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Estamos salvados: Londres por fin va a aceptar camareros europeos pese al Brexit

‘¿Qué pasa si te as­cien­den? Que no te puedes que­dar. ¿Y si te enamo­ras? No te puedes que­dar. ¿Y si montas un ne­go­cio? No te puedes que­dar’

Empleo
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En los buenos tiem­pos, cuando los exa­mi­na­dores pre­gun­taban a las as­pi­rantes a aza­fatas de Iberia que dónde había apren­dido in­glés, la ma­yoría con­tes­taba con un deje de cla­sismo. La res­puesta más fre­cuente era que ha­bían es­tu­diando en un co­legio o uni­ver­sidad de re­nom­bre. Pero a veces surgía al­guien que apro­baba y ga­naba su em­pleo con­tes­tando la ver­dad: había apren­dido ‘fregando pla­tos’.

Ha vuelto la cosa. Muchos años más tarde, es decir, ahora, estamos en las mismas. El Brexit amenaza con destruir muchos miles de empleos y con deportar a oros tantos miles de europeos que trabajan en el Reino Unido. Pero te puedes librar si eres camarero/a en un café, o dependiente/a en un comercio, o cosas así. Tendrás derecho a un visado especial.

¡Ojo! Los planes que se le están pasando por la cabeza a Amber Rudd, ministra del Interior de Reino Unido, tienen sus pegas. Primera, que el límite de estancia es de dos años. Segunda, que no tendrás derecho a ningún beneficio social como corresponde ahora a todos los ciudadanos de la UE. Tercera, que por si las moscas tienes que salir pies en polvorosa, cuando llegues al gran país que está tratando de arruinar su historia debes llevar encima al menos 1.890 libras. Y cuarta, que el visado sólo será válido para los europeos de 18 a 30 años.

Amber Rudd, que por cierto es heredera de la actual primera ministra Theresa May como ministra del ramo, es el gran genio que amenazó directamente a la UE con no colaborar en cuestiones de terrorismo si no se pliega a sus exigencias. Y lo hizo con una frase antológica en su estulticia: ‘Somos los mayores contribuyentes a Europol, así que si nos salimos, nos llevaremos nuestros datos; los socios europeos quieren que tengamos allí nuestra información porque así mantenemos la seguridad de los países europeos’.

El visado en cuestión no es nuevo. Ya está vigente para ocho países, dentro de un programa sobre Movilidad de la Juventud: Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Japón, Hong Kong, Taiwan, Corea del Sur y Mónaco. De modo que si se aplica a los países de la UE significaría una enorme disminución de sus derechos bajo la normad de la libre circulación dentro de la UE. Pero es que hay algo más, y no es nada agradable.

Se lo confirma al Daily Mail, para escándalo de unos y aplauso de otros, nada menos que el vicepresidente de un órgano para la Vigilancia de la Inmigración en el Reino Unido: ‘El programa actual de movilidad juvenil podría ser la base de los futuros acuerdos tras el Brexit, para que los jóvenes europeos puedan pasar dos años en Reino Unido, conocer la cultura y la gente del país y simultáneamente trabajen para pagar su estancia’.

Dicho de otro modo: los europeos inmigrantes serían poco menos que esclavos, a los que se les concede la gracia de una estancia de dos años a cambio de que la paguen dos veces: trabajando y gastándose allí el dinero.

Toda la prensa británica informa este martes de la estrafalaria iniciativa, aunque no todos los medios se atreven a calificarla como se merece. La revista New Statesman sí lo hace en un párrafo memorable: ‘No es una oferta especialmente atractiva, ¿o sí? Venga a Gran Bretaña a trabajar en una cafetería. ¿Qué pasa si te ascienden? Que no te puedes quedar. ¿Y si te enamoras? No te puedes quedar. ¿Y si montas un negocio o te estableces por tu cuenta como escritor mientras trabajas en la cafetería? No te puedes quedar. No es de extrañar que el año pasado se acogieran al programa sólo 42.000 personas el año pasado entre todos los países involucrados.., que tienen una población combinada de 350 millones de personas’.

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