UN BANCO EN EL RETIRO

La Europa de las élites y el comercio exterior en febrero

Eurozona
Integración europea

Populistas y ul­tra­li­be­rales no están por la labor de una Unión Europea unida y cos­mo­po­lita bajo el signo del euro y al mismo tiempo pro­ta­go­nista im­pe­ni­tente de re­gu­la­ciones fi­nan­cieras para im­pedir cual­quier re­pe­ti­ción de los ex­cesos es­pe­cu­la­tivos re­cien­tes. Los po­pu­listas fran­ce­ses, como cual­quier po­pu­lista, odia a las élites (ahí está el ejemplo de los vo­tantes de Trump).

Los financieros ultraliberales rechazan el intervencionismo regulatorio de la UE; su objetivo es un estado propio en el que manejarse a gusto.

Un reto para el candidato Macron en su segunda vuelta. Su elitismo merece un severo castigo por parte de los populistas; su europeísmo la desconfianza de los medios financieros. Paul Marshall, uno de los exitosos gestores de hedge funds, prepara esta semana una conferencia en Londres para analizar el futuro del Brexit así como el de la UE.

Sir Paul, bajo el pretexto de que los gobiernos no están escuchando al mundo empresarial, quiere movilizarles para que atiendan a quienes, como los empresarios, sí se están preparando para los efectos del Brexit y la extensión del populismo.

Según las cifras de febrero del comercio exterior de España, las ventas a Francia y al Reino Unido sumadas representan el 23,2% de las exportaciones totales al resto del mundo: 10.100 millones de euros, frente a un total de 43.500 millones (a título de recordatorio las exportaciones españolas a la UE ascienden al 68% del total y al 53% las dirigidas a la eurozona).

En el extremo suroccidental de Europa, España, continúa con su proceso de integración en la economía mundial. A la chita callando las exportaciones siguen marcando records: 22.000 millones de euros en febrero, lo que representa un 8,3% de incremento anual. En comparación con nuestros socios de la UE el avance interanual ha sido del 12%, frente al 7% de incremento en Alemania o al 8% de la Eurozona.

Las importaciones también crecen, incluso a un ritmo superior, un 15% en euros, respuesta de la buena marcha de nuestra economía. Un matiz, sin embargo, a tener en cuenta: los precios de las exportaciones se mantienen estacionarios, mientras que los de las importaciones subieron un 6% en euros.

El volumen de ventas avanza menos que su valor, a diferencia de lo que ocurre con los precios de las mercancías que compramos en el exterior.

Consecuencia inmediata de lo anterior, un déficit comercial un 38,4% superior al registrado en 2016. El déficit no energético es inferior al del pasado año, pero el déficit energético ha subido un 81,4%.

La UE sigue siendo nuestro principal y más fiel cliente donde anotamos un superávit en los dos primeros meses del año de unos 3mil millones de euros. Ahora bien respecto a los países no comunitarios, el déficit comercial se ha incrementado hasta los 8,6 mil millones frente a 6,3 mil millones en los dos primeros meses de 2016. China sigue siendo el principal artífice de éste déficit, aunque nuestras ventas a ese mercado a una tasa del 52% interanual en enero, se han reducido y a al 37% en los dos primeros meses de 2017.

La UE y la Eurozona son el soporte de las exportaciones españolas, soporte cuyo pilar más sólido no es otro que Francia. Atención pues al desenlace de la segunda vuelta de las presidenciales francesas. El populismo puede jugarnos una malísima pasada.

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