MONITOR DE LATINOAMÉRICA

El ar­gen­tino Macri ex­presa su in­ten­ción de que el acuerdo se firme este 2017

Paraguay y Brasil empañan la ruta al pacto Mercosur-UE

Inestabilidad po­lí­tica en Asunción y las acu­sa­ciones a Temer in­quietan al bloque

Mercosur
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Lo desean pero no ter­mi­nada de cua­jar. Por algo será. De tal ma­nera que si bien es cierto que el pre­si­dente de Argentina, Mauricio Macri, acaba de ex­presar su vo­luntad de que Mercosur firme este mismo año 2017 el an­siado acuerdo co­mer­cial del bloque con la Unión Europea, esta hoja de ruta puede verse afec­tada por la si­tua­ción in­terna en dos de los países miem­bros del blo­que.

La actual inestabilidad política en Paraguay y los problemas internos que acechan al presidente de Brasil, Michel Temer, pueden constituir un serio hándicap para las intenciones de una zona comercial que intenta salir de su letargo, adoptar políticas más abiertas y acercarse a la Alianza del Pacífico.

Días atrás, Macri dijo que Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Venezuela como miembro suspendido) planea rubricar el acuerdo marco con la UE este año. “Tenemos la firme intención de firmar un acuerdo en el segundo semestre, así como fijar una mayor cooperación con la Alianza”, apuntó. Pero la situación en Brasil y Paraguay podría dificultar el calendario.

La inestabilidad que registra hace meses Paraguay, país que se ha situado en los últimos años en el radar de la inversión española, inquieta al sector privado del país y al inversor foráneo. La crisis, que a inicios de abril tocó máximos con el incendio del Congreso y la muerte de un opositor al Gobierno del presidente Horacio Cartes amenaza con debilitar los esfuerzos realizados para impulsar la economía y recabar inversión.

El conflicto tiene su origen de la intención del entorno del presidente de cambiar la Constitución y permitir la reelección presidencial. Y se ha agravado con una polémica votación para facilitar esa vía.

En sesión restringida y a puerta cerrada, 25 senadores del gobernante Partido Colorado (facción Cartes), pero también de la oposición -críticos del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y el sector ‘luguista’ del Frente Guasú-, se reunieron al margen del resto (20 colegas contrarios a la reelección) para sancionar una enmienda constitucional que inicia el camino a reintroducir la reelección si se la aprobara el Congreso y un plebiscito popular.

La reunión se produjo pese a la oposición del presidente de la Cámara y la votación, calificada de ilegal por la oposición, causó una escalada de la tensión y violentas protestas que acabaron con la quema del Congreso y la muerte de un líder juvenil del PLRA, asesinado en un asalto policial a la sede del partido.

El proyecto de reelección ha generado una enorme brecha y una gran crispación en el país y dentro de los propios partidos: ha dividido tanto al Partido Colorado y sus aliados como a la oposición. El proyecto es censurado no solo por la mayor parte del principal partido opositor, el PLRA de Efraín Alegre y su aliado Avanza País, sino por parte del oficialismo.

Esta escisión llega también a la tercera fuerza, el Frente Guasú, (alianza de izquierdas liderada por el ex presidente Lugo). Y es que aunque Cartes, que llegó a la Presidencia en 2013 tras la crisis de la destitución de Fernando Lugo en 2012, sería el gran beneficiado ya que podría concurrir a las elecciones 2018, no sería el único: Lugo también vería allanado el camino para presentarse.

Tras sufrir la dictadura más larga de Latam (los 35 años del general Stroessner), Paraguay se dotó de una Carta Magna que fija que ningún mandatario puede presentarse a segundo mandato, consecutivo o no, lo que ahora algunos políticos quieren cambiar. Pese a que en 2016 ya se intentó enmendar en vano el artículo que establece la no reelección, Cartes siguió adelante con la medida, que apoya asimismo el opositor Fernando Lugo.

Las protestas, las peores desde que asumió Cartes, han agravado un ambiente de incertidumbre que ya preocupaba a la patronal y no se otea una solución fácil. De hecho, la Mesa de Diálogo creada tras los incidentes para intentar resolver la crisis, no ha logrado avances en sus reuniones. En la primera no acudió el propio Alegre y en la segunda faltaron los liberales y sus aliados, que ponen como condición para negociar que se retire el proyecto aprobado.

La otra inquietud para Mercosur y sus planes viene de Brasil. A menos de un año de haber sustituido a la depuesta Dilma Rousseff, la Fiscalía sitúa al presidente Michel Temer en el meollo de una trama de sobornos para su partido (el PMDB) cuando era vicepresidente con la mandataria, si bien eludirá de momento la investigación por la inmunidad que le confiere el cargo.

Brasil afronta una grave situación originada hace dos años por el descubrimiento de una inmensa red de corrupción que afecta a políticos tanto de izquierdas (incluido el ex presidente Lula) como de derechas; a empresas públicas como Petrobras y a firmas privadas como Odebrecht.

La Fiscalía dice tener motivos para incluir a Temer en la lista de políticos que deben ser investigados, pero renuncia por ahora a hacerlo ya que la Constitución prohíbe juzgar a un presidente por acciones ajenas al ejercicio de su función. Se trata de una inmunidad temporal, mientras Temer sea presidente, pero que puede comenzar ya a pasar factura política al país.

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