CaixaBank, por BPI, y Sabadell, por TSB, man­tienen las dis­tan­cias ante la ope­ra­ción

El Popular de Saracho despierta más curiosidad que interés en el sector

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Emilio Saracho, Popular.

El pre­si­dente del Popular, Emilio Saracho, tiene muy com­pli­cado imitar a la "ratita pre­su­mida" del co­no­cido cuento in­fan­til. El nú­mero de los pre­ten­dientes por el grupo que pre­side desde fe­brero se re­duce a las grandes en­ti­dades ban­ca­rias es­paño­las, clá­sicas en todas las qui­nielas ante una po­sible fu­sión. Desde Barcelona, ni CaixaBank ni el Sabadell mues­tran gran ape­tito por sus pro­pias in­te­gra­ciones in­ter­na­cio­na­les. Quedan tres, siempre que el mi­nistro de Economía em­puje al baile a la na­cio­na­li­zada Bankia.

Emilio Saracho aún tendrá que limpiar y poner en orden la casa del Banco Popular antes de que algún potencial comprador se acerque con intenciones de matrimonio financiero. El lastre del ladrillo (casi 37.000 millones de euros hasta el cierre de marzo de este año) deja en mínimos el interés de algunos bancos poco dispuestos, o con un músculo escaso, para hacer frente a dicha carga.

El Popular ha reconocido el interés de algunos bancos para encarar su compra, aunque en fuentes del sector bancario español se habla más de "curiosidad" que de intenciones firmes por encarar un matrimonio que se presume algo más que complejo. "Esto debe de ser una operación para algunos de los grandes, que podrían encajar los activos tóxicos. Nosotros ya tenemos bastante en Londres", asegura una fuente oficial del Sabadell, una de las entidades que ya se perfilaron hace casi un año como potencial comprador.

El grupo de José Oliu ha demostrado en los últimos años un gran capacidad de integración, al igual que ha ocurrido con CaixaBank. Eso sí, el consejero delegado de este segundo banco, Gonzalo Gortázar, ya descartaba durante la presentación de los resultados del primer trimestre su intención de hacerse con el Popular, ya que su prioridad se centra en al integración del portugués BPI. "Nos jugamos mucho", sostenía a finales de abril el propio Gortázar.

Algo similar se esgrime desde el Sabadell que ha considerado este 2017 como un año de transición para encarar la migración de TSB desde la plataforma tecnológica de Lloyds, una mudanza que resulta "muy compleja" según reconocen las mismas fuentes antes citadas".

Pocos más

Ante estos desmarques, las posibilidades se reducen a los dos grandes. El BBVA de Francisco González (FG) ya mantuvo contactos con el anterior presidente del Popular, el ahora denostado Ángel Ron. Otra cuestión es que ahora interese dicha operación.

Aunque ha participado en diversas integraciones, con esquema de protección de activos (EPA) o respaldo de las arcas del Estado como Unnim, el BBVA de FG se ha mantenido al margen de algunas iniciativas del Gobierno. Un claro ejemplo es que fue el único banco que se quedó al margen de entrar en el accionariado de la Sareb o banco malo.

El Santander, por su parte, se ha mantenido ajeno a las diversas integraciones necesarias por la crisis sufrida en el sector bancario español. Al igual que otros directivos, el consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, se mostró confiado en la capacidad del nuevo equipo gestor del Popular y su capacidad para mantener la independencia de la entidad. Algo que, cada vez, se ve menos probable.

El consejero delegado de Bankia, José Sevilla, también mostró sus mejores deseos a los nuevos gestores del Popular, pero ahora el ministro de Economía, Luis de Guindos, ya ha situado a la entidad nacionalizada entre los interesados por el grupo presidido por Emilio Saracho. Muchos son los que ven un encaje entre las dos entidades, pero por medio se cuela la anunciada integración de BMN, el otro banco en manos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Con independencia de las ofertas no vinculantes que reciba el Popular, el banco se tomará aún algún tiempo para evaluar si su venta o una ampliación de capital son la mejor fórmula para encarar su futuro. Eso sí, el tiempo se agota a pasos agigantados para Emilio Saracho.

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