Con más de 30.000 em­pleados tan sólo en España, el sin­di­cato CCOO amaga con salir a la pa­lestra

Las plantillas de Popular y Santander urgen un plan firme para despejar dudas futuras

Ana Botín se com­pro­metió hace una se­mana a ne­go­ciar con los sin­di­catos

Miles de empleados de banca protestan contra los 20.000 despidos ...
Más de 20.000 despidos en banca.

Compás de es­pera in­sos­te­ni­ble. Así se ca­li­fica desde Comisiones Obreras (CCOO) y otras cen­trales sin­di­cales la si­tua­ción que viven los más de 30.000 tra­ba­ja­dores que suman Santander y Popular en España. Por ese mo­tivo, CCOO ha so­li­ci­tado al grupo pre­si­dido por Ana Botín una reunión formal con un plan con­creto para la in­te­gra­ción de las plan­ti­llas de los ban­cos, aunque con­si­deran que no pueden so­brar mu­chos em­pleados tras los ajustes ya vi­vi­dos. El 75% de los em­pleados del Popular eran ac­cio­nistas y mu­chos ven ahora en pe­ligro su puesto de tra­bajo.

El Santander ha lanzado en los últimos días varios mensajes para tranquilizar a los pequeños accionistas, un buen número de ellos clientes de la entidad. Pero entre ellos, también hay muchos empleados del Popular que acudieron a las distintas ampliaciones de capital y que temen por su empleo ante la integración de los dos bancos.

Una semana después de despejarse el futuro del Popular con su intervención y venta al Santander, los responsables de CCOO consideran que es necesario que el grupo presidido por Ana Botín mantenga una reunión formal con los representantes sindicales en la que se presente un plan firme de cómo la integración afectará a las plantillas de los dos bancos.

"No han puesto ningún plan sobre la mesa y, hasta el momento, sólo ha habido reuniones entre los directivos de los dos bancos", indica Joan Sierra, secretario general de la Agrupación del Sector financiero de CCOO. "No queremos entrar en guerras especulativas sobre el número de empleos que se van a suprimir. Pero se habla de ello en los medios y eso pesa en el ánimo de los empleados", añade.

Un veterano trabajador del Popular reconoce "tristeza" tras todo lo que ha ocurrido en el banco en el que ha desarrollado toda su carrera profesional. "Tratas de ser lo más profesional posible, como siempre, pero cuesta en estas circunstancias", reconoce este empleado que prefiere mantenerse en el anonimato.

Eso sí, reconoce que su labor es muy diferente al estar en los servicios centrales a la que sufren sus compañeros en las oficinas, además con la presión añadida de que mantengan o recuperen a clientes descontentos que retiran sus depósitos al haber perdido sus inversiones.

"Es un asunto que crea tensión", reconoce Joan Sierra al mismo tiempo que descarta enfrentamientos o agresiones a los trabajadores de la red del Popular salvo algún caso aislado que tampoco ha ido a más. Pero ante esa presión añadida, considera que se deben despejar las dudas laborales "de manera inminente".

Sin precedentes

El secretario general de la Agrupación del Sector Financiero de CCOO reconoce que en su sindicato son conscientes de la complejidad de esta integración, ya que se lleva a cabo bajo las nuevas normas de resolución de la Unión Bancaria Europea. "En el Santander necesitarán todas las aprobaciones necesarias", asume, pero los empleados también demandan un grado de certidumbre sobre su futuro laboral en Banco Popular, Banco Pastor y Banco Santander.

Incluso, es necesario clarificar el futuro de las dos primeras marcas, las de los bancos que son integrados, de cara a los clientes y que éstos puedan operar con total normalidad en cualquier oficina aunque no fuera de la entidad que proceden. Para ello, también es necesario fijar cómo será la integración tecnológica. Un proceso siempre complejo.

Eso sí, el responsable de CCOO advierte que no se puede acometer una sangría de empleos ya que las plantillas de la banca en general está sometida a "una prolongación generaliza de la jornada y no remunerada", después del duro ajuste de oficinas y plantillas vivido en toda la banca en los últimos años.

La suma de Santander y Popular en España suma más de 30.000 empleados, de los que unos 10.600 son del Popular. Además, habría que añadir los casi 7.500 trabajadores que el banco fusionado tendrá en Portugal. La cúpula del Santander señaló hace una semana que no hay planes concretos para este país y se mostraron abiertos a la negociación con los sindicatos de todo el proceso de reajuste de plantillas.

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