Aún tiene el hán­dicap del efecto di­visa ad­verso que puede pro­fun­di­zarse este mes

IAG: el mercado comienza a dudar de la recuperación del crédito perdido

El au­mento del di­vi­dendo y el pro­grama de re­compra de ac­ciones pro­pias ayudan pero no ol­vidan el Brexit

Avión de Iberia
Avión de Iberia

La ae­ro­línea his­pa­no-­bri­tá­nica ha echado el resto con el ánimo de re­con­quistar el ánimo de los ac­cio­nistas para que la ac­ción vuele hacia los ni­veles pre­vios al Brexit o in­cluso más alto. Para esto úl­timo no le queda mucho ca­mino y por eso su es­tra­tegia pasa por la se­duc­ción vía au­mento de di­vi­dendos y me­diante re­com­pras de tí­tulos pro­pios. El plan de la com­pañía para volar sobre co­rrientes tran­quilas pre­tende an­ti­cipar que este mes de marzo pueden volver las tur­bu­len­cias.

De esta manera IAG pretende dar el Do de pecho para alcanzar los números que tenía antes de junio: grandes perspectivas, cifras crecientes y el crédito de los analistas. Aunque no será fácil por lo que está por venir este mes.

Para eso, tal y como ya avanzó en la presentación de sus resultados anuales correspondientes al ejercicio del 2016, apuesta por la mayor retribución a los accionistas –vía dividendos– de hasta un 11% más con respecto al año anterior, y por un plan de recompra de acciones propias por valor de 500 millones de euros. Hasta 190 millones de acciones que suponen el 8,9% de su capital. Ese será la línea a seguir dentro de su estrategia para los próximos años.

El grupo que dirige Willie Walsh optará por invertir el cash flow generado para captar nuevas inversiones, tanto en el plano institucional (principalmente) como retail. Todo ello en un contexto en el que, según datos del consenso de mercado, los títulos de la empresa en estos momentos habrían excedido ya su potencial de subida y, por tanto, se encontrarían a las puertas de correcciones. Así se ha visto en las últimas sesiones.

Los títulos de la compañía aún carecerían de la confianza que el Consejo pretende insuflar: ni el valor ha tapado el hueco dejado por el Brexit, ni la media de los analistas lo sobrepondera en cartera. Y ahora puede llegar una nueva tormenta.

Aprendizaje del 2016

De este modo para saldar unos resultados en los que la facturación cayó un 1,3% en relación a los datos registrados en 2015 debido al impacto del Brexit –por la depreciación de la divisa–, ahora busca nuevos métodos para hacer interesante la entrada en el valor. Sin embargo, tiene muchas nubes que sortear en su trayectoria.

Una de las turbulencias más inmediatas, nada desdeñable, puede llegar durante este mes cuando Theresa May, Primera Ministra de gran Bretaña, ejecute el artículo 50 para comenzar con las negociaciones de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Considerando que British Airways supone el 82% de la capacidad operativa de IAG, una nueva sacudida en la divisa británica como consecuencia de las negociaciones podría ser una losa en sus intereses. Ya en el 2016 el efecto divisa adverso le costó un impacto en su balance de hasta 460 millones de euros.

Por eso el equipo directivo tiene muy claro el rumbo que debe tomar la compañía. Tal y como asegura un gestor a Capital Madrid, “IAG tiene muy definida la dirección que tiene que tomar a partir de ahora, y esta pasa por volver a la senda del aumento de la cifra de ingresos”. Un volumen de ventas que podría llegar mediante “el incremento del crecimiento mundial, con un mayor consumo; el aumento de la actividad turística y la estabilización del precio del crudo”.

Aun con todo, para el experto la aerolínea aún tiene “mucho por hacer” y tiene que medir bien cuáles pueden ser los escenarios ante los que se debe enfrentar. Es decir, si se producirá “un Brexit duro, un Brexit suave, o qué tratados comerciales vamos a tener a partir de ahora encima de la mesa”.

Por eso, “recuperar el ánimo inversor es un factor que puede dar aire a sus números”. De ahí a el incremento del dividendo o la recompra de acciones propias, que siempre “capta la atención de muchos agentes del mercado”, por tener efectos positivos generalizados en los gráficos.

Efecto despegue en bolsa

Sea como fuere la estrategia de la recompra de acciones junto a la apuesta fuerte de los dividendos es un mecanismo que no resulta novedoso en el ámbito bursátil. Sin ir más lejos Iberdrola lo ha ido haciendo durante los últimos tiempos con un resultado más que efectivo como se ha visto en el rally que ha tenido el valor durante los últimos años. Casi un 10% en los últimos doce meses y hasta más de un 38% desde 2014.

Generalmente, aunque no siempre, estas recompras de títulos propios suelen ir acompañadas, en efecto, de subidas de esas acciones a posteriori en los mercados. Esto se debe a la presión de demanda y al incremento en los beneficios por acción de la compañía. Como ejemplo basta con mencionar el gran rally bursátil en Estados Unidos, iniciado hace ocho años y que se extiende a día de hoy, que no solo ha tenido como catalizador a las políticas de QE de la Reserva Federal, sino a los programas de recompras de acciones propias de las cotizadas.

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