La ae­ro­náu­tica eu­ropea acu­mu­lará pe­didos de 5,3 bi­llones en los pró­ximos 20 años

El Brexit y la tensión en el Golfo oscurecen el horizonte de Airbus

Hay in­ves­ti­ga­ciones por po­sible fraude en Reino Unido, Francia y Austria

Airbus
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Tanto la ten­sión entre Qatar y el resto de países ára­bes, a raíz de la pre­sunta fi­nan­cia­ción de ac­ti­vi­dades te­rro­ris­tas, como las ne­go­cia­ciones entre el Reino Unido y Bruselas tienen en alerta a Airbus. Ambas si­tua­ciones pueden afectar di­rec­ta­mente a la in­dus­tria aé­rea, por lo que los res­pon­sa­bles del grupo ae­ro­náu­tico con­fían en que no se pro­lon­guen en el tiempo. En cuanto al 'Brexit', la com­pañía ha mos­trado su preo­cu­pa­ción por el man­te­ni­miento de los acuerdos de cielo abierto al trá­fico de pa­sa­jeros y su efecto en la de­manda fu­tura de avio­nes.

La compañía recuerda que los países árabes son uno de sus principales clientes y la interrupción de los vuelos y relaciones entre ellos puede ser un serio problema. En estos días se ha conocido además la firma de un principio de acuerdo entre EEUU y Qatar para la venta de docenas de aviones de combate F-15 de Boeing, su principal competidora, por un valor de 12.000 millones de dólares.

Además, la compañía tiene presencia en las islas británicas, con dos fábricas en Filton, cerca de Bristol y Broughton, en el norte de Gales, y su deseo es mantener sus operaciones allí.

Con todo, Airbus estima que la demanda de aviones rondará las 35.000 entregas mundiales hasta 2036 por un valor total de 5,3 billones de euros, según sus estimaciones. Para esa fecha, se espera que se duplique la actual flota mundial de aviones. De momento, en este año, el consorcio europeo tiene previsto la entrega de 700 aviones comerciales.

Airbus se encuentra además en pleno proceso de transformación y modernización con varios proyectos interesantes, como la apertura de la nueva unidad de negocio de “drones” en Estados Unidos, para adaptarse a las necesidades de sus clientes.

Los expertos recuerdan, sin embargo, que no es oro todo lo que reluce. La compañía tiene sobre la mesa dos asuntos complicados que amenazan con trastocar sus planes de crecimiento a medio plazo.

Posible fraude

El primero son las investigaciones por posible fraude que se están llevando a cabo en Reino Unido, Francia y Austria. Al respecto, el grupo ha insistido en que el consorcio europeo está "cooperando completamente" con las autoridades y que se encuentra comprometido con las reclamaciones.

El segundo son las posibles penalizaciones por los retrasos sufridos en la entrega del avión militar A400M, aunque el grupo asegura que tiene buenas sensaciones respecto a las negociaciones con los diferentes Estados para reducir dichas penalizaciones.

En medio de este conjunto de luces y sombras, el mercado se está quedando de momento con la parte positiva. Las acciones de la compañía cotizan en zona de máximos absolutos después de subir cerca de un 60% en los últimos doce meses. Un canal alcista que podría tener continuidad al menos hasta los 80 euros. A partir de ahí se abren un sinfín de posibilidades dependiendo de las noticias que se vayan produciendo en torno a la compañía.

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