Monitor de Infraestructuras

El des­cu­bri­miento de Alaska da alas a Repsol para in­vertir 3.600 mi­llones en 2017, un 12,5% más

Las petroleras recuperan sus inversiones en exploración tras el repunte del barril

La nueva po­lí­tica de Trump y la es­ta­bi­lidad de los mer­cados de­vuelven la con­fianza a las mul­ti­na­cio­nales

petroleras
Repsol apuesta por el upstream.

Las mul­ti­na­cio­nales pe­tro­leras han vuelto a creer en el ne­gocio del ups­tream (exploración y pro­duc­ción de crudo) en cuanto el precio del ba­rril se ha re­cu­pe­rado y se man­tiene en el nivel de los 50 dó­la­res. La ma­yoría de las com­pañías están au­men­tando sus in­ver­siones y co­mienzan a re­cu­perar pro­yectos que ha­bían que­dado pa­ra­li­zados tras el hun­di­miento del mer­cado. Tal es el caso de Repsol, tras su his­tó­rico des­cu­bri­miento de pe­tróleo en Alaska.

La Agencia Internacional de la Energía acaba de pronosticar que, si las compañías no invierten, en 2020 habrá problemas de suministro y se disparará el crudo.

Coincidiendo con el mayor descubrimiento de petróleo logrado en los últimos 30 años en Alaska, Repsol prevé invertir este año 3.200 millones de euros un 12,5% más. Del global de inversiones, unos 2.700 millones corresponden al negocio del upstream. En 2016, la compañía destinó 1.899 millones de euros a esta actividad muy lejos de los 11.370 millones de 2015. De no recuperarse el mercado, la petrolera española probablemente habría recortado sus inversiones. Pero la recuperación del barril y el descubrimiento anunciado en Alaska van a dar alas a Repsol para volver a meter más dinero en exploración. Representa el mayor hallazgo de la compañía en los últimos siete años tras el megacampo gasista venezolano de Perla en octubre de 2009.

Por su parte, British Petroleum acaba de anunciar también que incrementará este año las inversiones hasta los 17.000 millones de dólares (16.000 millones de euros), unos 1.000 millones más.

En esta misma órbita, están Royal Dutch Shell y Chevron que admiten estar dispuestas a revisar sus planes de inversión si, como se prevé, el mercado mundial del crudo se estabiliza, y el barril se mantiene por encima de los 50 dólares. Por encima de ese precio, las inversiones en exploración comienzan a ser rentables en la mayoría de los yacimientos aunque en algunos los resultados están muy ajustados.

La política de Trump favorece

La nueva política de Donald Trump ha dado también alas a las grandes multinacionales estadounidenses a invertir más, conocedoras de que el nuevo presidente estadounidense es partidario de aumentar la exploración de crudo. El nuevo Secretario de Estado, Rex Tillerson, ex CEO de Exxon Mobil, juega a favor de las compañías petroleras.

Precisamente, su antigua compañía Exxon Mobil acaba de anunciar que invertirá 20.000 millones de dólares, cerca de 19.000 millones de euros y creará 45.000 empleos en el Golfo de México en los próximos diez años dentro de su programa denominado ‘Expandiendo el Golfo’.

Según declaró el presidente y consejero delegado, Darren Woods, la compañía persigue aprovechar la “revolución energética estadounidense” que se espera con la llegada de Trump a la Casa Blanca y el nombramiento del ex CEO Rex Tillerson, como nuevo Secretaria de Estado de la Administración de Estados Unidos. El plan a desarrollar en la costa del Golfo de México contempla el desarrollo de 11 proyectos downstream en los Estados de Texas y Louisiana.

La AIE pide más inversiones

El anuncio de la multinacional estadounidense se produce cuando la Agencia Internacional de la Energía acaba de pronosticar que, si los países productores y las petroleras no aumentan la inversión, la demanda de crudo podría no satisfacer la oferta para 2020, lo que provocaría un “agresivo repunte” de los precios. El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, ha señalado que, si no hay un repunte fuerte de las inversiones a nivel mundial, el escenario en tres años traerá un nuevo periodo de volatilidad de los mercados.

La organización señala que la demanda de crudo subirá en los próximos cinco años gracias a los países en desarrollo. China y especialmente India son los dos países que más incrementarán su consumo de petróleo. Según el análisis de mercado que hace la AIE para los próximos tres años, no se espera que haya problemas, de hecho considera que será bastante “cómoda”, pero prevé que, a partir de 2020, habrá dificultades si la oferta se ralentiza.

La caída de la inversión tanto en 2015 como en 2016 por el descenso de los precios internacionales ha generado un parón de las inversiones tanto del lado de los países productores como de las propias compañías petroleras. Muchas de ellas han mantenido paralizados activos por la poca rentabilidad que suponía extraer petróleo por debajo incluso de los 30 dólares.

Al margen de los mensajes que manda la AIE, las inversiones de las grandes petroleras van a depender del comportamiento de los mercados. El consejero delegado de British Petroleum, Bob Dudley, ha anunciado que la compañía aumentará este año sus inversiones hasta los 17.000 millones de dólares. Esta cifra no alcanza ni la mitad de los niveles de 2013 pero es un síntoma de que la compañía británica vuelve a recuperar el ánimo de la inversión.

En esta misma dirección se mueve Chevron que sólo en 2013 invirtió 38.000 millones de dólares y vuelve a tener grandes proyectos en marcha. Junto con Exxon, anunciaron en julio de 2016 una inversión de 37.000 millones de dólares en el yacimiento petrolífero de Tengiz, antigua república soviética de Kazajistán. Esta inversión permitirá aumentar en un 50% la producción hasta alcanzar los 260.000 barriles al día. Este macroproyecto llevaba congelado desde 2015 pese a ser considerado el yacimiento como uno de los más rentables del mundo, junto a aguas del Mar Caspio.

Por otro lado, Exxon ha comprado activos por valor de 6.600 millones de dólares a varias compañías de hidrocarburos que tienen derechos de extracción en Nuevo México.

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