Larena se con­vierte en el más efí­mero y se une a una larga lista: Nin, Marín, Cano...

La maldición acecha de nuevo a la figura del consejero delegado en la banca

Guardiola (Sabadell) se con­firma como el más ve­te­rano con casi 10 años en el cargo

Pedro Larena
Pedro Larena

La crisis fi­nan­ciera y eco­nó­mica ha apar­tado a un gran nú­mero de di­rec­tivos de banca del cargo de con­se­jero de­le­gado, una fi­gura que pa­rece mal­dita desde hace tiempo. La abrupta sa­lida de Pedro Larena del Popular le con­vierte en el más efí­mero de ellos, con sólo seis meses en el cargo. Se suma así a una lista en­ca­be­zada por su an­te­ce­sor, Francisco Gómez, mien­tras que Jaime Guardiola se re­afirma como el más ve­te­rano de los con­se­jeros de­le­gados de la banca es­pañola.

La reestructuración del sector financiero no sólo se ha llevado por delante un buen número de entidades y marcas centenarias (como las de un buen número de cajas de ahorros), sino que también ha supuesto en vuelco espectacular en las cúpulas de las principales entidades financieras.

La maldición parece haber regresado para los consejeros delegados, como ya ocurriera a comienzos de siglo con las salidas sonadas y millonarias de algunos directivos como Ángel Corcóstegui (del aún entonces BSCH) o Pedro Luis Uriarte (BBVA). El caso más reciente es el de Pedro Larena que, tan sólo tras medio año en el cargo, ha abandonado un Popular que ahora preside Emilio Saracho y hasta hace unos meses, aunque fuera en funciones, Ángel Ron.

El antecesor de Larena, Francisco Gómez, tampoco se mantuvo durante mucho tiempo, aunque al menos sumó unos tres años. Después de mucho tiempo sin la figura de consejero delegado, Ángel Ron optó para dicho cargo por Gómez, un directivo forjado en las filas del Banco Popular y no procedente de otras entidades, como ha ocurrido con el recién dimitido.

El presidente del BBVA, Francisco González (FG), es el que atesora más cabezas de consejeros delegados colgadas de las paredes de su despacho. Tras dinamitar a los directivos históricos del BBVA, entre ellos el ya citado Pedro Luis Uriarte, FG se consoló durante un tiempo con José Ignacio Goirigolzarri.

Pese a todo, su recambio estaba cantado y recurrió a uno de sus hombres de confianza procedente de Argentaria: Ángel Cano. Poco digital para el gusto del presidente del BBVA, fue sacrificado y su lugar lo ocupa desde mayo de 2015 Carlos Torres.

Antes de ese movimiento, se produjo otro baile de consejeros delegados en la banca española. José Antonio Álvarez se convertía a primeros de 2015, como relevo de Javier Marín (que poco duró al lado de Ana Botín como presidenta del Santander), el elegido para reemplazar a un histórico como Alfredo Sáenz.

Gonzalo Gortázar sustituía a otro histórico como Juan María Nin (ex BCH) como número dos de CaixaBank en junio de 2014. Tan sólo unos días después, José Ignacio Goirigolzarri, ya como presidente de Bankia, ascendía al cargo de consejero delegado a José Sevilla.

El decano

Con todos estos cambios en las cúpulas de los bancos españoles, el consejero delegado del Sabadell, Jaime Guardiola, se reafirma como el más veterano por su permanencia en el cargo. De hecho, el propio Guardiola no tiene inconveniente de mostrarse orgulloso por ese hecho y los diez años que lleva como mano derecha de José Oliu.

Por su parte, la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, cumplirá el próximo mes de octubre siete años en la entidad, en la que sustituyó a Jaime Echegoyen (ahora al frente de la Sareb). Junto a esta permanencia, Dancausa puede enarbolar el hecho de que es la única mujer entre los principales directivos de la banca española.

Artículos relacionados