Por se­gundo año con­se­cu­tivo se au­senta del curso anual de la APIE en Santander, fi­nan­ciado por el BBVA

Un FG en retirada ni siquiera asiste a los cursos que paga

Prepara su apla­zada "fuga" y de­lega en Carlos Torres como ya hi­ciera con González Páramo, su pro­bable su­cesor

Francisco González, presidente de BBVA
Francisco González, BBVA, dice adiós.

Desde el BBVA alegan pro­blemas de agenda para jus­ti­ficar la au­sencia de su pre­si­dente en el curso anual que pa­tro­cina en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander y que or­ga­niza la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE). Francisco González, can­sado y ca­mino de los 73 años, su­pera el ecuador del que se su­pone su úl­timo man­dato sin aclarar la su­ce­sión. En el banco dicen sus crí­ticos que pa­rece au­sente, como Neruda, casi ju­bi­lado, al menos de cara a la prensa. Consejo de sus ase­sores bri­tá­ni­cos.

Justo dentro de un mes arranca en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo el tradicional curso organizado por la APIE y patrocinado, desde hace lustros, por el BBVA. Por segundo año consecutivo, el presidente de este grupo bancario, Francisco González (FG), se ausenta del protocolario acto de inauguración y delega, en esta ocasión, en su consejero delegado, Carlos Torres, que reaparece en persona tras su reciente plasma en la presentación de los resultados del primer trimestre.

El seminario de este año aborda "La cuarta revolución", pero bien es sabido a que FG le gustan muy poco los periodistas aunque sean de medios digitales. En la prevista inaugura del 19 de junio estará presente el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal y casi todas las sesiones girarán en torno al cambio tecnológico que tanto apasiona al presidente del BBVA.

La inauguración del año pasado parecía más espinosa, con la presencia del polémico comisario de Energía de la UE, Miguel Arias Cañete. Muchos parecían evitar una fotografía junto a él en plena polémica por algunos de sus negocios.

El consejero ejecutivo del BBVA, José Manuel González Páramo, fue el que tuvo que lidiar en ese encuentro y suplir al presidente ausente. Eso sí, González Páramo también justificó su ausencia al inicio del acto de inauguración por "problemas de agenda". Su aparición en el Palacio de la Magdalena no se produjo hasta que ya no había ni rastro de la presencia de Arias Cañete.

¿A quién enviará el próximo año el presidente del BBVA si vuelve a tener complicada la agenda? Tanto González Páramo como Carlos Torres son los dos únicos consejeros ejecutivos, junto a FG, en el consejo de administración del banco. Pero todo evidencia que no son los elegidos como sucesores en la presidencia del grupo.

Incógnitas sucesorias

Francisco González (72 años, hasta octubre no cumplirá los 73) fue reelegido como presidente en la junta de accionistas del BBVA de 2016 por un periodo de tres años. Es decir, se encuentra en el ecuador del que se supone que será su último mandato, como ha dejado entrever en algunas ocasiones. Eso sí, cuando se le pregunta por su jubilación prácticamente bufa.

Y es que entre algunas grandes incógnitas que rodean al BBVA está el plan de sucesión en la presidencia. Esta duda gusta poco o nada en los organismos supervisores, así como que un grupo del tamaño del BBVA carezca de un vicepresidente. De hecho, FG ha prescindido de esta figura desde que aniquiló a los directivos procedentes del BBV y asumió en 2001 la presidencia en solitario.

De hecho, el exconsejero delegado Pedro Luis Uriarte es hasta el momento el último vicepresidente que ha tenido el BBVA. Con su salida se perdió el cargo y sus sucesores como CEO (José Ignacio Goirigolzarri y Ángel Cano) tuvieron que resignarse sin la vicepresidencia del banco. Goiri se ha sacado la espinita con la presidencia de una Bankia que acecha sobre el negocio de su antigua entidad.

Desde que en 1996 fue designado presidente de Argentaria por el dedo del Gobierno de José María Aznar, FG ha desentonado tanto o más en el sector financiero que Manuel Navarro en Eurovisión, ya que al de Chantada no se le ha considerado por algunos competidores un "banquero puro".

Ahora, sin los favores de los posteriores Gobiernos aunque sean del PP, Francisco González se ha convertido en un verso suelto. Pese a las integraciones de Unnim y Catalunya Banc, se quedó al margen de la creación de la Sareb o banco malo. Y su errática expansión internacional le ha dejado descolgado del tamaño adquirido por el Santander en los últimos años. Incluso, por su valor en bolsa.

Ni su apuesta por China (y su reciente salida del gigante asiático) ni la pasión por Turquía y Garanti han llegado a tomar el relevo de México y Bancomer. Una operación cerrada por el copresidente del BBVA, Emilio Ybarra, y que supone desde hace tiempo casi la mitad del beneficio del banco. Aunque, en su momento, a FG no le gustaba ni harto de tequila.

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