El prin­cipal es la di­fe­ren­cia­ción entre el in­mo­bi­liario y el ne­gocio prin­cipal en pymes

Sánchez-Asiaín impone los justos equilibrios para el futuro del Popular

Sus mi­llo­na­rias pér­didas im­pactan en las ci­fras de los bancos de la AEB en 2016

Ignacio Sánchez-Asiain
Ignacio Sánchez-Asiain

El nuevo con­se­jero de­le­gado del Popular, Ignacio Sánchez-Asiaín, ha mos­trado algo más que co­raje en sus nuevas res­pon­sa­bi­li­da­des. Tan sólo unos días des­pués de ate­rrizar en el grupo que pre­side ahora Emilio Saracho, ha te­nido la su­fi­ciente va­lentía de ex­plicar lo poco que co­noce del banco en pú­blico para re­co­nocer los ex­cesos del pa­sado y los ne­ce­sa­rios equi­li­brios para en­carar el fu­turo del banco, en so­li­tario o con fu­sión. Las mi­llo­na­rias pér­didas de 2016 han hecho algo más que un roto en las ci­fras de la banca es­pañola.

Con tan sólo unos días tras su aterrizaje en el Popular, Ignacio Sánchez-Asiaín, ha preferido dar la cara, un gesto que se reconoce de manera muy positiva en todo el sector, y tratar de explicar cómo el banco puede sortear la delicada situación en la que se encuentra y que ya ha costado el puesto a un presidente (Ángel Ron) y dos consejeros delegados (Francisco Gómez y Pedro Larena, su antecesor directo).

A la espera de mayores detalles a primeros de mayo, durante la presentación de los resultados del primer trimestre del actual ejercicio, el ejecutivo procedente del BBV y de BBK (aunque su última responsabilidad era de consejero en Abanca) ha reconocido errores del pasado y ha remarcado las fortalezas actuales de la entidad.

Ignacio Sánchez-Asiaín se ha marcado un 'Franco Battiato' en búsqueda de "un centro de gravedad permanente", ya que considera esencial que el Popular encuentre "el equilibrio" necesario entre las dos realidades a las que se enfrenta el grupo que desde el pasado mes de febrero preside de manera formal Emilio Saracho.

Uno de los principales equilibrios, en opinión del nuevo consejero delegado del Popular, es aclarar la diferencia entre el negocio de los activos improductivos, procedentes de un "empacho" de ladrillo en el momento más inoportuno, y el gran negocio de banca centrado en pymes y autónomos que tiene el banco.

A Ignacio Sánchez-Asiaín, sin responsabilidades en aquellos momentos, no le han dolido prendas en reconocer el problema de "digestión" que el Popular sufre por la acumulación de ladrillo en sus balances."No queremos ser un banco inmobiliario, sino uno centrado en pymes que es lo que sabemos hacer", reconocía ante el tradicional encuentro financiero organizado por Deloitte y el diario ABC.

El segundo equilibrio que debe lograr el Popular, según su consejero delegado, es el de contar con más capital que al inicio de la crisis pero con una presión añadida por la nueva regulación que exige más niveles de solvencia. De todo ello dependerá, en su opinión, los tiempos con los que cuente el banco para encarar su futuro, tanto como entidad independiente o mediante una integración. Las dos salidas que ya dejó definidas su presidente, Emilio Saracho, durante la junta de accionistas de pasado 10 de abril.

Agujero al sector

Las pérdidas de 3.485 millones de euros del Popular al cierre del ejercicio 2016 ha pasado una notoria factura a las cuentas conjuntas de los bancos pertenecientes a la Asociación Española de Banca (AEB) que, entre otros factores como las dotaciones por la sentencia de las cláusulas suelo, han registrado una caída del 23,1%, hasta los 7.987 millones de euros de beneficio.

Pero más allá de ese resultado final, el presidente de la patronal bancaria, José María Roldán, ha incidido en "la dispersión" que ha supuesto la divergente evolución de algunos bancos asociados en ratios como la rentabilidad, el capital o la eficiencia, aunque sí se han registrado mejoras entre otras variables como la morosidad y la cobertura.

De manera muy clara, la delicada situación del Popular está detrás de esas cifras presentadas tras la Asamblea de la AEB. Sin embargo, su presidente considera que esta tendencia se corregirá en el plazo corto, aunque no ha precisado mucho sobre lo que pueda ocurrir a lo largo de 2017.

Sin querer entrar en detalles sobre entidades en concreto, José María Roldán se ha referido de manera muy diplomática y sin citarle al Popular para indicar que "deben solucionar las dudas y poner en valor su gran franquicia" con los nuevos gestores llegados al grupo.

El presidente de la AEB ha recordado que sus bancos asociados han resueltos sus problemas por sus propios medios y no mediante ayudas públicas a lo largo de los duros años de la crisis.

Una clave también destaca una hora antes por el consejero delegado del Popular, Ignacio Sánchez-Asiaín, al recordar que el grupo bancario en el que ahora trabaja no percibió dinero público durante la crisis e, incluso, contribuyó, al rescate de otras entidades.

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