UN BANCO EN EL RETIRO

Theresa May hace trampa en el solitario pero reta a la UE

El Brexit mo­di­fica las mi­no­rías de blo­queo en la UE y obliga a ne­go­ciar más

Theresa May
Theresa May

El porqué de una elec­ción an­ti­ci­pada en el Reino Unido es una con­se­cuencia de la ne­go­cia­ción con la UE. El cambio de tono de la señora May en sus con­tactos con la UE, con la in­te­li­gente co­la­bo­ra­ción de su Ministro del Brexit David Davis, su­giere que la Premier ha mo­di­fi­cado el ritmo de la ca­rrera. ¿La po­lí­tica de par­tido sus­ti­tuida por el in­terés na­cio­nal?

La aplicación del artículo 50 del Tratado de la UE obligaría a que el Reino Unido volviese a regirse por las mismas cláusulas de la Organización Mundial de Comercio. El Reino Unido sería un país tercero en sus intercambios comerciales con la UE. Un riesgo que sólo puede ser evitado mediante una fase de transición más flexible aunque eso reclamase, como decía una editorial de Financial Times, negociar el libre movimiento de personas y garantizar la permanencia de los comunitarios ya establecidos en el Reino Unido.

Una relación especial para mantener una ventaja comercial frente a terceros requeriría una negociación que no quedaría concluida antes de las elecciones británicas del 2020. Una transición lenta encresparía los ánimos de los conservadores más radicales e impacientes que votaron por un Brexit rápido y contundente.

En 2020 la señora May seguiría con un Parlamento minoritario y con unos conservadores menos leales al calendario seguido. La convocatoria de las elecciones anticipadas ha sido muy bien acogida en los medios financieros que no han ocultado nunca su temor a que una rápida ruptura tuviese consecuencias económicas inquietantes.

Por otro lado, el Brexit supone un cambio en las minorías de bloqueo dentro de la UE; minorías que serían decisivas a la hora de aprobar los términos de la negociación. En efecto, la economía británica tiene un peso equivalente al de 20 de los más pequeños estados de la UE.

El Brexit, como argumenta Hans-Werner Sinn, profesor emérito de la Universidad de Munich, destruye el equilibrio establecido en el Tratado de Lisboa. El Tratado señala que una minoría de bloqueo debe representar al 35% de la población de la UE. Ahora bien, el bloque liderado por Alemania (Holanda, Austria y Finlandia) necesitaría contar con la población de Reino Unido para llegar a ese 35%.

El otro bloque, el formado por los países mediterráneos, una vez excluido Reino Unido, sumaría el 42% de la población de la UE. Un bloque capitaneado por Francia y seguido de cerca por Italia, más partidario de una fortaleza europea y más intransigente a la hora de facilitar el libre cambio con el Reino Unido.

El Brexit altera las minorías de bloqueo establecidas en el Tratado de Lisboa. De ahí que, propone Hans-Werner, renegociar las reglas intracomunitarias del Tratado de Lisboa mientras se desarrolla el proceso de negociación con el Reino Unido.

El profesor alemán teme que el núcleo francés, incluido los países al este de Viena, no aceptaría una zona de libre comercio, deseada por el Reino Unido y Alemania, mientras no esté firmemente atado un compromiso aceptable para el libre tránsito de personas.

El profesor alemán califica esta argumentación de “un sinsentido económico”. Si no hay libertad de movimientos de personas los salarios más altos de Alemania o de Reino Unido se encarecerían y se reduciría la competitividad de sus economías.

Al margen del argumento de los beneficios competitivos lo que sí parece plausible es la formación de dos grupos de países en la UE. Una Europa a dos velocidades. Por un lado Alemania con los nórdicos y por otro Francia con latinos y eslavos. ¿Dónde encajaría España en esa Europa a dos velocidades?. La “más Europa” que proclama Rajoy estaría en una verdadera encrucijada.

Claro que también hay la posibilidad, en modo alguno remota, de que la señora May quiera endurecer el Brexit y con las elecciones eliminar a los conservadores más europeístas. La estrategia podría ser incluso más atrevida intentando que la UE sea verdaderamente una Europa a dos velocidades o incluso una Europa desunida.

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