DESDE EL PARQUET

Repsol, tensión en el sector

La preo­cu­pa­ción ha cre­cido en las úl­timas se­manas en torno al sector pe­tro­lero in­ter­na­cional ante la de­bi­lidad que vuelven a mos­trar los pre­cios de la ma­teria prima y del crudo.

La decisión de la OPEP a finales del pasado año de recortar las cuotas de producción parecía que habían tenido un efecto positivo, pero el tiempo está obligando al cartel a poner de nuevo los pies en el suelo.

Entre los factores que están evitando una consolidación alcista de los precios del crudo se encuentra la decisión de los países de fuera de la organización, especialmente EEUU, de elevar su producción. Tratan así de aprovechar la medida de la OPEP para ganar cuota de mercado. Al respecto, los expertos recuerdan que casi el 60% de la producción de crudo en la actualidad procede ya de países ajenos a la organización.

Este desencuentro está llevando al traste los esfuerzos del cartel para reducir la oferta. De hecho, según las últimas estimaciones, los inventarios de las grandes potencias se encuentran en máximos históricos cuatro meses después del recorte en las cuotas de producción.

Algo que en principio podría ser positivo para las grandes economías mundiales. Sin embargo, esta presión no solo pone a la OPEP en riesgo de resquebrajamiento sino que además está perjudicando los márgenes de las grandes petroleras. Por debajo de determinados niveles de precios, en torno a los 35 dólares por barril, muchos proyectos dejan de ser rentables, poniendo en peligro los costes operativos de las petroleras.

Aunque no se han alcanzado niveles de alarma, en los mercados de renta variable ya se empieza a reflejar el temor a una situación similar a la del año pasado con los precios del barril de Brent a cerca de 30 dólares. Las estimaciones de Fitch para este año eran de 55 dólares por barril y, de momento, el tercer trimestre se va a cerrar ya por debajo y sin perspectivas de recuperación a corto plazo.

Entre las petroleras europeas, los expertos señalan con especial preocupación a Shell, Total, Eni y Repsol por sus altos niveles de apalancamiento. Eso ha obligado al sector a realizar un fuerte esfuerzo para recortar gastos en los últimos años, pero si las condiciones no mejoran estos recortes deberán aumentar o se deberán acometer nuevas desinversiones, lo que podría elevar la rumorología en los patios de operaciones.

Todas las compañías del sector en general andan de capa caída en los mercados financieros en las últimas semanas. Repsol es de las que mejor está aguantando la sacudida gracias al descubrimiento de un yacimiento de crudo en EEUU. Las acciones de la petrolera española suman un 6% en el año, lo cual no es poco teniendo en cuenta que prácticamente ha duplicado su precio desde los peores momentos del pasado ejercicio.

Los recientes ajustes provocados por la caída de los precios del crudo no han afectado de momento a su tendencia alcista que se mantendrá a salvo mientras no pierda la cota de los 13,5 euros por acción.

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