ANÁLISIS

Nulo interés de reguladores por aclarar responsabilidades en el caso Bankia

Solo la acu­sa­ción po­pular y al­gunas de­fensas in­te­rrogan a los ex­pertos del Banco de España y de la CNMV

Luis de Guindos y Miguel Ángel Fernández Ordóñez
Miguel Ángel Fernández Ordóñez y Luis de Guindos.

No han ser­vido de nada. Las com­pa­re­cen­cias en la Audiencia Nacional de quienes eran en el mo­mento de la sa­lida a Bolsa de Bankia los má­ximos res­pon­sa­bles de la ins­pec­ción del Banco de España y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, di­fí­cil­mente po­drán es­cla­recer lo su­ce­dido. Nadie, salvo la acu­sa­ción po­pular y al­gunas de­fen­sas, han pre­gun­tado para tratar de cla­ri­ficar lo que real­mente pasó.

La primera decepción de la semana se registraba este lunes, cuando comparecieron el expresidente de la CNMV, Julio Segura y su número dos en aquella época, Fernando Restoy. Según el testimonio de los abogados presentes en la declaración, ambos coincidieron en asegurar que la CNMV se limitó a aprobar un folleto en el que se indicaban todos los riesgos posibles, detallados de una forma muy prudente.

Todavía más genérica fue su explicación sobre en qué consistió su función cuando aseguraron que su trabajo supuso un mero control formal, apelando siempre al folleto de colocación que avalaba la existencia de un colchón de provisiones suficiente, unos 7.000 millones de euros, cuestionado por los peritos judiciales aportados por el Banco de España y por los hechos posteriores.

¿Para qué sirve entonces la CNMV? Si la justificación que dan los máximos exresponsables de la entidad es que ellos sencillamente se dedicaban a validar unos datos que luego se han demostrado erróneos y no pasa nada, ¿para qué nos sirve mantener la Comisión Nacional del Mercado de Valores? Acaba de validar una operación de adquisición, la de Tecnocom, sobre las que se plantean no pocas dudas sobre la adecuación del precio. ¿Puede uno tener la seguridad de que no ocurrirá como con Bankia, salvadas las distancias?

¿Cómo es posible que, tanto la CNMV como los máximos responsables de la inspección directa del Banco de España en Bankia, consideren que las cuentas eran las correctas y pese a ello hubiera que rehacerlas con posterioridad?

Recordemos que el cambio que introdujo la auditora hizo que se pasara de un beneficio de 309 millones de euros declarados inicialmente al cierre del ejercicio del 2011 a unas pérdidas de 2.979 millones de euros. Los números rojos que aparecían en mayo, tras haber declarado beneficios en el mes de febrero, se debían a los saneamientos realizados en la cartera de créditos, en los activos adjudicados y la puesta a valor de mercado de las participadas integradas en el banco cotizado.

No estuvo claro por qué se produjo este cambio en las cuentas, pero Economía impuso una importante multa a la auditora por su comportamiento con Bankia. Y es todavía más incomprensible que a día de hoy existan, no solo diferencias, sino un claro enfrentamiento entre los propios exinspectores del Banco de España, mientras el fiscal y el FROB no plantean una sola duda.

Porque según la declaración de este martes de los que eran los jefes del equipo que inspeccionó Bankia antes de su salida a Bolsa, Pedro Comín y Pedro González, Bankia era viable. Justifican su enfrentamiento con lo expuesto por el inspector de campo en Bankia, José Antonio Casaus, quien alertó de la falta de viabilidad del grupo que presidía Rodrigo Rato y poniendo en duda que la salida a bolsa tal como se planteó y se llevó a cabo fuera la mejor opción.

Pedro Comín interpreta que los correos de Casaus eran meras opiniones y que además tenían errores. Todavía más; sigue considerando suficientes las provisiones existentes y que las cuentas de la entidad eran las correctas.

Esta afirmación de Comín lleva a la mayor paradoja del momento. Las cuentas se acabaron corrigiendo; los costes, hasta el día de hoy, han sido muy similares a los calculados por el inspector de campo del Banco de España en Bankia, José Antonio Casaus, y las cuentas reformuladas fueron validadas en su día y ni el Banco de España, ni la CNMV han tomado ninguna iniciativa en contra.

La cuestión es muy importante, ¿Por qué no preguntan sobre estas diferencias ni el Fiscal, ni el representante del FROB, ni el propio juez? Habrá que esperar a la sentencia para resolver las dudas.

El segundo compareciente en la sesión de hoy, Pedro González, ha ido incluso más allá. Ha aportado un documento que, según él, elaboró para derribar las reflexiones de su subordinado en la inspección en el que trata de desmontar todas las aportaciones de Casaus. A su juicio, la estrategia de capitalización era la adecuada.

Llegamos así a la paradoja de que el subordinado que supuestamente no tenía razón, José Antonio Casaus, finalmente ha visto cumplidos sus negros vaticinios sobre Bankia.

Mientras el informe de González que consideraba "adecuada" la estrategia de capitalización que presentó la entidad porque "incrementa notablemente las posibilidades de éxito", ha sido completamente desmentido por los hechos. Aunque según González, el informe que ofrecía la imagen fiel de Bankia era el suyo.

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