MI PALCO SOBERANO

Miles de millones a Euskadi, promesas para Cataluña

La Generalitat con­si­dera ago­tadas las reivin­di­ca­ciones eco­nó­micas y mira hacia la in­de­pen­dencia

Marcha por la independencia catalana
Marcha por la independencia catalana

El acuerdo entre el PP y el PNV, que salva los pre­su­puestos ge­ne­rales al go­bierno del pre­si­dente Mariano Rajoy, es ana­li­zado bajo óp­ticas dis­tintas desde Cataluña. Para los pro in­de­pen­den­tistas la reivin­di­ca­ción de me­joras fi­nan­cie­ras, al es­tilo del con­cierto vasco, es una vía agao­tada y hay que ir hacia un es­tado in­de­pen­diente.

Para los federalistas (PSC), o partidarios del estatus quo (PP y Ciudadanos), es la mejor demostración que una política pactista mejoraría las situación económica catalana con incremento de inversión estatal.

“Que cada uno haga los acuerdos que considere mejor” dijo el vicepresidente y responsables de las finanzas catalanas, Oriol Junqueres, desde Nueva York donde, precisamente, mantiene contactos con agencias de clasificación financiera, con vistas a un regreso del gobierno catalán al mercado internacional credicio.

“El camino más efectivo es el derecho a decidir” zanjo Junqueras, en comentario al acuerdo presupuestario PP-PNV, que supone la confirmación del “cupo vasco” para los próximos 15 años, más una lluvia de millones (1.400 millones de euros y otros 500 millones de euros anuales de descuento al cupo que pagan al gobierno español).

Nunca cinco votos en el Congreso habían costado tan caros, de alguna forma, al resto de contribuyentes del estado. Habrá que ver cual será la reacción de otras comunidades autonómicas, apretadas por el ministro de Economía, Cristóbal Montoro, a la hora de cumplir con el déficit público.

De vuelta al escenario político-económico catalán, al menos en el conjunto no proindependentista, levanta cierta envidia comprobar, por ejemplo, que el gobierno español invertirá más de 3.000 millones de euros en la Alta Velocidad ferroviaria en Euskadi, mientras en Cataluña langidecen las promesas de inversiones en las sufridas redes de trenes de cercanías. Sin olvidar la lentitud en dotar la franja Mediterránea de una red ferroviaría rápida para mercancias.

En círculos pro independistas se repite que las corrientes proindepentistas vascas miran la evolución catalana en un hipotetico camino hacia la creación de un estado propio. Es posible. Pero, lo cierto, es que el pragmatismo de la derecha vasca del PNV ha dejado para el olvido las aspiraciones que en su día mostró el lendakari Ibarretxe, para ir cubriendo el día a día junto al desarrollo del futuro a medio plazo mejorando el concierto económico vasco-navarro.

Las mejoras en el concierto vasco son analizadas como la mejor prueba que, de haber querido en el pasado, el PP ya habría aplicado las reivindicaciones pactadas en el estatuto o, mejor áun, habría colocado sobre la mesa pactos especificos para la economía catalana. Aquí, en cualquier caso, la ciudadanía tiene el sentimiento de estar discriminada. Es decir, incrementa el granero hacia el descontento y hace soñar que con la independencia la situación iría mejor. Oriol Junqueras dixit.

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