Portugal ha per­dido casi un 10% de su PIB en el res­cate a la banca y aún sigue vul­ne­rable

Ningún banco español se atrevió con el Novo Banco portugués

Santander Totta y CaixaBank/BPI ex­ploran nuevas opor­tu­ni­dades en el país ve­cino

Novo Banco
Novo Banco

Portugal ha in­yec­tado casi un 10% de su PIB en la res­truc­tu­ra­ción de la banca pero sigue sin grandes pers­pec­tivas de re­cu­perar antes de al menos tres dé­cadas una parte del ca­pital in­ver­tido, más de 20.000 mi­llones de eu­ros. Buena prueba de ello es la venta de Novo Banco (NB), fruto de la quiebra del grupo Espirito Santo, y que un fondo buitre nor­te­ame­ri­cano, Lone Star, ha com­prado casi gratis to­tal. El NB hu­biera sido una pe­rita en dulce para CaixaBank o el Santander Totta, am­pliando su ex­tensa cuota de mer­cado en Portugal, pero ambos han ig­no­rado su pri­va­ti­za­ción.

De momento todo lo relacionado con NB está lleno de incertidumbres. Empezando por la estrategia del nuevo dueño, el fondo norteamericano Lone Star, que sin apenas experiencia en el sector, se quedó con la entidad, cuya adquisición le salió gratis, prácticamente con el único compromiso de realizar una inyección de capital de 1.000 millones de euros.

Poco dinero para su valor real y que además quedará condicionada a la conversión de al menos 500 millones de euros de obligaciones en deuda a perpetuidad y con una garantía oficial de que el Fondo de Resolución (FR) pondrá 3.900 millones más para sanear “activos problemáticos”.

La creación de NB ya supuso para el sector, a través el FR, un importante esfuerzo de 4.900 millones, de los que 3.900 millones salieron de las arcas del Estado, como préstamo, y para cuyo reembolso fue fijado un plazo de tres décadas (2046).

La idea inicial, según el gobierno minoritario socialista dirigido por António Costa con el apoyo de la izquierda radical (PCP, BE, Verdes), es que no sea el Estado el que tenga que pagar el desastre provocado por la queibra del GES –tanto la creación como la supervivencia de NB- y que según las estimaciones oficiales podrá alcanzar así los 8.800 millones de euros.

Lo cierto es que el proceso del NB tuvo un desarrollo muy distinto de lo previsto inicialmente. En agosto 2014, cuando se formó la nueva entidad, únicamente con todo lo bueno del BES, el cual quedó convertido en un “banco malo”, presuntamente con todos aquellos activos tóxicos acumulados bajo la gestión de la familia Espirito Santo.

Entidad rentable

El objetivo oficial consistía en hacer del NB una entidad rentable, para venderla rápidamente al mejor postor, con un precio mínimo de 4.900 millones, invertidos en la operación a través el FR - una institución pública, cuyos ingresos anuales (unos 200 millones) salen del bolsillo de los contribuyentes, vía una tasa creada unos años antes para financiar la restructuración de la banca.

Tanto es así que, en un primer momento, el NB fue considerado un activo muy apetecible de cara a una operación de consolidación del sector, hasta el punto de hacer saltar las alarmas nacionalistas ante la perspectiva de ver la nueva “perola” del sector caer en manos del capital español, en concreto el Santander Totta, pero también CaixaBank, que tras una dura pugna con la angoleña Isabel dos Santos acabaría por hacerse con el control y la gestión del Banco Portugués de Investimento (BPI).

Proceso de fusiones

Lo que se afirmaba entonces en los medios más nacionalistas -y que aun miran todo lo que llega de España como una perversidad absoluta-, es que el Banco Central Europeo (BCE) era favorable a la operación para poder concentrar la supervisión ibérica en la gran banca española.

