Tan sólo en el primer tri­mes­tre, los tres grandes pres­cin­dieron de un mi­llar de em­pleos

La banca acata a la fuerza 'la linde' de nuevas fusiones y más despidos

La baja ren­ta­bi­lidad apenas deja margen a otro ca­mino para el con­junto del sector

Protetas despidos en la banca
Protetas despidos en la banca

Los lla­ma­mientos del Banco de España, el Banco Central Europeo y otros or­ga­nismos como el Fondo Monetario Internacional sobre la ne­ce­sidad de nuevas fu­siones en la banca es­pañola son, desde hace tiempo, tan ma­cha­cones como una can­ción del ve­rano. En este 2017, la letra ya está clara: más ope­ra­ciones para me­jorar en efi­ciencia y ren­ta­bi­li­dad. La mú­sica es la que ten­drán que bailar los em­pleados de banca, abo­cados a una nueva co­reo­grafía de des­pi­dos. Casi 100.000 desde el inicio de la cri­sis.

El negocio bancario no vive sus mejores momentos. Incluso, algunos de los máximos responsables del sector ya advertían desde hace tiempo que su actividad había dejado de ser un verdadero negocio, por la baja actividad, los tipos de interés en negativo y la carga de ladrillo que el conjunto de la banca tenía (y aún tiene) que digerir.

El último informe anual del Banco de España incide en los continuos mensajes lanzados desde el organismo supervisor. "Un tercer elemento de vulnerabilidad de la economía española viene dado por la rentabilidad relativamente reducida de las entidades financieras, rasgo compartido con sus homólogas de otros países del área del área del euro", argumenta el gobernador Luis María Linde.

Hasta no hace mucho, la mayoría de los responsables de la banca española se habían desmarcado de las recomendaciones tanto del Banco de España como de otros organismos internacionales (BCE o FMI) para afrontar una nueva ronda de fusiones. Casi todos consideraban que los esfuerzos, y muy duros, realizados durante los años de la crisis habían sido suficientes.

Ahora, en contraposición, los principales ejecutivos de los bancos asumen que debería ser necesaria una nueva ronda de integraciones, tal vez más selectivas que en el pasado. Eso sí, la caída de la rentabilidad conjunta en el último ejercicio, hasta el 4,3%, invita a pensar más en "una linde" que muchos daban por acabada.

Por el momento, BMN y Bankia, las dos entidades nacionalizadas, encaran semanas claves para la integración de la que preside Carlos Egea en el grupo gestionado por José Ignacio Goirigolzarri. Además, las debilidades del Popular empujan a este banco a una fusión o venta algo más que necesaria por su elevada carga de inmobiliario.

Coste laboral

Con esas dos operaciones ya encima de la mesa del sector financiero, todo indica que algunos más moverán ficha para no verse sobrepasados o no perder posiciones en el competitivo sector bancario español. Y esas nuevas operaciones, junto a las decisiones ya adoptadas en los últimos tiempos sin nuevas fusiones, conlleva un coste laboral.

Desde el inicio de la crisis, la banca española ha prescindido de más de 80.000 empleados, aproximadamente el 30% de las plantillas que tenía hace una década. Tan sólo en el primer trimestre del año, los tres mayores bancos (CaixaBank, BBVA y Santander) han reducido sus plantillas en casi un millar de personas.

El mayor recorte ha sido el aplicado por el grupo presidido por Francisco González (FG), que ha eliminado más de 600 empleos. Los otros dos grandes bancos no han llegado ni a la mitad del recorte acometido en el BBVA, que se ve obligado a digerir la integración de Catalunya Banc.

Además, diversas entidades han tenido que negociar en los últimos meses planes de reajuste de plantillas. Ibercaja, por ejemplo, ya ha pactado el despido de casi 700 empleados, un 12% de su plantilla hasta el momento.

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