Antonio del Valle, tras des­ca­balgar a Ron, está bajo sos­pecha por pe­na­lizar el valor

La 'venganza de Moctezuma' persigue al Popular desde hace una década

Trinitario Casanova ya fue con­de­nado por unos su­puestos in­ver­sores me­xi­canos

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Junto a los di­versos males que ahora ro­dean al Banco Popular, la sola men­ción de in­ver­sores me­xi­canos con­firma que la de­no­mi­nada "venganza de Moctezuma" per­sigue a la en­tidad desde hace casi una dé­cada. Si el ac­cio­nista az­teca Antonio del Valle está de­trás de la caída de Ángel Ron y el nom­bra­miento de Emilio Saracho como nuevo pre­si­dente, tam­bién pa­rece que su nombre pueda estar re­la­cio­nado con la su­puesta ma­ni­pu­la­ción del valor en bolsa. Algo si­milar ocu­rrió hace casi una dé­cada con Trinitario Casanova, tan de moda estos días y con­de­nado hace un año por los su­puestos in­ver­sores de Blueprime.

Cualquier relación del Banco Popular con México o con inversores de este país comienza a oler bastante mal y aunque no sea consecuencia directa de la leyenda. En cualquier caso, 'la venganza de Moctezuma' persigue al grupo bancario español desde hace casi una década y siempre relacionado con determinadas informaciones para influir en la cotización de sus acciones.

Desde hace más de una semana, en el horizonte más inmediato planean una serie de demandas desde México por algunas maniobras para que la acción se desplomara y así lograr la renuncia de Ángel Ron a la presidencia del Popular. Varios medios apuntan a que el magnate Antonio del Valle, accionistas significativo del banco y con una alianza estratégica, estaría detrás de esos movimientos.

El actual presidente del Popular, Emilio Saracho, ya restó mayor dimensión a esas informaciones "sin contrastar". Desde luego, el ex JP Morgan tiene muchos más asuntos en los que centrar sus esfuerzos durante estos días: desde cómo acometer una compleja ampliación de capital (sin cuantificar ni delimitar en el tiempo) hasta la venta del banco a algún otro grupo.

Sin embargo, con Saracho ya al frente del Popular y con los anuncios de sus planes, las acciones del Popular no han parado de desplomarse en el mercado durante la última semana, atípica por la festividad de Semana Santa.

El Popular y Bx+, el grupo del mexicano Antonio del Valle, llegaron a un acuerdo estratégico a finales de 2013, por el que se acordaba la compra de un 6% del banco por unos 450 millones de euros y el compromiso de adquirir el 24,9% por 97 millones en la pequeña entidad americana. Por aquel entonces, Ángel Ron calificó como "operación redonda" dicho acuerdo.

Total confianza

Si como banquero ha sido cuestionado en los últimos años, Ángel Ron no hubiera tenido más futuro como vidente o visionario. Al poco de su entrada en el capital del banco, el ya expresidente del Popular calificaba como "cliente de total confianza" y "accionista estable" al empresario Trinitario Casanova, tan de actualidad en los últimos tiempos por la compleja adquisición del Edificio España al grupo chino Wanda. Casanova, aún al frente del Grupo Hispania que luego vendería a Carabante, se hizo con el 3,5% del capital del Banco Popular. A diferencia de otros constructores de relumbrón por aquel entonces, como Nicolás Osuna, no se llegó a sentar en el consejo de administración pese a su participación.

Tampoco lo logró el controvertido inversor de origen indio, Ram Bhavnani, que aterrizaba en el grupo presidido por Ron tras su millonaria salida de Bankinter (donde sí fue consejero) tras vender su participación al grupo francés Crédit Agricole.

Sin embargo, la volatilidad también se apoderó por aquel entonces de la cotización del Popular. En junio de 2008, Trinitario Casanova reconocía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) contar con una oferta de un grupo de inversores mexicanos, bajo la marca de Blueprime, dispuesta a adquirir su participación con el objetivo de lanzar una OPA sobre el banco español si lograban la aceptación de, al menos, el 20% del capital. Para mayor verosimilitud, recurrió al despacho de abogados de Fabián Picardo, antes de que éste se convirtiera en el primer ministro de Gibraltar.

Trinitario Casanova fue condenado en junio de 2016 por manipulación de las acciones, ya que se veía abocado a la pignoración de sus títulos con Fortis Bank en pleno desplome de las acciones del Popular. La sentencia tan sólo estableció un año de cárcel, por lo que el empresario se ha podido dedicar durante todo este tiempo a los más diversos negocios inmobiliarios.

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