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Puigdemont cierra filas

Actos uni­ta­rios del pro in­de­pen­den­tismo para tapar fi­suras y afrontar fu­turas sen­ten­cias

Puigdelmont y Junqueras
Puigdelmont y Junqueras

El pre­si­dent de la Generalitat, Carles Puigdemont, está ce­rrando filas entre la coa­li­ción de Junts pel Sí (JxS), para dar una imagen de unidad en su hoja de ruta para con­vocar un re­fe­réndum que, de no poder ce­le­brarse, po­dría con­ducir a elec­ciones an­ti­ci­padas en Cataluña. Todo ello su­cede tras una Semana Santa que ha sido un ver­da­dero vía crucis entre las dos prin­ci­pales for­ma­ciones de JxS, la ex Convergencia del ahora PDECat y Esquerra Republicana de Catalunya, de­bido a fil­tra­ciones sobre si el PDECat po­dría acabar abriendo una “tercera vía”, entre los pro in­de­pen­den­tistas y los fe­de­ra­lis­tas. Y, ade­más, las fil­tra­ciones lle­garon vía ERC, aunque lo hayan des­men­tido.

¿Por qué hay tanto nerviosismo? Posiblemente porque la celebración de un referéndum aparezca cada día más cuesta arriba – aunque se baraja el anuncio, con preguntas y fecha, para finales de junio y celebración a finales de septiembre – debido a la falta de un apoyo mayoritario entre las fuerzas políticas catalanas. Sobre todo porque la izquierda de Podemos y los Comunes – en vías de convertirse en partido político – solo apoyan un referéndum que sea vinculante. Algo imposible ante la negativa tanto del PP como del PSOE. Por ello nadie excluye que una salida políticamente viable acabe siendo la convocatoria del referéndum y, ante la imposibilidad de celebrarlo, se termine yendo a las urnas para medir fuerzas. Unas fuerzas que están cohesionadas y al alza para ERC (todas las encuestas les dan vencedores), pero hacen aguas en el PDECat y aguantan en la CUP.

Pero, antes de llegar a tal escenario, el independentismo debe tapar grietas, sobre todo en el PDECat. De ahí que el president Puigdemont haya preparado un acto unitario con todos los miembros de su gobierno y altos cargos de su administración. Una respuesta unitaria, en definitiva, a las previsibles actuaciones de la Fiscalía que ya ha anunciado tomar medidas no sólo contra el president y consellers, sino también contra directores generales. El primer acto fue en apoyo de la presidenta del Parlament de Catalunya, Carme Forcadell, junto a la Mesa del parlamento pendientes de las querellas judiciales de la Fiscalía Superior de Catalunya, por haber permitido votaciones favorables al proceso independentista, sin olvidar a los dirigentes ya condenados por haber organizado la consulta del pasado 9 de noviembre de 2014, el 9-N. Al acto asistieron los ex presidentes del Parlament, junto al presidente Puigdemont, miembros de su gobierno y representantes de los partidos pro independistas, así como el ex president Artur Mas.

Y, en la vigilia del Sant Jordi, patrón de Cataluña, acto solemne con todos los Consellers y altos cargos, para que, al menos de puertas para afuera, no aparezcan fisuras.

Entretanto, en la Assamblea Nacional Catalana (ANC), preparan actos de movilización para el “Sí” a un referéndum que dan por seguro, mientras ha comenzado una campaña de promoción en los autobuses del transporte urbano barcelonés y el vice president Oriol Junqueras, el estrella ascendente en la política catalana, anuncia, incluso, una eventual Declaración Unilateral de Independencia (DUI), si no hay referéndum. Algo muy improbable ante tan justa minoría en el Parlament y, además, con sólo un 47,8 % del voto en las pasadas elecciones. De ahí que lo más probable sea una cita anticipada en las urnas para medir el equilibrio de fuerzas. De ahí, también, el nerviosismo en las filas del PDECat que Carles Puigdemont – que ya dijo que él no sería candidato – intenta aplacar.

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