DESDE EL PARQUET

Service Point, en el límite del mal

Decían que era otra em­presa desde la re­es­truc­tu­ra­ción fi­nan­ciera abor­dada en 2016 y su re­greso a Bolsa. Una so­ciedad re­no­vada y res­pal­dada por un nuevo socio in­dus­trial y de re­fe­rencia como Paragon con más de un 81% del ca­pi­tal. Sin em­bargo, Service Point sigue sin le­vantar ca­beza y el de­clive de su co­ti­za­ción no acaba de en­con­trar el suelo.

Y de momento, los esfuerzos de los nuevos responsables de Service Point para potenciar su crecimiento, bien de forma orgánica o vía adquisiciones, apenas están teniendo repercusión.

En este sentido, las cuentas del primer trimestre han sido completamente decepcionantes. Su beneficio ha caído un 76,5% al pasar de los 81.000 euros de enero a marzo del pasado ejercicio, a apenas 19.000 euros. Un fuerte descenso motivado por la desvinculación de unos de sus principales clientes de externalización de procesos de su filial española. Un descosido que será difícil volver a tejer.

No hay más que analizar el resto del balance. El beneficio bruto de explotación (Ebitda) de Service Point se situó en 91.000 euros, por debajo de los 133.000 euros del primer trimestre de 2016, mientras que el resultado neto de explotación (Ebit) alcanzó los 52.000 euros, frente a los 96.000 euros del mismo periodo del año pasado.

El único aspecto positivo llega del lado de las ventas. Los ingresos por esta vía ascendieron a 2,3 millones de euros de enero a marzo, en línea con las obtenidas en el primer trimestre de 2016. La compañía ha precisado que esta cifra no incluye las ventas de Print Management, que empezaron a facturarse en abril. Habrá que ver si cumplen con las expectativas depositadas en ella. Para salir de esta complicada situación, el equipo directivo mantiene sobre la mesa varios proyectos de adquisiciones. Los operadores, sin embargo, se muestran escépticos mientras no se materialicen y se conozcan los costes para el grupo de estas posibles operaciones.

Desde que volviera a cotizar en Bolsa a finales de 2016, el valor de la compañía se ha reducido más de un 40%. Una caída que contrasta con el buen comportamiento del resto del mercado. De seguir así es probable además que pronto ponga en peligro el nivel del euro por acción. Frontera que su principal accionista está dispuesto a defender con uñas y dientes., lo cual podría ser una buena oportunidad de entrada para “traders” dispuestos a asumir fuertes riesgos tanto por la delicada situación como por la estrechez del valor.

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