Pero, aunque se siga especulando en el sector sobre las intenciones del BCE relacionadas con la supervisión de la banca ibérica, y al margen todo aquel alarido anti-español, lo que condujo el Santander y la CaixaBank a renunciar a la adquisición de NB, que aun representa casi 20% del sector, fue la constatación de que pese a la operación de concentración de los activos tóxicos en el antiguo BES, en el presunto “banco bueno” seguía existiendo un “banco malo”, con un volumen de “activos problemáticos”, de entre 8.000 y 12.000 millones de euros, además de la incertidumbre provocada por miles de pleitos relacionados con los obligacionistas del BES.

""Una cuestión de bemoles**

En todo o caso, tras la deserción del SantanderTotta y de CaixaBank/BPI, y también del grupo chino Fosum, que acabó haciéndose con más de 25% del Banco Comercial Portugués (BCP), que es la principal entidad financiera privada del país, en la pugna por NB solo quedaron instituciones sin apenas experiencia del sector y con objetivos claramente especulativos.

Y así salió ganando Lone Star, que si todo resulta como está previsto se hará a coste cero con un 75% del capital y la gestión de NB, mientras que el restante 25% quedará en manos del Fondo Resolución, que no tendrá prácticamente ni voz ni voto en la entidad vendida.

Flecos pendientes

Pero, para que la operación ya firmada quede totalmente cerrada, habrá que esperar lo que diga no solo el supervisor europeo BCE, sino también la junta de obligacionistas del antiguo BES, que deberá aportar al menos 500 millones de capital al NB, a través una “conversión voluntaria” de sus obligaciones en títulos de deuda a perpetuidad: la “voluntariedad” de dicha acción es claramente ficticia, porque pese a las malas condiciones ofrecidas por Lone Star y el FR, un rechazo eventual seria la peor solución para los intereses de los obligacionistas, porque solo pondría provocar la “liquidación” del NB exigida por el BCE o una “nacionalización” que la izquierda radical aliada al gobierno minoritario socialista aún sigue reclamando a gritos.

El próximo mes de agosto es la fecha límite fijada por el BCE para que el futuro -o el no futuro- del NB quede sellado definitivamente. Y lo último que desea el primer ministro Antonio Costa, es que el Estado siga asumiendo los riesgos y las incertidumbres del NB, aunque fuera a través el FR, advirtiendo además que una nacionalización tendría para los sufridos contribuyentes un coste de entre 4.000 y 4.700 millones.

Todo ello comprometería gravemente el objetivo alcanzado el ultimo año, de situar el déficit público del Estado por debajo del 3%, y por lo tanto la prevista próxima salida del país del gravoso procedimiento comunitario por déficit excesivo.

Sin resolución

Portugal aún no ha acabado de digerir las últimas operaciones de saneamiento de la banca, como las nacionalización del BPP y del BPN, la venta del Banif a SantanderTotta, etc., y además tiene un gran banco público, Caixa Geral de Depósitos (CGD), que representa una tercera parte del sector y no es ninguna perita en dulce como se creía. Con serios problemas de gestión, CGD tiene casi 4.000 millones de pérdidas acumuladas durante los últimos seis años, y Lisboa tuvo que trabajar duro en Bruselas para poder realizar en la institución una nueva inyección de capital público de 5.000 millones que quedará al margen del presupuesto, sin computar como déficit.

Futuro español

Lo más probable, por lo tanto, es que el futuro de NB quede en manos de Lone Star, pero solo a medio plazo, hasta que el fondo “yankee” pueda sanear la entidad para sacar el máximo provecho vendiéndola rápidamente al mejor postor, o sea a aquellos grupos más interesados en une operación de consolidación en Portugal, y que en el panorama actual solo podrían ser SantanderTotta u CaixaBank/BPI.

El BCP también podría ser otro candidato potencial, pero en el sector nadie cree que con un accionista de control como Fosum y accionistas de referencia como la petrolera pública angoleña Sonangol pueda tener esa ambición. De ahí a pensar que cuando llegue el momento, el fondo norteamericano dará paso al capital español .

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