sus intereses, pero siempre quedan por afrontar temporales en el camino.

Entre los principales riesgos para la empresa española se encontraría las dudas sobre el lanzamiento de los nuevos formatos de tiendas, que podrían “captar menor facturación e interés de lo que a día de hoy se espera”. Firmas de análisis como Citi así lo valoran siempre teniendo en cuenta que hasta ahora el resultado existe. Aunque el factor adverso está ahí.

Inditex ha puesto un énfasis en la apertura de las llamadas “flagship store”. Unas macrotiendas en los que se puede acceder a encontrar todos los productos de una marca. Pablo Isla, CEO de la empresa, comentó que durante este año tienen en mente invertir más de 1.700 millones de euros en este tipo de establecimientos (como el que recientemente abrió en Castellana). Pero puede causar un efecto boomerang dependiendo del nivel de captación.

“No cabe duda que siempre este tipo de inversiones es arriesgado, pero ahí es donde reside el éxito, e Inditex siempre ha estado a la cabeza de la innovación”, sitúan fuentes del mercado. “El problema viene por el nivel de aceptación del cliente, que si no es tan fuerte como en un principio debiera ser, entonces se vería penalizada”, añaden. Aunque es algo que “en principio no debería ocurrir”.

Así pues, el equipo de análisis de Citi explica que el incremento de las inversiones para el crecimiento de nuevas tiendas físicas se irá reduciendo paulatinamente hasta el 5,1% en 2020 desde el máximo del 9% en 2015. En principio, esto generaría un crecimiento de 180 puntos básicos en el flujo de caja como porcentaje de los ingresos en los tres años venideros.

A esto, habría que añadirle que la expansión de la administración de la cartera de tiendas en varios países puede ser más exigente que la que históricamente ha logrado en el mercado doméstico. Asimismo, la volatilidad en los patrones de consumo, ahora mismo en cifras crecientes, son los principales miedos que tiene la directiva.

“Si los patrones de consumo se vuelven volátiles, será entonces cuando habrá que tener preocupación con Inditex”, señala una fuente de mercado. Por tanto, las trampas no dejan de aparecer en el camino, aunque es algo a lo que ya ha estado acostumbrada la firma textil.

Una valoración desmesurada

Entre puntos a modificar por parte de Inditex se encuentra la de seguir generando beneficios mucho más elevados de los que ya está plasmando para que se encuentre en un rango de valoración óptimo en los mercados. Actualmente cotiza a 33 veces las ganancias, lo cual le hace estar sobrevalorada en los niveles actuales.

El consenso de mercado estima que el principal problema que tiene la compañía es su ratio PER, excesivamente alto. Sin embargo, la mayoría le fija un precio objetivo por encima de los 40 euros por acción e incluso hasta los 41,5, lo cual habría que la valoración estuviera aún más desajustada. “Es su talón de Aquiles”, señala un gestor de una casa de análisis reconocida.

En último lugar, hay que hacer referencia a que Inditex quiere captar más inversores a través de su política de dividendos. Una estrategia que los expertos de Citi consideran que irá progresando hacia una mayor distribución del porcentaje de los beneficios (el pay out fue del 67% el último año).

"Con una posición de caja que rozará los 10.000 millones de euros en 2020, una mejora del margen del flujo de caja y una gran visibilidad de crecimiento a medio plazo, pesamos que Inditex se moverá hacia un payout de los dividendos cada vez más progresivo", finalizan.

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